INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

La danza del Sol: el sangriento ritual de los guerreros americanos

19 de enero de 2018

Diego Cera

De todas las costumbres de los pueblos nativos de Norteamérica, esta es sin duda una de las más sangrientas y dolorosas de las que se tiene registro.


Aunque Clint Eastwood es el amo indiscutible del western, ignorar por completo a actores como Jack Elam o Henry Fonda es lo mismo que privarse de historias llenas de emoción y folclor estadounidense en su máxima expresión. También descartaríamos (gracias a nuestra sed de valientes pistoleros) todas esas películas que no centran su atención en bandoleros o expresidiarios; sino en quienes durante mucho tiempo representaron a sus más feroces enemigos: los nativos americanos.



Muchos de nosotros todavía podemos darnos el lujo de presumir —o lamentar, en la mayoría de los casos— que no presenciamos ni siquiera el declive del cine de vaqueros. Sin embargo, nuestra atracción hacia estos míticos personajes nos ha hecho llegar a cintas que hoy, más que películas de culto, bien podrían ser documentos con un alto valor histórico. Una extensa fila de directores se entregaron a la tarea de retratar la vida del nativo americano tal y como se ha contado desde hacía décadas; no obstante, hubieron los que —preocupados por realizar historias más realistas— decidieron investigar acerca de tradiciones y costumbres que de otra forma no hubiesen llegado hasta nosotros.



En 1970, el director Elliot Silverstein, a través de su película Un hombre llamado Caballo, retrató uno de los ritos más dolorosos y complejos que se tengan registrados en la historia de Norteamérica: la danza del Sol. Pero, ¿cómo un baile podría resultar sangriento? En realidad no se trata de ninguna danza. Al ser ambientados con música de tambores, silbatos y cantos guturales, los historiadores y conquistadores europeos consideraron danzas a lo que en realidad eran rituales sagrados, en los que la atmósfera era tan importante como el sacrificio en sí.



Conocida como wanyang-wa-c’i wi-pi en legua lakota, esta ceremonia era considerada una de las más importantes del año para algunas tribus que se expandieron a través de los Estados Unidos, Canadá y México. Esta celebración tenía lugar los primeros días del verano y, contrario a lo que se piensa, no era parte de un proceso de iniciación. Ni siquiera tenía que ver con los miembros más jóvenes del grupo. Los preparativos consistían en baños de vapor, cánticos, retiros espirituales y ayunos que se realizaban semanas antes de la gran ceremonia a Wakan Tanka —el gran espíritu.



Tras estos preparativos llegaba la ceremonia principal, ahora sí, lo que todos conocen como danza del Sol. Después del quinto día de ayuno y preparación, los hombres —principalmente guerreros— que han decidido unirse a la celebración son conducidos por el médico o chamán del pueblo —sólo para la tribu de los Pies Negros este papel era desempeñado por una mujer— hacia una casa comunal de unos cincuenta metros de diámetro, en cuyo centro se encuentra un poste de madera que mide alrededor de seis metros del altura. De éste, cuelgan largas cuerdas de cuero de búfalo que serán sujetados al cuerpo de los guerreros por medio de estaquillas de madera insertadas dentro de la piel por los médicos.



Las cuerdas tenían que ser tensadas hasta que los danzantes quedaban casi colgando del poste, una vez hecho esto, la piel comienza a estirarse, mientras los hombres, casi suspendidos, comenzaban a dar vueltas y a bailar al ritmo de tambores y cantos que crean una atmósfera mágica. Se dice que los tambores simbolizaban los corazones de los hombres suspendidos en medio de la sala y que por ello, el baile, el dolor y el ayuno los hacían tener visiones relacionadas con lugares sagrados o espíritus ancestrales.



Arrancarse las estaquillas para liberarse o desmayarse durante el ritual era una señal indiscutible de burla y deshonra, quienes caían en desgracia era condenados a ser el hazmerreír del pueblo y tenían que vestir de mujeres, así como dedicarse a las labores del hogar. De hecho, eran las propias mujeres quienes peor trataban a los desertores. Esta fue razón suficiente para que grandes guerreros como Caballo Loco no quisieran someterse a la danza del Sol.



Para 1884, la danza del Sol fue prohibida por el gobierno de Estados Unidos por considerarla inhumana; no obstante, los nativos continuaron practicándola en secreto hasta 1904. Durante el mandato de Jimmy Carter se abolió la prohibición, de modo que varias tribus la retomaron, sólo que de una forma casi turística, pues cualquiera podía unirse. En 2003 todo volvió a la normalidad cuando los lakota y los cheyenne acordaron que ésta sólo fuera practicada por los nativos, dejando para los demás testimonios escritos y fotográficos además de todo lo que se puede apreciar en un western cualquiera.


TAGS: Historia mundial Estados unidos Rituales
REFERENCIAS: La brújula verde

Diego Cera


Articulista

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

5 datos que no conocías sobre el libro “It” de Stephen King 4 datos esenciales para entender la subcultura hipster “Imposible violar a una mujer tan viciosa”, una obra de teatro sobre el caso de "la manada" Anticapitalismo y punk: el verdadero origen del DIY Leonard Cohen, el músico y poeta que también fue monje budista 3 cosas que necesitas saber para convertirte en un coleccionista de arte

  TE RECOMENDAMOS