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El lado oscuro de 5 genios de la ciencia y la cultura que cambiaron el curso de la historia

2 de abril de 2018

Claudia Alizo

Mentes tan brillantes que la historia y los avances en tecnología, ciencia y artes olvidaron en la sombra sus imperfecciones

La idea de la muerte tiene toda clase de efectos en los seres humanos. Para algunos resulta un motor, un vehículo, incluso, para transitar a lo largo de la existencia. El hecho de la muerte, sin embargo, también tiene el curioso efecto de detonar en el hombre el ritual de la memoria, una memoria selectiva que se abalanza con fotografías mentales de los más gratos recuerdos, sólo para terminar haciendo un dibujo deformemente correcto y feliz del mortal cuyos errores y aciertos ahora yacen todos del mismo color bajo la tierra.

Hay una clase de mortales a quienes no sólo la humanidad recuerda con especial admiración, sino de quienes la historia, la tecnología, la ciencia y las artes se sentirán eternamente agradecidas. De manera que, con el pasar de los años, estas figuras van alejándose de los hombres de carne, hueso y ambigüedad moral que alguna vez fueron para ir a descansar intactos en la memoria colectiva junto a sus revolucionarios inventos, descubrimientos y hazañas. El sitio web grunge.com recopiló una lista de genios que cambiaron al mundo con sus inventos o sus exitosas trayectorias artísticas e intelectuales, pero quienes, según reflejan hallazgos en sus biografías, fueron en realidad personas crueles con sus allegados o, incluso, abanderados de ideologías hostiles y discriminatorias hacia grupos minoritarios.



El ajedrecista que odiaba a los judíos



Para hacer más irónica la historia, se cree que probablemente Bobby Fischer era judío. Este estadounidense es recordado como el mejor ajedrecista de todos los tiempos. O, al menos, el mejor de su país después de convertirse en el primer (y todavía único) norteamericano en ser coronado campeón mundial de ajedrez oficial después de enfrentarse al soviético Boris Spassky en 1972. Se cuenta que, entre los partidos, a Fischer le encantaba hablar pestes de los judaicos.

Según refiere la Jewish Press, Fischer se refería a los hijos de Israel como “gente bastarda, sucia y mentirosa”. Cuando su biografía fue incluida en la Enciclopedia Judaica, exigió que fuese eliminada, asumiendo que la gente, al hojear el libro y encontrar el nombre de semejante eminencia, se querrían convertir al judaísmo. Según refiere el sitio web grunge.com, el ajedrecista dijo a los editores que buscaran promover su religión con sus propios méritos “si es que tenían alguno...”.

Fischer, obsesionado con el tercer Reich, no sólo negaba que el Holocausto hubiese ocurrido, sino que, además, llegó a repartir panfletos para promover esta idea frente a la Biblioteca Pública de Los Ángeles. Lector de obras como el Mein Kampf y Los protocolos de los sabios de Sión, consideradas biblias del antisemitismo, fue también coleccionista de artículos del nazismo y se decía que alguna vez había dormido con una foto de Hitler sobre su cama. 



Las malcriadeces de Isaac Newton



Inventó el cálculo, descubrió y describió la gravedad y esbozó tres leyes del movimiento, entre varios otros logros significativos. Su nombre figurará por siempre como uno de los más grandes científicos de todos los tiempos. Hay otro nombre que, a pesar de haber alcanzado también grandes logros en la ciencia, apenas se menciona en los libros de historia: Robert Hooke. Y esto es obra de sir Isaac Newton al tratar de borrar sus rastros de la faz de la Tierra.

El sitio web especializado en noticias de historia New Historian señala que Hooke fue un brillante científico, tanto que uno de sus biógrafos se refirió a él como “el Da Vinci inglés". Sin embargo, ocurría que Newton y Hooke discrepaban sobre el comportamiento de la luz como onda o como partícula y este desacuerdo generó una tensión que explotó cuando Newton publicó su teoría de la gravedad. Hooke, de hecho, ya había descrito unos años antes, junto con otros miembros de la comunidad científica, las fuerzas que unían a los cuerpos celestes. Por ello consideró que merecía algo del crédito en Principios matemáticos de la filosofía natural. Newton lo mencionó, junto a otros científicos, en el escolio de la proposición IV del libro I.

Sin embargo, después de la muerte de Hooke, el camino estuvo libre para empezar a manchar su reputación. Se le ha tildado de amargado, envidioso y patético, y hasta pasó a tener la fama de atribuirse a sí mismo el mérito del trabajo de otras personas. Cuando Newton ocupó la presidencia de la Royal Society —sucediendo a Hooke—, el único retrato que había de éste fue retirado y se dice que fue Newton quien mandó a destruirlo o lo dejó, a propósito, cuando se mudaron de sede.



Albert Einstein: luz en la calle, oscuridad en la casa



El romance entre la física-matemática serbia Mileva Maric y su colega, Albert Einstein, empezó con un cortejo apasionado por parte de él, a pesar de no contar con la aprobación de su familia. Fue una relación turbulenta pero intelectualmente rica que quedó para la posteridad en las cartas que ambos intercambiaban. Algunos historiadores incluso han sugerido que Maric —quien fue compañera de estudios de Einstein en la carrera de Física— hizo contribuciones a los primeros trabajos de éste, un reclamo acaloradamente disputado y, al parecer, poco fundamentado.

