
El origen de la epidemia de baile
Este tipo de ocurrencias ya había ocurrido anteriormente, aunque la de 1518 es la más reconocida. La epidemia comenzó cuando una mujer, Frau Troffea comenzó a bailar, sin música de fondo un 14 de julio. La mujer bailo y bailo hasta la inconsciencia, debido al cansancio, pero ni bien la mujer volvió a despertar ésta comenzó de nuevo a bailar.
La maldición de Vito
En aquel entonces y en dicha región existió el culto al San Vito, mismo que podía controlar la mente de las personas y castigarlos con un baile compulsivo. Se cree que el culto a San Vito y su maldición era uno de los principales precursores de esta epidemia, puesto que también era la cura. Cuenta la historia que Frau Troffea se curó después de que la enviaron al altar de San Vito, por lo que la gente era enviada al lugar. En el lugar los curas colocaban a los danzantes en zapatos rojos y un crucifijo entre sus manos y se dedicaban a rociarlos con agua bendita además de realizar cruces con los santos óleos.
Una enfermedad natural del cuerpo
La visita a San Vito parecía ser la única forma de curar este mal, aunque no fue la única que intentaron. Por ejemplo, antes de eso, los médicos de la época creyeron que la epidemia era resultado del calentamiento de la sangre —pues aún creían en la teoría de los humores—, por lo que el tratamiento ideal era dejarlos bailar hasta que solos se liberaran de la extraña enfermedad.
Bajo dicha creencia se construyeron escenarios improvisados y se contrataron a todo tipo de músicos para que la gente siguiera bailando, incluso algunos que no habían contraído la enfermedad eran contratados para hacerlo y animar a los enfermos, sin embargo, el resultado fue contrario al esperado: más gente comenzó a presentar los signos de la enfermedad y sucumbir al baile.
Actualmente la teoría más aceptada es que se trató de un episodio de histeria colectiva, en el que cientos de personas sucumbieron a un trance derivado de la difícil situación en la que vivían: enfermedades, hambrunas y pobreza, además de una facilidad para la sugestión.
De acuerdo con John Waller, cuando la región se volvió protestante, el culto a San Vito perdió vigencia, así que sin una predisposición a una “maldición” cada vez hubo menos gente que sufrió esta enfermedad hasta que estos casos dejaron de ocurrir y se convirtieron tan sólo en una ocurrencia medieval.
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