NOTICIAS ARTE FOTOGRAFÍA CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

La creación según la mitología nórdica

30 de noviembre de 2017

Diana Garrido

De dos seres mágicos nacieron muchos otros, entre ellos Odín, padre de todo, quien provee y quita, ama u odia.


¿Cómo fue que llegamos hasta aquí? Nadie lo sabe con certeza, quizá llegamos a través del fuego, quizá del aire o probablemente de la nada. La ciencia asegura que hubo una explosión que dio origen a la vida, mientras el cristianismo asevera que las mujeres nacieron de la costilla de un hombre. Al mismo tiempo distintas cosmovisiones de la Antigüedad ponen el origen de la humanidad en la conciencia de un animal o un conjunto de seres supremos que gobiernan el Universo. Las teorías nunca se terminarán, eso es cierto y cada lugar en el mundo pretende justificar su existencia con creencias propias que le permitan a su pueblo tener identidad. Tal es el caso de la rica mitología nórdica.



Oscuridad, sólo eso hubo en un tiempo en el que el vacío no se llamaba así. En realidad nada tenía nombre, puesto que nadie habitaba la penumbra. No había mundo ni Universo, sólo un enorme campo negro. Justo en el norte de esta inmensa y eterna oscuridad, tuvo lugar un fenómeno un tanto inusual: surgió una nube y algunas sombras que no se distinguían por su negro color. Estas se mezclaron creando una masa inmensa y se hizo llamar Niflheim. Ante semejante fenómeno, en el sur nació, como contestación no intencional, una tierra calurosa contraria a la del norte. En este lado, el fuego brindaba calefacción a la nada y al mismo tiempo, alumbró ese espacio. Se llamó Muspellsheim.



Cada sitio derivó en 12 ríos que llevaban agua helada y lava, respectivamente. Era inevitable que en algún momento, estas vertientes se unieran en la inmensidad. Mientras que los ríos helados comenzaban a congelarse y estancarse, la lava llegó a cubrirlos y a deshacer el hielo. En el contraste surgió la primera criatura viviente: Ymir, un gigante de hielo. Pasó un tiempo y los ríos volvieron a mezclarse hasta que nació otro ser más, Audumla; esta ocasión no fue un gigante, sino una imponente vaca que comenzó a dar leche en forma 4 de ríos, casi tan vastos como los de Niflheim y los de Muspellsheim.



Ambas criaturas se contemplaron por un tiempo, hasta que Ymir, sediento, bebió desesperadamente de uno de los manantiales lácteos de Audumla. De este modo, se volvieron un poco más unidos. No obstante, el tiempo era un castigo y decidieron tener hijos cada quien a su manera. Ymir que pasaba la mayor parte del tiempo en el fuego, sudaba mucho, así que de ahí nacieron sus pequeños. En el caso de Audumla, sus hijos llegaron al mundo a través de las lamidas que su madre daba al hielo para tratar de deshacerlo.



El tiempo no existía, por ello, los hijos de ambos se desarrollaron y fueron haciendo sus vidas en un vacío oscuro y eterno. La convivencia entre todos dio origen al primer sentimiento genuino: el amor. Éste se dio entre Bestla, hija del gigante Ymir y Bor, nieto de la vaca. Ambos decidieron unirse de forma sexual y dar origen a más seres que habitaran la oscuridad; así nacieron tres dioses: Odín, Vili y Va quienes comenzaron a tener sus propias ideas y terminaron por exterminar a los gigantes por considerar que no aportaban nada. Dos de ellos lograron escapar para mantener su legado vivo.



Estas revueltas provocaron que el fuego comenzara a apagar al hielo, por lo que los tres dioses que ahora gobernaban en el mundo crearon la primer morada o lugar de vida y le llamaron Midgard. El gigante Ymir murió en batalla, había ventaja sobre él ya que jamás se había enfrentado a algo similar. Sin embargo, trataron de rendirle culto por haber sido el primer habitante del mundo. Así, con sus huesos crearon las montañas y de su sangre nacieron los océanos. Su cuerpo se convirtió en tierra y su cabello mutó a árboles. Su esqueleto fue transformado en cielo y le salpicaron algunos chispazos de fuego que tomaron de Muspellsheim, que sólo pueden verse en la noche, es decir, las estrellas.



De este modo, el cuerpo de Ynir echó raíz y de pronto nació Yggdrasill, un gran y enorme fresno que creció en cuestión de horas hasta el cielo, separando éste de la tierra y haciendo de su tronco el eje del Universo. De pronto, Odín y sus hermanos descubrieron que el árbol tenía tres raíces, las cuales se mantienen muy profundas, nadie sabe hasta donde llegan realmente. Para mantenerlo seguro, pusieron a su cuidado cuatro ciervos que muerden a todo aquel que pretende ultrajarlo. No obstante, también están encargados de que no eche más raíces y por ello, los tres dioses han puesto a sus mascotas a cuidarlo, siendo la serpiente de Nidhogg aquella que roe fuerte y agresivamente sus raíces, todo para evitar que haya más seres nacientes; pareciera que sólo quieren que los humanos vivan y tal vez, sea la mejor opción.


**


Conoce los 20 mitos sobre los vikingos que creíste verdad y no lo son realmente y cambia tu vida con estas virtudes vikingas.

TAGS: Leyendas Universo Datos curiosos
REFERENCIAS: Mitos y relatos Mios y leyendas

Diana Garrido


Articulista

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

21 Dreamy Illustrations To Tell You My Heart Is Always With You 18 Unexpected And Powerful Outfits You Must Try On A First Date Smokable Art: Marijuana Joints You'll Think Twice About Smoking 4 canciones que podrían revivir a Control Machete 40 referencias que no notaste en Deadpool 2 y te explicarán todo sobre la película Los 8 aeropuertos más raros del mundo que todo viajero debe conocer

  TE RECOMENDAMOS