
Sin embargo, en ocasiones esta “interdisciplina” puede llevarnos a casos en los que el arte da paso al surgimiento de pseudociencias que a pesar de su imprecisión, pueden ser sumamente seductoras y hasta divertidas.
Del aura o nuestro campo de energía
El aura es un concepto que surgió en el XIX para definir la energía que emanaba de nuestro cuerpo, también interpretado como un fluido vital que es invisible al ojo humano. En términos simples, el aura tiene un color determinado —a veces más de uno— y ha sido asociada a la noción de los chakras del tantra. Sin embargo, no existen pruebas claras de su existencia… o de su color, aunque en aquel entonces, la fotografía funcionó como un medio convincente para probarlo.
La cámara Kirlian y las cámaras para el aura
Inventada en 1939 por Semyon y Valentina Kirlian –ingeniero eléctrico y bióloga, respectivamente– esta cámara en realidad hace uso del efecto corona, un fenómeno que ocurre cuando se aplica un campo eléctrico sobre una placa. Es decir: si el objeto en una placa fotográfica está conectado a una fuente de alto voltaje, se produce una imagen particular en la placa.
Algunos de los nombres que ha obtenido este tipo de fotografía es “electrografía” o “electrofotografía” entre muchos otros y desde el lado espiritista creen que a través de estas imágenes es posible obtener información sobre el estado anímico de la persona u objeto que se fotografía, e incluso diagnosticar enfermedades como el cáncer.
El aura en los tiempos modernos
A pesar de que la ciencia detrás de este tipo de fotografía ha mostrado que no es más que un fenómeno físico, la idea de que los colores mostrados pueden decir algo sobre la salud y mente de las personas fotografías aún persiste.
Cuando este tipo de pensamiento, así como la belleza de la fotografía se unen con la tendencia de plataformas visuales como Instagram, entonces es la foto del aura recobra fuerza y vuelve a hacerse tendencia. “Gurús” del bienestar y la belleza como Gwyneth Paltrow han sumado a su popularidad, a tal grado que existen empresas y fotógrafos que se dedican a hacer exclusivamente este tipo de fotos cobrando de 20 hasta 40 dólares por fotografía.
¿Y tú, te tomarías una de estas fotos?
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