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ARTE

La evolución del arte del siglo XX en 7 pinturas y 7 performances

Por: Rodrigo Ayala Cárdenas 9 de septiembre de 2017

El arte en el siglo XX adoptó una cara desconcertante, incómoda; a veces rayando en lo absurdo o incomprensible. Dejó de ser un elemento únicamente estético para transformarse en una provocación, una experimentación que contemplaba ir más allá de lo técnico para que el artista se sumergiera en terrenos más físicos y sensibles. Los creadores comenzaron a retar a las masas, no se contentaban con exponer su obra sino que tenían el objetivo de hacerla hablar de manera vivencial. La pintura dejó de ser un objeto de simple contemplación, decoración o colección, para convertirse en una postura individual que delataba de manera salvaje los sentimientos de su autor. Se convirtió en un escape experimental que exponía el alma desnuda de un ser humano y un artista en plena consonancia con su humanidad contradictoria.

Es sobre todo en el arte del performance, precedido por el happening, donde los artistas usan su cuerpo para hacer denuncias sociales con un carácter alarmantemente violento: se mutilan, se castigan y se dañan a propósito con la finalidad de no ser simples espectadores de una oscura realidad, sino verdaderos mártires y revolucionarios de ella.

Es por ello que para entender la realidad del mundo también hay que voltear la mirada hacia lo que pasa en el arte en determinada época y vislumbrar los ecos del pensamiento de una generación. El arte del siglo XX estuvo influido por dos Guerras Mundiales y seguido de otros conflictos bélicos e injusticias políticas que marcaron profundamente a sus exponentes. Por ello es fácil adivinar que sus propuestas son cada vez más arriesgadas; signo de los tiempos convulsos en que el mundo estaba sumido.

Pintura

Desde el arte rupestre de las cuevas de Altamira hasta las pinturas más transgresoras del siglo XX, el ser humano siempre ha tenido la necesidad de plasmar de manera permanente sus miedos, fracasos, ideales y fantasías como un recordatorio de su paso por el mundo. La evolución de este arte ha ido en consonancia con los cambios mismos de la sociedad, la cual ha apostado por valores como el materialismo y el individualismo, mismos que se han reflejado en la plástica.

"Desnudo bajando una escalera no. 2" (1912)

Marcel Duchamp

En 1913 Duchamp escandalizó a los críticos de Nueva York cuando en el Armory Show de esta ciudad presentó la pintura en cuestión, una superposición de imágenes en movimiento que representan un cuerpo desnudo. Su estilo cubista-futurista asustó a espectadores y críticos debido a la crudeza de las formas y el color de tonalidades secas. Duchamp la había querido exponer en el Salón de los Independientes de París pero los catalogadores la consideraron demasiado extraña como para incluirla. "Desnudo bajando una escalera no. 2" fue la primera muestra de que Duchamp era un artista diferente y atrevido, ferviente defensor de las ideas revolucionarias que lo llevarían a presentar un urinal como obra de arte. 

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"Retrato de Dora Maar" (1937)

Pablo Picasso

Misógino y mujeriego a partes iguales, las mujeres fueron el epicentro no sólo de la vida sentimental del español sino de su obra artística. Dora Maar fue mujer de Picasso durante casi diez años y su musa absoluta. Lo retratos que hizo de ella se cuentan entre los más destacados de su larga producción, siendo alabados por expertos en arte. Conocedora de pintura, se dice que ayudó a su pareja a crear el célebre cuadro Guernica, algo que ha sido desmentido en más de una ocasión por biógrafos y expertos en su obra. El amor que el artista español debió sentir por ella se refleja en una vasta colección de retratos en los que se destaca la belleza que caracterizaba a esta mujer de sangre francesa y yugoslava. Pablo Picasso llevó el arte un escalón más arriba: a partir de sus cuadros tridimensionales, la pintura cobró la necesidad de explorarse a sí misma desde diversos ángulos hasta obtener una visión total. Además, la mujer, siempre representada como algo divino e intocable, fue deformada por Picasso quizá a causa de la misma manera en que las destrozaba sentimentalmente.

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"Sillón grutesco" (1946)

Henri Matisse

Instalado en su tranquila villa del sur de Francia, Henri Matisse se dio a la tarea de elaborar esta pintura tan llena de color a pesar de la situación convulsa que pesaba sobre el mundo (acababa de terminar la Segunda Guerra Mundial). Un simple mueble era objeto de experimentación tanto en su cromática como en sus formas: los reposabrazos de un verde intenso simulan una serpiente que recorre de extremo a extremo el sillón y la pintura en su totalidad adquiere una admirable combinación de colores. A partir de este tipo de obras, la representación de la realidad y los objetos cotidianos daba un vuelco hacia tintes mucho más experimentales y alejados de sus formas comunes. Matisse fue un maestro a la hora de trastocar la realidad, deformarla y plasmarla de una manera nunca antes conocida.

