
¿El renacido?
Tal cual como en la película protagonizada por DiCaprio, Rivas Mercado tuvo una pelea con un oso pardo. La anécdota sucedió en 1872 en París, se dice que una fría noche de invierno afuera de una iglesia un gitano ofrecía dinero al que fuera capaz de sostener una pelea con un oso por más de un minuto. Rivas Mercado alentado por sus amigos acepto el reto y cumplió valientemente la hazaña ganándose el apodo de “el Oso”.
El arquitecto del porfiriato
Su regreso a México después de 17 años en Europa curiosamente coincidió con el periodo en el que Porfirio Díaz daba prioridad a la construcción de inmuebles y monumentos afrancesados, Antonio comenzó su carrera en México restaurando haciendas y diseñando residencias Art Noveau en las colonias cercanas al centro de la Ciudad de México.
Uno de sus primeros grandes proyectos fue la creación de un edificio para albergar el Palacio Legislativo, pero por motivos políticos no pudo culminar la obra por lo cual solo quedó la cúpula del edificio, que es lo que ahora conocemos como en Monumento a la Revolución.
Entre plagios y centenarios
Gracias a su estupendo trabajo Porfirio Diaz le encomendó a Rivas Mercado el diseño de un monumento para conmemorar el centenario de la lucha de independencia de México, fue así como nació la columna donde se postra el Ángel de la Independencia. Rivas Palacio fue a Francia para supervisar los materiales que se importan para la columna del ángel, aquí conoció a Diego Rivera y comenzó una fuerte relación amistosa con él, muchos decían que Diego fue su protegido y gracias a Rivas Palacio el pintor tuvo bastante apoyo gubernamental y cierta libertad creativa.
Mucho se ha dicho que la columna del Ángel de la Independencia fue un plagio, una copia de un proyecto hecho en 1843 por el arquitecto Lorenzo de La Hidalga pero Rivas Mercado siempre argumentó que él se inspiró siguiendo la tendencia de los grandes pueblos que levantaron columnas a sus héroes y a sus triunfos como la Columna de julio de Paris, o la de Victoria de Berlín. El monumento tuvo un costo de 2 millones 150 mil pesos, cantidad estratosférica para esa época, y se inauguró el 16 de septiembre de 1910. Este monumento es un icono de la Ciudad de México a nivel mundial, ha sido parte del logotipo en varias administraciones de la ciudad y es un referente a nivel mundial como lo es la Torre Eiffel en Paris o la Estatua de la Libertad en Nueva York.
Cierre de ciclo
Su obra también se puede apreciar actualmente en el Museo de Cera, el Palacio Municipal de Tlalpan o la fachada del Palacio Nacional, él también diseñó la sala de conferencias donde actualmente el presidente Andrés Manuel Lopez Obrador se presenta por las mañanas.
Después de una carrera brillante y ganarse el título de “El arquitecto del porfiriato”, Rivas Mercado dirigió la Academia de San Carlos, innovando el programa en la carrera de arquitectura, específicamente los conocimientos impartidos en los usos de materiales como el del hierro en sus estructuras arquitectónicas.
Murió el 3 de enero de 1927 en la Ciudad de México, pero la historia de Rivas Mercado terminó hasta 1931, cuando su hija Antonieta, pareja de José Vasconcelos, se suicidó con un tiro dentro de Catedral de Notre Dame de París, terminando con el entrañable vínculo que creó su padre gracias a la arquitectura entre México y Europa.
En portada: Flickr
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