
“Si tú me dices que dibuje un perro, seguro me quedaría algo muy raro…” confiesa Óscar Rodríguez Amado, ex director editorial de la Revista Picnic y miembro del comité organizador de la Bienal de Ilustración by Pictoline. A diferencia de todos los que no sabemos dibujar, Óscar tiene una sensibilidad para la ilustración que trasciende sus propios trazos. A sus 36 años, ha invertido más de una década creando e impulsando proyectos para cambiar las reglas y hacer el juego más justo para los ilustradores en México.
Inspirado por el arte de los discos de sus bandas favoritas, Óscar ingresó a la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, sin cuestionarse antes sus habilidades para el dibujo. Fue hasta su primera clase que descubrió que entre su trabajo y el de sus compañeros había una diferencia significativa que, en vez de intimidarlo, lo motivó a acercarse a colegas más talentosos y buscar espacios para que sus ilustraciones tuvieran lugar. Se especializó en diseño editorial y a partir de ese momento ha trazado nuevas líneas en la emergente industria de la ilustración en México.
1. Sí se puede vivir de la ilustración
“Hay aproximadamente 800 ilustradores profesionales en México” calcula Óscar. Para difundir su trabajo hay tres principales medios: los físicos (museos y galerías), las publicaciones impresas y, por supuesto, el internet. Pero siendo realistas, ¿cuántos ilustradores llegan a una galería? ¿Cuántos son publicados en revistas? ¿Cuántos generan ingresos con lo que suben a redes sociales?
Hace 13 años inició en Revista Picnic, una publicación editorial de arte, fotografía, ilustración y diseño. En aquel tiempo sus días se iban entre visitas a bazares de diseño y conferencias para futuros diseñadores. Así comprobó que los medios impresos y las plataformas digitales no bastaban para difundir el trabajo de tanto talento emergente. La mayoría de los ilustradores no pueden dedicarse solo a la ilustración y recurren a trabajos paralelos para solventarse; la oferta es mucha, la demanda baja y siempre hay un ilustrador dispuesto a bajar sus precios. Ante unas reglas desventajosas, Óscar encontró la oportunidad para cambiar el juego.
2. Cuando faltan espacios, hay que crearlos
Para dar promoción y oportunidad de venta a los ilustradores mexicanos, Óscar Rodríguez ha actuado desde distintos flancos. Por un lado participó en la creación de Dealer Mx, un bazar de diseño que funge como punto de encuentro, inspiración y convivencia con el público de la Ciudad de México.
Desde hace dos meses es Head de comunidad en Domestika, la mayor comunidad creativa en español donde miles de profesionales con distintos perfiles creativos interactúan, comparten trabajos y conocimientos en línea. Entre sus proyectos en Domestika está crear plataformas incluyentes para los actores del diseño y la ilustración en Mexico.
Y para reconocer al talento mexicano, colaboró como organizador en la Primera Bienal de Ilustración by Pictoline, donde se recibieron más de 4,500 obras. Todas fueron evaluadas por cuatro reconocidos ilustradores internacionales que eligieron a 77 finalistas para formar parte de distintas exhibiciones y publicaciones.
3. México será un referente de la ilustración mundial
Dealer Mx, Domestika y la Bienal de Ilustración by Pictoline no solo muestran la gran variedad de estilos y el enorme talento que existe en el país, también son evidencia de la capacidad que tiene México para convertirse en uno de los mayores referentes de ilustración a nivel mundial. Con asombrosos imaginarios y una cultura visual que se hace presente en cada calle, los creadores mexicanos logran un estilo híbrido y auténtico que se nutre con sus raíces, su formación y su técnica individual.
4. Hay una fórmula para la grandeza
En un medio que no para de crecer, existen diferentes públicos para que el trabajo de los ilustradores destaque. Por ejemplo, hay algunos que sobresalen convirtiendo su obra en una pieza de arte digna de galería, como Smithe o Apolo Cacho. También hay quienes se enfocan en el ámbito comercial y crean increíbles propuestas con fines publicitarios, como César Moreno y su trabajo en Mondo. Otros dan un salto fuera del nicho y hacen de su trabajo un medio para comunicar un mensaje que conecte con una amplia audiencia, como Andonella y el libro que publicó junto con Plaqueta, #AmigaDateCuenta o los poderosos mensajes expresados en finas líneas que logra Mariana Motoko.
Pero para Óscar Rodríguez Amado, que ha conocido más creadores que cualquier otra persona en México, sólo hay tres cualidades que pueden llevar a un autor a la grandeza: técnica, es decir su capacidad para crear y los recursos visuales que utiliza para expresarse. Creatividad, la manera en que logra darle la vuelta a una idea sorteando los lugares comunes. Y conceptualización, o sea, trascender de la experiencia estética para transformar una imagen en un mensaje que inspire e incite a la reflexión y al empoderamiento.
La ilustración llega donde las palabras no alcanzan, por eso Óscar Rodríguez Amado ha dedicado su vida a crear espacios para visibilizar su mensaje. Quizá este peculiar diseñador no sepa dibujar un perro, pero ha encontrado la manera de expresarse por medio de una técnica que no requiere dibujo, el collage. También ha construido espacios para difundir la obra del talento emergente y ha apostado por nuevas realidades que le permitan a los jóvenes dibujar su lugar en el mundo. La grandeza está en los que cambian las reglas del juego #ChooseGreat