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"Polos azules no. 11" (1952)

Jackson Pollock

El máximo exponente del dripping estuvo marcado por una vida inmersa en la desesperación y un reconocimiento que no estuvo exento de burlas: la revista Time le apodó “Jack the Dripper”. Para algunos resultaba excesivo, para otros demasiado moderno, lo cierto es que su pintura destilaba libertad, improvisación e ingenio, algo que conforma el espíritu del arte moderno en su máxima expresividad. Tomando en cuenta su vida caótica y su adicción al alcohol se entiende que las enormes pinturas de Pollock fueran desordenadas y libres de rigidez. Por medio de grandes pinceles, que humedecía en la pintura, comenzaba a arrojar los colores con un orden concreto a pesar de su apariencia desordenada, logrando crear una fusión infinita entre él y sus creaciones. Era un arte inmediato que se creaba de un solo movimiento espontáneo. «¿Cómo voy a saber si tengo una imagen visual preconcebida o el resultado es totalmente espontáneo? La tengo y no la tengo. Algo en mi interior sabe hacia dónde voy y… en fin, todo forma parte de un estado existencial», contaba el pintor.

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"Antropometría sin título" (1961)

Yves Klein

Empleando su singular y patentado color azul IKB (International Klein Blue), Klein revolucionó el campo del arte con sus desnudos. Llenaba de pintura los cuerpos de sus modelos y las hacía danzar y revolcarse en el lienzo vacío hasta obtener un resultado, la mayoría de las veces, lleno de intensa belleza. También impresionó al usar fuego para quemar sus lienzos y subrayar el carácter efímero del arte. En "Antropometría sin título", los desnudos lucen de manera difusa, incluso se puede llegar a dudar acerca de si en realidad son figuras de mujeres sin ropa. «Mis ojos no están hechos para leer un cuadro, sino para verlo. La pintura es color», pensaba el pintor francés.

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"Campbell's Soup Cans" (1962)

Andy Warhol

Warhol literalmente pintó uno de los objetos que más le gustaban en la vida, siguiendo el consejo de Muriel Latow, dueña de la Galería de Arte Latow. El resultado fue una serie de 32 obras que tienen a la sopa Campbell como eje principal. Era la máxima muestra de lo pop unido con el arte, el objeto irrelevante de lo mundano llevado a ocupar un lugar de alto valor. ¿Denuncia social contra el consumismo, desvalorización del auténtico arte, una manera de decir que el arte podía ser cualquier objeto, tal y como había hecho Duchamp con "La fuente"? Un poco de todo ello fue lo que plasmó Andy Warhol, un artista de los Estados Unidos que valiéndose de la cultura de consumo de su país pudo evidenciar el momento de materialismo que reinaba en Occidente. «Yo soy una persona profundamente superficial», declaró alguna vez.

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"El lanzador de flores" (2000)

Banksy

Banksy es uno de los artistas (o colectivos de arte) más revolucionarios de este siglo. Capaz de crear una especie de culto y misterio a su alrededor por su extravagante forma de trabajar el street art y llevarlo a niveles de verdadera expresión artística. Para algunos no deja ser un vándalo que con sprays en manos se dedica a crear denuncias sociales e irreverentes por los muros de Inglaterra. A través de stencils Banksy se dedica a crear “terrorismo artístico”, según él mismo lo ha definido, con imágenes irreverentes y contestatarias que le han dado la vuelta al mundo y han creado un estilo reconocible. Rebelde y audaz, Banksy expresa su ideal de arte de la siguiente manera: «Una pared es un arma muy grande. Es una de las cosas mas desagradables con las que puedes golpear a alguien».


Performance

El acto de usar el cuerpo como vehículo de expresión y daño irreparable por medio de objetos comunes es el motor del performance contemporáneo. A continuación conoce algunos de los ejemplos más transgresores, salvajes y polémicos que han asustado a las buenas conciencias.

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"Autosabotaje"

Tania Bruguera

Mientras dictaba una charla acerca de arte, compromiso, consecuencias, política y sabotaje, la artista cubana Tania Bruguera tomó un arma que tenía justo al lado de su mesa, la llevó a sus sien y apretó el gatillo tres veces al modo de una ruleta rusa. Al cuarto intento, disparó al aire y el balazo asustó a los presentes, haciéndolos levantarse de sus asientos y causando una profunda indignación. Todo esto ocurrió en el Pabellón de Murcia en la Bienal de Venecia. Algunos pensaron que el arma era de utilería, pero Bruguera afirmó que era totalmente real. «Los artistas que trabajamos con política debemos ser consecuentes. El sabotaje es una forma de tener más libertad. Un verdadero artista político debe comenzar siempre de cero. Las instituciones pueden tratarnos muy bien, pero es necesario mantener un sistema de autosabotaje para mantenerse fresco», dijo cuando se le cuestionó acerca de su acción.

