
Tal hermetismo se ha afianzado a través del control sobre los medios de comunicación del país, en los que existe una fuerte propaganda que suele representar a Corea del Norte como el mejor país del mundo y a otros países —Estados Unidos principalmente— como los grandes villanos. Esto ha disparado todo tipo de teorías y sospechas de que la vida en la capital —Pyongyang— es totalmente falsa; un gran acto ensayado para hacerle creer a los turistas que la situación en tal país no es tan grave como los medios internacionales suelen reportar.
Foto: AFP
Del mismo modo, entrar y salir del país puede resultar una tarea difícil, así como reportar y recopilar evidencia del trato real. Ese fue el caso de Otto Warmbier, un estudiante que fue acusado de haber robado un cartel de propaganda de su hotel y falleció días después de su liberación, tras haber entrado en coma por causas desconocidas y con graves lesiones neurológicas.
Aquellos norcoreanos que han logrado escapar hacia Corea del Sur llevan consigo crueles historias en las que la pobreza y la hambruna son puntos centrales del sufrimiento y la represión. A tales testimonios también se suma la evidencia que organismos internacionales y agencias de inteligencia han recopilado de la hambruna, escasez de comida y muertes.
Tal desastre hizo que la dictadura comenzara una campaña en la que instaba a la población a comer menos. The Atlantic reporta un slogan «Comamos sólo dos veces al día». Al tiempo que conforme la situación recrudecía, la dictadura decidió limitar cuántos granos podían guardar los campesinos para sus familias; prefiriendo alimentara a los militares y capitalinos.
En aquel entonces, Corea del Norte contaba con la ayuda del Programa Mundial de Alimentos, no obstante, la ayuda no era repartida de manera efectiva entre todos los necesitados. Fue la corrupción, el mal uso y los precios de reventa tan elevados los que orillaron a los más pobres a seguir en la hambruna y entonces alcanzar extremos como el canibalismo.
De acuerdo con una nota de Reuters de 1997, en Corea del Norte comenzaron las ejecuciones públicas de personas acusadas de canibalismo. El común denominador de estas personas era matar para alimentarse con sus propios hijos u otros niños.
«Otros testimonios de hombres de negocios que visitan normalmente Corea del Norte dijeron haber escuchado relatos sobre la ejecución de una mujer el pasado agosto en la ciudad portuaria de Hamhung por haber asesinado a 18 niños para usarlos como alimento». El País.
No obstante, el problema es que sólo se trata de testimonios, que no pueden comprobarse, así como no es posible comprobar y estimar con precisión cuántas personas han muerto por la hambruna en Corea del Norte. En el reporte de 1997, Reuters estimaba que se trataba de al menos un millón de personas fallecidas.
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