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Obras de arte eróticas de Egipto

November 17, 2017

Diana Garrido

La mayoría se dedicaba al arte del placer sexual por gusto, ya que no recibían dinero por bailar ni por dar satisfacción sexual.


Entre bailes eróticos y cuerpos esculturales, las mujeres en Egipto complacían a los caballeros como parte de sus ritos sagrados. Las "prostitutas sagradas" egipcias eran las más aceptadas en la sociedad, debido a que se les consideraba muy cercanas a deidades como Bes, cuya función era salvar a los niños de cualquier mal y peligro, además de que se asociaba con el amor y placer; o Hathor quien fuera diosa de las artes musicales y el amor. Estas mujeres exhibían sus cuerpos con el fin de causar impacto en los caballeros. Eran fácilmente reconocibles ya que usaban prendas muy particulares y maquillaje excesivo. La mayoría usaba vestidos hechos con red para pescar con algunas cuentas de porcelana pintada. Usaban los labios rojos y teñían algunas pinturas en sus senos y muslos. Otras no usaban prenda alguna.



La mayoría se dedicaba al arte del placer por gusto, ya que no recibían dinero por bailar ni por dar satisfacción sexual de diversas formas. Ellas eran libres de hacer con su cuerpo lo que querían y se enorgullecían con el hecho de saberse deseadas, bellas y sensuales. Incluso, con esta actividad, esperaban tener un matrimonio, puesto que era un requerimiento para conseguir un buen partido; es decir, debían probar que cumplirían con el "deber de esposa" que entonces se creía era el ideal; el placer sexual de los esposos era mucho más importante que las labores domésticas, el rango “académico” y otras cualidades que ellas pudieran tener.



Para poder ser una bailarina sexual, debían ser vírgenes. Aunque al principio sentían miedo, era una actividad que poco a poco disfrutaban e incluso, hacían lo posible por no embarazarse y seguir disfrutando de su libertad sexual. Sin embargo, si alguna de ellas era fecundada, había mayor felicidad, puesto que el embarazo y posteriormente el parto, eran estados sagrados para las mujeres protegidas por diosas como Isis, Neftis, Mesjenet y Heket quienes con disfraces de humanas, se unían a ellas y les enseñaban las danzas más bellas y sensuales. Las mujeres aprendían a quererse tanto que sólo podían dedicarse a su cuerpo y belleza, reforzando su vínculo con lo divino y con la imagen de una mujer capaz de satisfacer su deseos a través de la complacencia de otro ser humano.


El erotismo en Egipto era una señal de estatus y de belleza ya que eran signos de divinidad, además de que les preocupaba su futuro y claro, cómo dejar un legado estable para sus hijos. Pero no era la única expresión de erotismo en el antiguo Egipto, había muchas más. Los trajes de red eran sugerentes, pero nada como Erotic Composition, una pieza que data del año 305 a.C. en la que se muestra a un grupo de personas desnudas. Una mujer se encuentra en el centro usando una peluca de rizos, símbolo que se utilizaba para hacer notar que las mujeres disfrutaban de su sexualidad en su máximo esplendor. Mientras el hombre la penetra, hay otros pequeños seres que observan y disfrutan con ella.



No obstante, son las mujeres las que están listas para brindar el placer a los hombres, como en Faience Ithyphallic Male and Female In Erotic Pose, cuyo nombre sólo hace referencia a la acción de la figura. En ella, un hombre con un gran falo penetra a una mujer cuya piel se abre para recibir el pene erecto y enorme en señal de apareamiento. Cuando las mujeres que danzaban contoneando sus bellos cuerpos recibían a los hombres en esa posición, les estaban brindando la oportunidad de ejercer dominio sobre ellas y con esto demostraban una especie de estatus en la sociedad egipcia.




Así como se les relacionaba a las bailarinas con las diosas del amor y la feminidad, a las parejas que se formaban les pedían rindieran un tributo u ofrenda a Nut y Geb quienes están representados en la Escena de autofelación. Nut y Geb eran hermanos, pero aún con ello sentían una atracción muy fuerte el uno por el otro, por lo que desobedecieron todas las órdenes y se convirtieron en amantes. Ante ello, su padre, Ra, ordenó su separación inmediata y como castigo, les prohibió volver a verse. Geb es la representación de la tierra, mientras que Nut es el cielo. Esto fue mostrado en el papiro antiguo en el que cada quien se da placer a sí mismo al no poder unirse. Las mujeres y hombres del antiguo Egipto veían la masturbación como una forma de satisfacer sus necesidades elogiando a los dioses, quienes habían satisfecho sus necesidades sexuales estando lejos.



