INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Cómo es una función de lucha libre extrema en el Estado de México en 19 fotografías de Carlos Jasso

6 de noviembre de 2018

Alejandro I. López

El fotoperiodista mexicano Carlos Jasso decidió internarse en el mundo de la lucha libre extrema en la periferia de la Ciudad de México. Las fotografías que tomó demuestran el lado más rudo de este espectáculo.


La lucha libre mexicana es una disciplina que combina algo del teatro y deporte. La mayor parte del público –tanto aficionado como turista– está consciente de que se trata de un espectáculo donde el resultado artístico está por encima del daño al oponente, una función histriónica llena de folklore, comedia y acrobacia. Sin embargo, existe un sector del público que exige que los golpes en el pecho, las patadas voladoras y las llaves se realicen con una mayor dosis de realidad. Para ellos existe la lucha libre extrema.


Se trata de una versión que mantiene la técnica propia de la lucha mexicana, pero con mayor violencia dentro del ring. La principal empresa organizadora, la DTU Mexican Professional Fighting lleva el pancracio a otro nivel en cada espectáculo, con la promesa de complacer a la afición ávida de una lucha más sangrienta. 












El fotoperiodista mexicano Carlos Jasso decidió internarse en el mundo de la lucha libre extrema en la periferia de la Ciudad de México. Las fotografías que tomó para Reuters demuestran el lado más rudo de este espectáculo.


Los eventos son celebrados en escenarios alternativos con un halo de clandestinidad, lejos de la Arena México o la Coliseo, los principales templos de la lucha libre en la Ciudad. Las fotografías de Carlos Jasso fueron tomadas en la Arena Neza, un foro secundario ubicado en el oriente de la capital, un municipio donde la pobreza y delincuencia son parte del día a día. La función principal normalmente se compone de una pelea de seis contra seis, donde se incorporan objetos como bombillas, sillas de metal, alambres de púas, tenedores y cuchillos de plástico para hacer más sangriento el combate.










La batalla escapa del ring. Mientras un par de luchadores intentan aplicarse una llave en el centro de la arena, otro más rinde a su oponente en una grada, sólo para estrellarle una bombilla larga en el pecho mientras su rostro sangrante provoca la división del público: mientras algunos lo aborrecen –“¡Ya déjalo cabrón!”– otros más lo apoyan –“Pártele su madre!”, “¡Chíngatelo!"– hasta quedarse sin voz.




Justo cuando parece que el clímax ha llegado a su fin, un luchador se impulsa en las cuerdas y cruza el cuadrilátero sólo para caer violentamente sobre el enmascarado que hace un momento reinaba en la arena. La justicia se hace presente. El ambiente es ensordecedor: “¡A huevo!”, festeja la arena casi al unísono mientras el golpeado se revuelve de dolor en el suelo.


Finalmente, después de 15 minutos de aparente brutalidad, el réferi levanta las manos de los vencedores. Los luchadores se reconocen como compañeros de profesión y se dan un abrazo, no sin antes pactar la revancha frente al público. Es hora de limpiar las heridas, al menos hasta la próxima función.








*





Conoce más del trabajo de Carlos Jasso en su página oficial y perfil en The Wider Image.


TAGS: Fotoperiodismo México fotografía documental
REFERENCIAS: Reuters, The Wider Image

Alejandro I. López


Editor de Cultura

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Las 5 mejores películas de narcos que pueden ver en Netflix Cómo aprovechar al máximo la energía de la luna este 2019 8 Underrated Spots To Escape From The Crowds For A Peaceful Thanksgiving Weekend Rafael Amaya vs. Chema Yazpik, quién es mejor "Señor de los Cielos" La razón por la que tener gripe puede matarte y no lo sabías 10 consejos para aumentar tu masa muscular rápidamente

  TE RECOMENDAMOS