Quizás un matrimonio que ya iba camino a la perdición sacó los peores rasgos de una de las mentes más brillantes con las que la humanidad ha podido contar. Según refiere el New York Times, de las epístolas correspondientes a esta etapa de su vida se puede deducir que aquel genio pacifista de cabellos blancos y despeinados se mostraba un tanto cruel con su mujer y sus niños. En un intento por “arreglar” su matrimonio por el bien de sus hijos, Einstein le hizo llegar una serie de reglas que ella tendría que cumplir si lo quería de regreso en casa. De la biografía de Walter Isaacson, Einstein: His life and universe, se transcriben las condiciones:

A. Te encargarás de que:

1. Mi ropa esté en orden,

2. que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación,

3. que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.

B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. En especial no solicitarás que:

1. Me siente junto a ti en casa,

2. que salga o viaje contigo.

C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo:

1. no deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello,

2. deberás responder de inmediato cuando te hable,

3. deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuanto te lo diga.

D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho”.


Como señala el portal Open Culture, aunque puede ser injusto juzgar a alguien por sus defectos más evidentes, no hay forma de leer esto sin estremecerse. Si bien Einstein intentó preservar el matrimonio, una vez que se separaron para siempre no lamentó la pérdida de Mileva por mucho tiempo. Según refiere Manjit Kumar en Quantum: Einstein Bohr, and the Great Debate about the Nature of Reality, las condiciones propuestas para salvar al matrimonio fueron aceptadas, pero al poco tiempo Maric estaría de regreso a Zúrich con sus dos hijos, mientras que Einstein, quien valoraba mucho su soledad, ahora la celebraba en su gran apartamento, tranquilo y feliz. Como dice el erudito del genio, John Stachel, "de Einstein se hizo demasiado ídolo. No es un ídolo, es un humano, y eso es mucho más interesante”.



Tesla y la pulcritud genética



El Internet ha reivindicado a Nikola Tesla. Un genio que la historia sepultó por largo tiempo, a pesar de haber dado la batalla contra pesos pesados como Thomas Alva Edison y George Westinghouse y que cada día continuásemos utilizando diversos aparatos y tecnologías que él ideó cuando otros sólo apenas los soñaban. Como señala grunge.com, este inventor, ingeniero mecánico, eléctrico y físico de origen serbio se ha convertido casi en el santo patrón del lado de la ciencia, y a la gente le gusta mantenerlo como el chico bueno en sus peleas con otras grandes mentes más diestras en el arte de patentar inventos. Pero como nos recuerda el centro de investigaciones y educación Smithsonian, al final del día era sólo un tipo, y nadie es perfecto.

Tesla era un defensor de la eugenesia y creía que había individuos “no aptos” a quienes había que eliminar para mantener la civilización humana. Se cuenta que en 1935, cuando los nazis empezaban a ganar fuerza, Tesla estaba escribiendo algunas predicciones para la revista Liberty, y una de ellas era que en 2100, esta filosofía social del “perfeccionamiento” de la especie sería universalmente aceptada.

“En épocas pasadas, la ley que rige la supervivencia del más fuerte, más o menos eliminaba las razas menos deseables. El nuevo sentido de compasión del hombre comienza a interferir con el funcionamiento implacable de la naturaleza”, había expresado. La idea de la eugenesia afortunadamente empezó a dejarse de lado a finales de la Segunda Guerra Mundial y aunque, lamentablemente, los radicalismos siguen vivos en pleno siglo XXI, la humanidad parece un tanto más consciente y reacia a dejarlos escurrirse. 



La lista negra de Elia Kazan



Este brillante director griego-estadounidense de clásicos como On the Waterfront, East of Eden y A Streetcar Named Desire ayudó a fundar el prestigioso Actor's Studio y gracias a él muchas carreras fueron disparadas al estrellato. Gracias también a él, muchas otras no volvieron a ver la luz.

La revista American Scholar, dedicada a eventos actuales, política, historia, ciencia, cultura y artes, refiere que en 1952, cuando el mundo vivía bajo la tensión de la Guerra Fría y en los Estados Unidos el senador Joseph McCarthy realizaba una cacería de comunistas, Kazan fue llamado ante el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes y se le preguntó sobre un grupo comunista del que había formado parte en un teatro prestigioso.

Se dice que, posiblemente para salvar su propio pellejo, dio el nombre de ocho personas, quienes terminaron en una lista negra para no volver a levantar cabeza profesionalmente nunca más. Según refiere el sitio web grunge.com, Kazan no sintió ni un gramo de culpa e incluso sacó un anuncio en el New York Times dos días después para instar a otros liberales a hacer lo mismo que él. Así, mientras arruinaba la carrera de algunos para siempre, su propio estrellato continuaría en ascenso. Sólo tres años después ganaría el Oscar al mejor director de On the Waterfront, una película que relata la historia de un hombre que se arrepiente y confiesa las fechorías del criminal para quien trabaja. En ese momento no había controversia, pero eso cambiaría cuando se le otorgó el Oscar por su trayectoria vitalicia en 1999. Actores como Sean Penn sacaron un anuncio para denunciar la decisión. En la noche, cientos de manifestantes estaban fuera de la transmisión. Cuando recibió el premio, actores como Ed Harris y Nick Nolte demostraron su rechazo al no aplaudir. Kazan nunca se sintió mal por lo que hizo y escribió en su autobiografía, publicada en 1988, que sólo había obedecido a sus principios, a “su verdadero yo”.

***

Desafortunadamente, el siglo XX estuvo marcado por genocidios que cambiaron a la humanidad. Debemos conocer y recordar cada uno de ellos, para tener siempre en mente que jamás será válido atentar en contra de la vida de millones sólo por ganar guerras inútiles y despiadadas.

TAGS: Historia mundial inventor Albert Einstein
REFERENCIAS: Grunge New Historian

Claudia Alizo


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