Una de las creencias al respecto era que si no tenían relaciones con frecuencia, en especial los hombres, no eran dignos de ser enterrados con el pene erecto. Las momias del antiguo Egipto han sido halladas con el miembro erecto, en algunos casos se ha demostrado que aumentaban el tamaño para manifestar, incluso en la muerte, lo fértiles que fueron en vida. Por ello, era normal que emperadores como Tutankamón, tuvieran una extensión de pene o el suyo tal cual momificado. En ocasiones, el tamaño era promedio, pero por lo general, los penes hallados eran al menos el doble del tamaño real.



Clepsidra de la tumba de Ramsés VI


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Con las extensiones de pene, surgió la idea de que los hombres que eran enterrados con el miembro alargado tenían una orientación homosexual; sin embargo, no eran mal vistos ni juzgados ya que era un honra para Nianjjnum y Jnumhotep, quienes fungieron como funcionarios del faraón de la quinta dinastía Nyuserra. Uno era el confidente real y el otro el sacerdote, por lo que eran muy unidos y mantenían una relación muy estrecha que se cree era amorosa. Los enterraron en la misma tumba en una posición un tanto sugerente, lo que acrecentó los rumores de una relación homosexual. Sus nombres significaban “unido a la vida” (Nianjjnum) y “unido al estado bendito de la muerte” (Jnumhotep) y sumando ambos nombres, su muerte se convirtió en poesía: “unidos en la vida y la muerte”. Uno a otro se encuentran con las narices pegadas entre sí, por lo que siempre se ha pensado que sostenían un romance homosexual.



Por otro lado, los penes eran una parte del cuerpo sumamente importante, ya que eran sinónimos de estatus, por lo que abundaban las representaciones de virilidad con penes enormes; exagerados, grotescos y muy explícitos, para el criterio actual. Por lo general representaban estatuas con penes irreales que tenían el mismo tamaño del hombre que lo portaba; éstas se ponían como ofrendas para los fallecidos, también se colocaban en las tumbas de los faraones y se les rendía un culto muy específico. Así como para las mujeres lo más importante era su cuerpo y adornarlo para hacerlo aún más bello, en los hombres era el pene lo que capturaba toda su atención y cuidados. Al mismo tiempo, esto hace referencia a la masturbación.



La fascinación de los egipcios por el sexo llegó a otros niveles. Ellos tuvieron la maravillosa idea de hacer juguetes sexuales, la más importante es una muñeca de caucho cuyo cabello y rostro consiste en cadenas y barro. Estas se encuentran, principalmente, en las tumbas de las mujeres, deduciendo que eran figuras de fertilidad y para satisfacer sus necesidades. De igual manera, les servía para excitarse, ya que solían bailar con la muñeca y tratándolas como una divinidad.



Existe, sin embargo, un documento que engloba el erotismo egipcio por completo, mismo que tiene un significado simple pero conciso: el sexo era primordial en Egipto. Aunque muchos historiadores han dicho que su significado no es sólo sexual, sino que su importancia radica en que es un documento que externa cómo se vivía la sexualidad, no si era importante o no. Este papiro encontrado en el interior de una vajilla ha sido estudiado por años, aunque en realidad la conclusión es la misma: el sexo era de suma importancia en Egipto.


*Reconstrucción del papiro de Turín



*Escena del papiro de Turín


Los egipcios no dudaban en poner en práctica todos sus conocimientos en todo lo que hacían, incluido el sexo. Una de las tradiciones que tenían los grupos de mujeres itinerantes y los hombres que las visitaban era que incluían en sus objetos de uso cotidiano la sexualidad, lo que la naturalizaba (aún más) y la convertía en algo cotidiano. Por ello se puede observar que con frecuencia los hombres más fértiles y con un miembro viril prominente bebían de su rhyton (un recipiente para bebidas) líquidos embriagantes; pero eran los recipientes los que llamaban la atención, puesto que se tiene registro de muchos con representaciones fálicas.



Tenemos una fascinación por el sexo. Ésta viene desde la antigüedad y es sorprendente la manera en que se ha quedado en nuestro imaginario colectivo, transformándose en una actividad diaria y divertida, bella e incluso, necesaria en el día a día. Los egipcios no tenían reparo en externarlo, nosotros no tengamos motivo para ocultarlo o quitarle méritos, en su lugar disfrutemos como lo hacían ellos: mostrando cada parte del sentir.


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Conoce cómo eran realmente los gobernantes egipcios y cómo es que estos cinco mitos sobre aquel lugar son o no ciertos.

TAGS: Historia del arte Arte erótico cultura
REFERENCIAS: El País Ranker Brooklyn Museum Egypt Centre Museum

Diana Garrido


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