Luis Barragán murió en 1988. Sus cenizas yacían en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, pero ahora se ha convertido en el accesorio de una mujer adinerada, en la unión del matrimonio de dos millonarios, no es una obra de arte pero fue la idea de la artista conceptual Jill Magid. Se llevó los restos de uno de los arquitectos mexicanos más importante para que una empresa suiza comprimiera sus restos humanos en seis meses y después posara en el dedo anular de Federica Zanco.En 1995 este magnate suizo compró los archivos y derechos de la obra de Barragán, a los cuales nadie tenía acceso, ni siquiera para consultarlos y conocer su trabajo. Magid contactó a la familia del arquitecto y al millonario para proponerles un intercambio: la obra pública y con posibilidades de ser devuelta a México a cambio de un anillo hecho con los restos del arquitecto.Zanco creó la fundación Barragán con 13 mil dibujos, 7 mil 500 impresiones fotográficas, 7 mil 800 diapositivas y 290 publicaciones, además de siete archivos de recortes, siete modelos arquitectónicos, muebles, notas y manuscritos. También decidió exhibir su anillo con el título “The Proposal” en el museo Kunst Halle Sant Gallen, en Suiza, y después, San Francisco. Arte o no, al menos ahora cualquiera puede consultar el archivo del escritor y en una especie de ganar-ganar, la familia no perdió nada: la nostalgia que genera un kilo de polvo no representa ni la mínima existencia del artista.

-Andrés Serrano
Famoso por una fotografía en la que retrataba a un crucifijo cubierto con orina, Andrés Serrano se ha caracterizado por polemizar el arte y sus obras. Estuvo trabajando con un patólogo forense para fotografiar cuerpos que, sin querer, reflejan calma y una extraña belleza clásica. Cada persona es anónima con tomas que no permiten develar al 100 % su origen y tal vez gracias a esto y a la luz que acompaña las tomas, podemos decir que cada pieza evoca un misterio cálido que hace un gran equilibrio entre la balanza de la fría muerte que desconsuela y su parte esperanzadora.Serrano ha sido acusado de perversión, herejía y vulgaridad por el cúmulo de obras que tiene en su haber; sin embargo, esa aproximación que hace a la vida y a la muerte simplemente podría verse con tono filosófico. Siempre utilizando el cuerpo –porque lo considera lo más real–, en su serie “The Morgue” retrata cómo se muere en la contemporaneidad, se centra en los detalles y texturas de ese cuerpo que se ha extinguido. Muertos que esperan la autopsia, sin duda, pero que también nos hablan de lo cruel y duro que puede ser el proceso mortuorio para esas familias que nunca más los recuperarán: el accidente, la violencia, la enfermedad, la vejez, descuidos, suicidios, todos convergen en la mesa de autopsia.
– Hermann Nitsch
El artista más rico del mundo es conocido por sus animales en formol; además de estos, ha utilizado mariposas muertas y cráneos humanos incrustados con diamantes como parte de su obra artística.Con su discurso del paso que tenemos sobre la Tierra, Hirst es reconocido, sobre todo, por su tiburón titulado “La imposibilidad física de la muerte en la mente del vivo”. Esta obra fue adquirida por Steven Cohen en 10 millones de euros y como ocurre con toda la materia orgánica, comenzó a descomponerse al llegar a Nueva York, tal vez debido al ajetreo del viaje. Hirst simplemente lo remplazó por otro idéntico en 2006. Aquella llamada “Madre e hijo divididos”, en la que se observan una vaca y un becerro cortados a la mitad, ganó el premio Turner en 1995 y cuando Hirst intentó exhibirla en el museo The Mori Arts de Tokio, tenía signos de desintegración por no pasar los controles de la aduana que prohíben la carne de ternera procedente de Europa, así, tantos días sin las condiciones adecuadas hicieron que el artista tuviera que sustituirla por otra versión.Hirst también realizó un becerro cubierto de oro, una cebra, animales abiertos que parecen crucificados, ovejas y un caballo con un cuerno en medio que simula ser un unicornio.
Con el mismo nombre del pintor del siglo XVII, el anatomista francés decidió hacer arte con los cuerpos que estudiaba para convertirlos en esculturas de pesadilla. Fragonard adquiría los cuerpos de ejecuciones, escuelas de medicina y tumbas frescas que después embalsamaba con un método bastante complicado que aún no es entendido a la perfección. Inyectaba el fluido a los cadáveres, los diseccionaba y después volvía a colocar todo nuevamente pero de distinta manera, de hecho, en ocasiones combinaba partes de humanos y animales; después pintaba sus creaciones para mantener lejos a los gusanos.Hizo unas 700 creaciones y aún perduran 21, entre las que se encuentran un hombre que monta a un caballo que originalmente estaba rodeado de una armada de fetos humanos que montaban fetos de ovejas, de caballos y un grupo de monos que aplauden.
Una pieza de performance conocida por causar revuelo en toda la sociedad, conocida como “How to Explain Pictures to a Dead Hare”, Beuys cerró las puertas de la galería y los asistentes sólo podían ver lo que ocurría detrás de la puerta.Con su cara cubierta de miel y hoja de oro, explicaba pinturas a una liebre muerta. Susurraba de cerca algunas palabras mientras la liebre sólo yacía en su brazo. Después de tres horas el público pudo entrar a ver lo que ocurría y Beuys sólo se sentó en un taburete con la liebre entre sus brazos. De este modo, el artista logró una resignificación del arte para hablar del programa de anarquía que impulsaba una transformación social.
Si estas muestras te impresionaron, probablemente algunas de estas pinturas extremadamente sangrientas te gusten y estés listo par responder 15 preguntas que todos los conocedores de arte contemporáneo deberían dominar.
