Tratar de acoplar la obra de Asger Jorn en determinado movimiento artístico puede acarrear algunas dificultades debido a que el campo de acción del danés fue muy amplio. De carácter humanista y acérrimo comunista, Asger Jorn no sólo fue artista y teórico de arte, sino que estaba profundamente convencido que el arte era el centro de la conducta humana y por lo tanto podía transformar y contener las pasiones humanas.Fue alumno de Fernand Léger en la Académie contemporaine de París, donde se empapó del surrealismo y desarrolló una complejidad plástica que prefiguraría la ambigüedad como tema central de su obra. Y es que para Jorn las imágenes eran más importantes que las palabras, y según cada espectador debían permitir diversas interpretaciones.
Los horrores de la Segunda Guerra Mundial marcaron profundamente a los artistas plásticos, y Jorn no fue la excepción. La escena cultural durante la ocupación nazi en Dinamarca fue, relativamente, más permisiva que en otros sitios. Jorn consideraba que los años de ocupación, habían sido años de crecimiento que habían preparado a los artistas para tomar parte en el futuro internacional de la evolución del arte. Fungió un papel fundamental en el desarrollo de la pintura abstracta de la posguerra incidiendo especialmente en el carácter político del arte. Jorn estaba convencido que el arte era el centro de la conducta humana y jugó un papel fundamental en el trabajo colectivo.
El situacionismo de la modificación de obras en el trabajo de Jorn tenía una profunda raíz de crítica social y cultural. Social por la incipiente espiral de consumismo de la posguerra; y cultural, por el esnobismo del arte como ente de prestigio al que sólo las clases acomodadas tenían acceso. Jorn sólo intervenía obras que le gustaban, manteniendo la firma del artista original y con la intención de crear una mejora en el arte; y es que afirmaba que el mundo del arte estaba estancando, y mediante reinterpretaciones de respuestas a la realidad, se podía acceder a una nueva visión de la naturaleza humana, creando dinamismo a partir de la estética de la dialéctica.Las intervenciones situacionistas de Asger Jorn no son malversaciones de las obras, sino un homenaje a los pintores olvidados, los pintores amateur y a los pintores profesionales que habían sido olvidados, en un intento desesperado por cambiar a la sociedad.
