La fotografías hacen posible detener un instante para siempre, poder mantener un pedacito de la memoria de manera física para el futuro. Permiten poder recurrir a un instante que se fue, una y otra vez sin correr el riesgo de distorsionar su recuerdo, de cambiar el color del vestido o el clima que hacía un día en específico. Las fotografías nos dan la posibilidad de reinterpretar historias. De jugar con ellas, de generar identidad y arraigo al reconocernos a nosotros mismos en dentro de ellas.
Desde sus colores, las interpretaciones de los personajes, las vestimentas o ausencias de ellas, todo se enmarca con un aura del pasado, con una mirada vintage que desconcierta todavía más a quien las observa, haciendo cuestionarnos por un momento si algunas de estas escenas llegaron a pasar incluso antes de la posibilidad de recurrir a los retoques; como si la magia que se desprende de ellas fuera de alguna manera posible, algo real.
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Fuente de las imágenes:
MyModernMet