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"Shoot"

Chris Burden

¿Permanecer encerrado durante cinco días en un casillero de la universidad es arte? Para Chris Burden la respuesta es sí, ya que él lo llevó a cabo en 1971 como parte de su tesis. A dicho performance lo llamó "Five Day Locker Piece". Sin embargo, ese mismo año el mundo lo conoció cuando se hizo disparar en el brazo izquierdo con un rifle a cinco metros de distancia. La polémica siempre ha rodeado a este artista, quien también ha gateado sobre vidrios o se hizo crucificar encima de un coche. «Pienso que toda obra que arremete contra la definición o los límites de lo que es el arte, es por naturaleza transgresivo. Mi trabajo, en última instancia, debe ser considerado arte, incluso aunque abarque otras disciplinas. Aunque puede no ajustarse a la definición de arte, tampoco se ciñe a ninguna otra categoría o disciplina. Así que, por defecto, mi trabajo entra dentro de la categoría de arte».

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"Ritmo 0"

Marina Abramović

La reputación de la “Abuela del Performance” es de sobra conocida. Al lado del que fuera su compañero sentimental y artístico durante varios años, Ulay, revolucionó el mundo del arte con diversos performances donde no sólo llevaba a su cuerpo a sufrir daños sino a poner en entredicho la razón del público y la suya. Tal fue el caso de "Ritmo 0", en el que sobre una mesa la artista colocó diversos objetos como cuchillos, tijeras, látigos o una pistola cargada para que el público hiciera con ellos lo que desearan mientras Abramovic permanecía seis horas de pie. La actuación llegó al extremo en que un sujeto tomó la pistola y apuntó con ella a la artista ante la mirada impasible del público.

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"I Like America and America Likes Me"

Joseph Beuys

La grasa y el fieltro no fueron elegidos como materiales principales de su arte por casualidad. Su avión Stuka fue derribado sobre Crimea en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, y Beuys quedó gravemente herido. Un grupo de nómadas tártaros lo rescató y curó sus heridas con grasa animal y lo salvó del frío con fieltro. Eso lo dejó marcado de por vida y lo dejó evidente en su trabajo artístico. En 1974, Beuys llegó al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York envuelto de los pies sala cabeza con una manta de fieltro. Fue trasladado en una ambulancia hasta una galería en la que lo introdujeron en una camilla. Una vez ahí, el artista fue puesto en aislamiento al lado de un coyote salvaje durante tres días ante la presencia de un grupo de espectadores. A lo largo de dichas jornadas, Beuys tuvo conversaciones con el animal, le ofreció diversos objetos como tela de fieltro, unos guantes, una linterna, un bastón y le leía el diario The Wall Street Journal. La intención era comunicarse de manera íntima con el coyote e intercambiar roles sin que nada interrumpiera su comunión.

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"Genital panic"

Valie Export

Waltraud Hollinger cambió su nombre por Valie Export en 1968 con la intención de ganar la atención en el mundo artístico polaco que estaba enfocada en los exponentes del “accionismo vienés”. Dispuesta a demostrar que ella era también una auténtica artista del performance y fiel defensora del feminismo, decidió internarse en una sala de cine experimental de Munich con unos pantalones descubiertos que dejaban al aire libre su zona íntima. Su intención era que los espectadores tuvieran una experiencia a la que llamó "cine ampliado" en la que recibían la oportunidad de relacionarse con una mujer de verdad y no con las actrices de la pantalla. La artista después se tomó una fotografía con su atuendo portando un arma en las manos.

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Herman Nitsch

El líder del “accionismo vienés” cree en un arte completamente libre de censuras basado en las características del teatro en el que explora la psicología, la religión y la mitología. Ha levantado las ámpulas de ambientalistas y defensores de los derechos de los animales debido a que en su arte se incluyen sacrificios de animales vivos para pintar con su sangre. Además, Nitsch invita al público que contempla estos actos a bañarse en la sangre fresca de los animales. Polémico con justa razón, Nitsch afirma estar «implicado en la sicología de C.G. Jung, en el colectivo subconsciente y la teoría de arquetipos; estos son los elementos básicos de mi teatro».

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"Mirror Box"

Milo Moiré

Esta performer, que a sus 33 años de edad ha ganado la atención de los espectadores debido a sus polémicas apariciones públicas, utiliza su cuerpo para hacer un alegato a favor de la igualdad sexual y la libertad de la mujer sobre decidir quién puede y merece tocarla. Con "Mirror Box", Moiré se paseó por las calles de ciudades como Dusseldorf, Londres y Amsterdam cargando una caja con espejos y orificios que tapaba una parte de su cuerpo. La artista invitaba a las personas a que exploraran su cuerpo usando las aberturas que daban acceso a sus senos y vagina. Esta muestra de liberación femenina tuvo sus repercusiones: quienes no entendieron lo que hacía, la denunciaron a las autoridades y fue multada con 900 euros. Ante su arte, la gente reacciona con «indignación, incomprensión, cuestionamientos. Mucha gente me ignora, otros disfrutan del espectáculo y otros se ríen», dice Milo Moiré.

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Si el arte contemporáneo sigue siendo una asignatura pendiente en tu formación entonces debes empezar por conocer las 8 razones por las que ver arte contemporáneo todavía nos cuesta trabajo, con el objetivo de que identifiques las nociones básicas para entenderlo y volverte un experto en la materia conociendo los momentos para comprender el arte contemporáneo en México.

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Bibliografía:

Farthing, Stephen y Yvars, J. F. 1001 pinturas que hay que ver antes de morir. Grijalbo


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