
Según las crónicas escritas por los conquistadores y evangelizadores europeos que llegaron al Valle de México en el siglo XVI, los grandes señores aztecas tenían dentro de su territorio un zoológico humano en el que se resguardaban las “especies más curiosas” que ha dado nuestra raza. De acuerdo con Bernal Díaz del Castillo y su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, en ocasiones el tlatoani Moctezuma los utilizaba como divertimento: «durante su cena, se traían indios jorobados, muy feos, de pequeña altura, que desempeñaban el papel de bufones».
La leyenda maya de los enanos
De acuerdo con la cosmogonía maya, el ser humano es descendiente directo de los enanos; seres que poblaron la tierra mucho antes que el hombre y que le enseñaron a éste todos los secretos del Universo para que pudiera usarlos a su favor. Esa era la razón principal por la que fueron considerados seres emparentados con los dioses, quienes les dieron la difícil tarea de sostener cada uno de los cuatro puntos cardinales sobre sus espaldas.
«Durante el reinado del enano, los hombres de Uxmal aprendieron a moldear los metales que traían de lejos, y a dibujar en la piedra cosas delicadas, y a labrar los hilos de colores vivísimos y variados y a tejerlos, y a hacer con las pieles de los animales adornos y rodelas. Aprendieron muchos secretos de curar con hierbas y supieron la virtud de las piedras verdes y de las amarillas. Tuvieron conocimiento del hablar bonito, y fueron perfectos en la música, para la cual inventaron muchos instrumentos nuevos. Descubrieron la bebida dulce del árbol del balché, que da sueños alegres y descanso, y todo cuanto les era preciso lo sacaban de la tierra, de los árboles y de los animales, y eran duelos de hacer muchas cosas secretas en el fuego».
— Manuel Gutiérrez Estévez, en Mito y ritual en América
Los diferentes relieves y estatuillas encontradas en las ruinas mayas hablan también del papel tan importante que estas personas tenían dentro de la vida política del gran Imperio Maya. Al ser enviados de los dioses, los reyes querían que los enanos estuvieran junto a ellos en todo momento para ayudarles a tomar las mejores decisiones acerca del futuro de todo el reino. Gracias a su procedencia divina, tenían que estar ahí no sólo como consejeros de los soberanos; sino como chamanes y voceros de aquellas fuerzas ancestrales que los humanos no pueden ver pero que, tal y como lo aseguran las antiguas historias mayas, existen en algún lugar del Universo.
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