La fenomenología del relajo o mejor conocida como: mis traumas mis chistes, es una teoría que podría explicar por qué nos dan risa los eventos más traumáticos de nuestra vida. O por qué hacemos lo necesario para convertirlos en un chiste.
La frase de “mis traumas, mis chistes” se ha hecho demasiado popular y se usa en la cotidianidad para tratar de justificar o validar que nos riamos de eventos traumáticos o poco placenteros. Imagina que te corrieron de tu trabajo y lo que haces para sentirte mejor es ir a tomar algo con tus amigos, terminan hablando de cómo te corrieron y empiezas a hacer chistes al respecto.
Un ejemplo real de esto también es el comediante El Cojo Feliz, quien tuvo cáncer en la rodilla a los 21 años y parte de su motivación para comenzar en el mundo del standup fue esa experiencia. Pero es que hay una teoría que explica por qué específicamente en México utilizamos nuestros peores momentos para hacer chistes y se llama: la fenomenología del relajo.
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La fenomenología del relajo: La extraña teoría que explica uno de nuestros red flags
La fenomenología del relajo es un concepto que viene de la filosofía, pero no te asustes, no es tan complicado como suena. Básicamente, explica cómo en México (y en gran parte de Latinoamérica) usamos el humor como una especie de escudo frente a la tragedia, el dolor y la injusticia. Es esa tendencia a relajarnos ante lo que debería ponernos tensos, a convertir algo serio en una broma, porque de alguna manera así recuperamos control sobre lo que nos dolió.
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Según esta teoría, cuando hacemos un chiste de algo horrible que nos pasó, no significa que el problema desaparezca, sino que dejamos de verlo como algo amenazante. El relajo rompe con la solemnidad, con el peso social de “esto es grave”, y nos permite sentir que tenemos poder sobre la situación. Por eso, para nosotros, reírnos de nuestros traumas no solo es un chiste… es una forma de resistencia.
Entonces, sí: la fenomenología del relajo puede sonar a un concepto muy inventadito, pero en palabras simples es esa explicación filosófica de por qué transformamos la desgracia en risa. O como lo decimos en redes: “mis traumas, mis chistes”.

