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Impresionismo en acción: Claude Monet pintando nenúfares en 35 mm

28 de noviembre de 2017

Claudia Alizo

En su idílico jardín de Giverny, entre un estanque de nenúfares y lirios de agua, el pintor quedaría inmortalizado en un peculiar documental en plena creación artística

“Mi más bella obra maestra es mi jardín”, decía Claude Monet sobre las 15 hectáreas plagadas de cientos de flores silvestres y árboles exóticos que adquirió en 1893, tres años después de haber comprado su casa en Giverny—Normandía—, que colindaba con el terreno. En el idílico jardín, el estanque de nenúfares y lirios de agua quedaría inmortalizado en grandes lienzos que fueron pintados con obsesión durante los últimos 30 años de vida del artista.



Pero parte del proceso de creación de estas obras de arte, y el padrino del impresionismo en sus momentos de mayor producción y creatividad, también quedaría grabado en 35 mm para la posteridad y el deleite audiovisual gracias a Sacha Guitry, hijo del famoso actor y director de teatro francés Lucien Guitry, quien además alcanzaría a lo largo de su carrera aún más fama que su padre, tanto en la actuación como en la producción de filmes y la dramaturgia. 

Según refiere el sitio web Open Culture, luego del estallido de la Primera Guerra Mundial, un grupo de intelectuales alemanes publicó un manifiesto en el que alardeaban sobre la superioridad de la cultura alemana. Como respuesta, un joven y enfurecido Guilty, arrebatado por su propio patriotismo, decidió iniciar un proyecto fílmico que incluyera a los más grandes hombres y mujeres franceses de las artes.

En Ceux de Chez Nous, o Los de nuestra tierra, importantes nombres como Auguste Renoir, Edgar Degas y Sarah Berndhardt, entre muchos otros, aparecen en pleno proceso creativo o bien conversando con el joven director, quien entonces contaba con 30 años y había cultivado una amistad con algunos de ellos.


Nenúfares in situ

Al comienzo del clip se puede observar a Guitry y Monet mientras conversan. En la siguiente escena, un breve barrido por el jardín recuerda la fascinación que sentía el artista por la cultura nipona al mostrar el puente japonés que mandó a construir encima de un pequeño arroyo y que plasmó en varios de sus lienzos.

A continuación Monet pinta en un gran tapiz junto a un estanque de nenúfares. A pesar de que el ángulo no permite apreciar el cuadro sobre el que está trabajando, resulta fascinante ver al gran artista vestido de blanco, con un cigarrillo colgando de sus labios, pintando en su precioso jardín algo que quizá hoy cuelga en una sala de uno de los museos más prestigiosos del mundo.



Monet fue grabado durante el verano de 1915, cuando contaba con 74 años y atravesaba uno de los momentos más difíciles de su existencia: su segunda esposa, Alice Hoschedé, y su hijo mayor habían muerto apenas unos años antes y su visión estaba sufriendo un desgaste progresivo como consecuencia de las cataratas en sus ojos.

Pero a pesar de las desventuras emocionales y físicas, Monet pronto se recuperó, y fue la última época de su vida uno de los períodos más productivos. Antes de su muerte, ocurrida en 1926, a los 86 años, esta figura clave en el movimiento impresionista pintó muchos de sus más famosos cuadros, entre los que se destacan Las ninfeas: paisaje acuático (1903, en posesión del Bridgestone Museum of Art, en Tokio), Nenúfares al atardecer (1916-1922, en el Kunsthaus, Zurich) y Ninfeas (1919-1920, ubicado en el Museo Marmottan, París), obras de gran formato que, de alguna forma, pueden ser contempladas por el espectador contemporáneo como pinturas abstractas.


 

Según la enciclopedia biográfica Biografías y vidas, todos los recursos económicos y el tiempo que Monet invirtió en la construcción de su jardín se vieron compensados por las pinturas que de él surgieron: “El agua era nuevamente un espejo cuya apariencia se modificaba con los efímeros e imprevisibles cambios del cielo que en él se reflejaban”.

***

Es un hecho que a la escultura como a sus exponentes aún les falta mucho camino por recorrer; no obstante, a lo largo de ese andar seremos capaces de observar un procedimiento que probablemente resulte tan sorprendente como el producto en sí mismo. Aquél dorado punto en el que la escultura alcance la gloria en todo su esplendor, sin embargo, en pos de que sigan apareciendo propuestas, esperemos que ese momento esté todavía muy lejos.

TAGS: Cortometrajes Pintura Impresionismo
REFERENCIAS:

Claudia Alizo


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