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HISTORIA

El día que el FBI prohibió las historias de marcianos

Por: Diana Garrido 22 de septiembre de 2017

Un escritor que se educa a sí mismo merece quizá más reconocimiento que otros y no por el hecho de no haber asistido a una escuela, sino por leer tanto y aprender las técnicas de los grandes maestros de la literatura universal. Uno de los ejemplos más claros de ello fue un hombre que soñaba con vivir en Marte y que juntó más de cuatro mil libros entre los que destacan seis ediciones de Hamlet, puesto que era un gran admirador de los clásicos desde los tres años, edad a la que aprendió a leer ya que en casa se aburría con frecuencia y estaba harto de los juegos infantiles y las rondas que su madre le cantaba. Así creció admirando cuentos clásicos, mismos que recreó en su mente tan puntualmente que al crecer escribió uno de los relatos de ficción más increíbles y creativos que se han visto jamás: Crónicas Marcianas.

Ray Bradbury escribió cuentos y guiones para la TV y el cine y todo iba bien en su carrera como escritor; no obstante, hubo un pequeño tropezón que lo hizo dudar sobre la carrera que había elegido por instrucción propia. Un colega suyo y al parecer enemigo le acusó de comunista en un tiempo en que tener esta ideología era mucho peor que rendirle culto a Satanás o que matar personas. Bradbury fue acusado y castigado de tal manera que había agentes del FBI que le seguían día y noche mientras él no sabía cómo estar seguro, ya que de noche sentía que le matarían.

Luego de haber publicado el libro que lo llevaría a la fama, el escritor vivía de forma tranquila, trataba de no emocionarse demasiado y esperaba con ánimo y nostalgia cada centavo que obtenía de las ventas de la historia que había surgido de su cabeza. Sien embargo, un hombre llamado Martin A. Berkeley llegó al FBI como si se tratara de un fantasma, puesto que se presentó casi en silencio a las oficinas con una queja que no dudó en dictar de manera casi confidencial. En este acuse el hombre denunciaba al escritor de haber lucrado con al ciencia ficción, puesto que es un campo recurrente para burlarse de manera secreta de las personas, así que para este hombre Bradbury estaba jugando con la mente y el tiempo de sus lectores, en especial porque su famosa novela estaba ligada a actos comunistas. Según un análisis del acusante, Bradbury tenía simpatía con ciertos elementos indeseables, y aunque ambos pertenecían al partido, Berkeley dejó las ideas comunistas puesto que despertó del engaño, según sus palabras.

Sin hacer un análisis extra, otro informante secreto estuvo de acuerdo con los efectos peligrosos de la ciencia ficción afirmando que individuos como Ray Radbury gozaban de difundir el veneno sobre las personas indefensas que sólo buscaban un poco de diversión y de entretenimiento para su aburrida vida. Además sugería que por textos como Crónicas Marcianas estaba próxima la Tercera Guerra Mundial. Bradbury quiso responder la acusación con un texto, pero sólo hizo más difícil su situación, misma que terminó por hundirlo. Este texto fue publicado en el Daily Variety en 1952 y en él escribió «He visto demasiado miedo en un país que no tiene derecho a tener miedo. Han visto demasiadas campañas en California, así como en otros estados han visto cómo ha ganado en el tema del miedo en sí, y no en los hechos. No quiero oír más tonterías de ustedes. No voy a dar la bienvenida a McCARTHY o McCARRAN, de NIXON, DONALD JACKSON, o de un hombre llamado SPARKMAN, no quiero más mentiras, más prejuicios, más manchas. No quiero intimaciones, rumores ni chismes. No quiero cartas sin firmar o llamadas telefónicas sin nombre de cualquier lado, o de cualquier persona, no quiero». Sin embargo, así sólo firmó su sentencia.

A pesar de haber despotricado en contra de los presidentes logró que su caso se sometiera a un juicio con personas que realmente habían leído su libro y que fueron conscientes de todo lo que escribió, es decir, sólo pretendía crear una historia falsa, pero que entretuviera a las personas en horas de aburrimiento, puesto que él sabía lo que era permanecer en un estado de pasividad, mismo que no lograba superar. En 1959 el FBI no encontró evidencia de que Bradbury perteneciera al partido comunista; no obstante, su biógrafo oficial escribió que cuando reabrieron su caso en 1968, luego de un viaje que hizo a Cuba, el autor sólo lo miró y con una enorme sonrisa en el rostro, le dijo: «Voy a ser condenado, no he tenido nada que ocultar a lo largo de los años, ¿qué van a investigar? ¡Ja, qué aburrido!»

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Pollock también fue víctima del comunismo, fue contratado para actuar en contra de la URRS, conoce esa historia y también la que está detrás del beso comunista más famoso.


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