
La escultura es una de las bellas artes más imponentes y majestuosas, pero, el dominio de la técnica hace que sea algo realmente difícil de llevar a cabo por cualquier artista. Debe existir rigor, disciplina, pasión y mucho talento, más cuando se trata de esculturas realistas de materiales tan delicados como el mármol.
Este innegable talento se puede apreciar en aquellas esculturas de mármol que juegan con las delicadas texturas de tela o parece que son cubiertas por translúcidos velos, tal cual sucede con la icónica obra del siglo XIX del artista italiano Giovanni Strazza, La virgen velada. Su delicada factura sigue dejando sin aliento a miles de espectadores, es imposible negar el extraordinario talento y dedicación del artista creador.
Hacer un velo de mármol translúcido requiere una mano de obra compleja y una profunda atención a los detalles. Pero, ¿por qué esta característica es tan popular entre los escultores del siglo XIX? Probablemente la razón principal sea que este detalle les permite mostrar su experiencia en el oficio. Convertir una roca metamórfica en una prenda delicada y fluida parece una hazaña imposible. Sorprendentemente, estos escultores se atreverían a hacer lo imposible. Por eso, durante el siglo XIX, el uso de cortinas fluidas se ha convertido en una tendencia. Y el arte de la escultura se ha convertido en una batalla de velos.
El Cristo con velo, del escultor italiano Giuseppe Sanmartino fue esculpido en 1753 y, como sugiere el nombre, representa a un Cristo muerto cubierto por un velo. Hasta el día de hoy, la escultura se considera una de las obras de arte más impresionantes jamás realizadas.
¿Crees que los escultores de la actualidad puedan superar o igualar estas creaciones o fue un talento propio de la época?
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