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México después de la Revolución, el arte que le dio identidad a una Nación herida

México después de la Revolución

México después de la Revolución

El arte, a lo largo de la Historia, ha sido una herramienta para la educación de las naciones, ya sea como materia o como medio para la enseñanza; además, ha sido partícipe, testigo y resultado de la época y contexto social que se vive y México no es la excepción.

El siglo XX estuvo marcado por el sentimiento de nacionalismo surgido de la agitación política y la remoción social, cuya irradiación se describe en las obras artísticas de la posrevolución. Es importante destacar que los gobiernos que vinieron después de la Revolución Mexicana se dieron a la tarea de estructurar el nuevo Estado Mexicano sobre la base de este nacionalismo, lo que les permitió crear una estrategia para el ejercicio del poder. El fin era consolidar al Estado en la explotación de la conciencia popular. No obstante, aquel nacionalismo en México ha influido directa e indirectamente en actitudes que son fundamentales para entender el actual perfil mexicano.

Fue precisamente durante el siglo XX cuando el arte utilizó su potencial y cambió la vida del país, convirtiéndola en más popular y propia. Es así como surge la búsqueda de una cultura nacional; las obras artísticas contribuyeron a brindarle a la sociedad una conciencia más clara de identidad con magníficas obras en la pintura, la danza, el teatro, la música, el cine, la arquitectura, etc. Incluso, en el siglo pasado se contó con la complicidad del gobierno para lograr un mejor impulso a estas disciplinas, lo cual condujo a resultados extraordinarios.

En todo caso, si la Revolución Mexicana no respetó los cimientos que la originaron, sí logró recuperar “un alma nacional” y obtener una esencia propia que, buena o mala, se plasmó por siempre en el arte mexicano; de hecho, las transformaciones adquiridas durante las primeras cuatro décadas del siglo XX pueden ser vistas como un verdadero “renacimiento mexicano” gracias a su originalidad y autenticidad.

Paralelamente a las transformaciones políticas y económicas, poco a poco este fenómeno se vio reflejado, también, en la manera de vivir de los mexicanos.

Al final del movimiento armado, la educación, las letras y las artes se nutrieron del nacionalismo que planteaban valores propios e ideas de mexicanización. Incluso, se tomaron medidas para abandonar pensamientos vinculados a la tradición medieval por otros más modernos, acorde a lo que acontecía en otros lugares del mundo y a las nuevas vanguardias artísticas que se adquirían.

Fue el muralismo el movimiento artístico mexicano con fines educativos que ocurrió a principios del siglo XX, y se convirtió en una expresión esencial para unificar a un país que estaba recuperándose de una revolución y aunque es comúnmente considerado como una corriente artística, también se le puede considerar como un movimiento político y social.

Siendo Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco los principales representantes del pintoresco movimiento, su propósito era inculcar al pueblo mexicano la historia del país por medio del uso de paredes internas y externas de edificios públicos como lienzos para transmitir dichos mensajes. Otros reconocidos pintores pertenecientes a este movimiento son Rufino Tamayo (considerado como el cuarto gran muralista mexicano), Roberto Montenegro, Federico Cantú y Jorge González Camarena.

Los artistas mexicanos lograron exponer el espíritu del pueblo, crear un sentimiento y una trascendencia histórica, además de emerger una conciencia nueva con características propias y más representativas. Algunos personajes impulsaron el fenómeno social y lo hicieron más vigoroso, fueron capaces de obtener con tareas laboriosas el sentido de mexicanidad. Es importante reconocer que las ideas nacionalistas también fueron impulsadas con una exaltación superficial de ideas y emociones (indigenismo y/o folclor con tendencia al sufrimiento, pobreza y marginación; exaltación del dolor, estereotipos, marxismo-leninismo y lucha de clases) los cuales también quedaron plasmados en las obras artísticas.

En conclusión, México logró extender su cultura por medio de sus obras de arte, las cuales son reconocidas mundialmente y, sobre todo, la nación logró que otros países vieran en ella un lugar realizable, con personalidad y cultura, a la que se acercaron para conocerla.

Esta etapa de México sería una Edad de Oro, la cual es preciso reconocer como creadora de un sentimiento nacional y que tuvo gran importancia en la mexicanización del país.

La historia de México es rica y vasta, llena de misticismo y colores, y es importantes conocer más sobre su pasado para así comprender su presente y poder visualizar su futuro, por eso te compartimos las Causas de la Revolución Mexicana y 10 datos que no conocías sobre el Virreinato en México.

Tras la Revolución, en México latía una necesidad de cambio, y este sentimiento fue uno de los mensajes del muralismo. Más allá de ser un círculo de pintores e intelectuales, el muralismo fue un momento clave en al arte en México. Además de los artistas que aquí te presentaron, existieron otros que dieron una cara diferente al movimiento y decidieron plasmar la tristeza de un pueblo que luego de la Revolución no encontró cambios.

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