
El verídico caso de la muñeca que regresa a casa le sucedió a una familia de Houston, Texas, al sur de Estados Unidos. Los padres decidieron consentir a la pequeña de la familia comprándole una muñeca de su personaje favorito de Disney, Elsa, la princesa protagonista de Frozen. La niña disfrutaba jugando con su muñeca parlante, sin embargo, al pasar de los años, la niña comenzó a jugar con otros juguetes, la muñeca dejo de ser de su interés.
En otra ocasión que hicieron limpieza de hogar, extrañados se dieron cuenta que la muñeca, seguía en la casa. Para explicar esto simplemente pensaron que se habían confundido y nunca la habían tirado, nuevamente se deshicieron de ella y se aseguraron de que el camión de basura se la llevara. Pero la segunda vez que apareció la muñeca, comenzaron a sospechar que algo extraño estaba sucediendo en su casa o con la muñeca. Así lo contó Emily Madonia, madre de familia, desde su cuenta de Facebook, según una traducción del portal Ok Chicas;
«Ok, chicos, en serio, necesitamos su ayuda. Para recapitular para aquellos de ustedes que no han estado siguiendo la historia con la muñeca Elsa, mi esposo, Matt, la tiró a la basura hace semanas y luego la encontramos dentro de un banco de madera. Ok… así que estamos confundidos y la envolvimos con fuerza en su propia bolsa de basura y la pusimos dentro de otra bolsa llena de más basura, la colocamos al final del bote, para que quedara hasta el fondo, y la llevamos a la acera para que el camión se la llevara. Genial, ¿verdad? Salimos de la ciudad, la olvidamos. Hoy Aurelia me dijo: ‘Mamá, volví a ver a la muñeca Elsa en el patio trasero’. Ayúdenos a deshacernos de esta muñeca encantada. No era la primera vez que sucedía algo “extraño” con ella».
Algunas formas en las que intentaron deshacerse de la muñeca, fue enviándola por correo sin un destinatario en específico, sin embargo, antes de empacarla, la muñeca Elsa comenzó a reír frenéticamente por varios segundos, semanas después la muñeca apareció en los botes de basura de la casa. Hasta que finalmente Chris Hogan, amigo de la familia, les pidió que le enviaran la muñeca a su hogar, en Minnesota, a 2 mil kilómetros de Houston. Al recibir la muñeca maldita, se percató de que fuese la misma revisando los rayones de plumón, después, no espero mucho tiempo para pegarla a la defensa de su Jeep y se encuentra próximo a soldarla a la tubería de acero y amenazó con hundirla en el lago si sucede algo extraño o trata de escapar.

