
En 1942, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española, el presidente Lázaro Cárdenas abrió las fronteras mexicanas para recibir a varios refugiados europeos. Entre ellos se encontraban las artistas Leonora Carrington, Remedios Varo, pintoras, y Kati Horna, fotógrafa. Cada una por su parte, se instaló en la colonia Roma, en la Ciudad de México. Cuando se conocieron se identificaron al instante y comenzaron una gran y poderosa amistad, junto a un grupo de otros artistas expatriados, con los cuales crearon una especie de familia sustituta. Dentro de esta comunidad unida, la amistad de Carrington, Horna y Varo fue particularmente significativa y tuvo un fuerte impacto en el trabajo de cada una de ellas.
Leonora Carrington
Leonora Carrington huyó a México en la década de 1940, cuando su romance con Max Ernst fue interrumpido por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. En la Ciudad de México pudo liberarse de su educación, del estatus de clase alta con el que creció, y del círculo había formado parte en París y Nueva York.
Remedios Varo
Remedios Varo, nació en 1908 en Cataluña, estudió en la Academia de San Fernando en Madrid, donde conoció a Dalí y al que sería su primer marido, Geraldo Lizárraga, con quien vivió un año en París antes de instalarse en Barcelona. En esta ciudad se hizo amiga de otros surrealistas como Óscar Domínguez, Esteban Francés y Marcel Jean, a quien se les unió poco después el amigo de Breton y poeta francés Benjamin Péret, del cual Varo terminaría enamorándose y al que se unió en París en 1937.
Kati Horna
Kati Horna nació en Hungría y se mudó a París para seguir una carrera como fotógrafa. Con su esposo José Horna documentó la Guerra Civil española, antes de mudarse con él a la Ciudad de México en 1939. En México se convirtió en reportera gráfica de varios periódicos y también realizó proyectos fotográficos con tintes surrealistas. Kati Horna falleció en octubre del año 2000 en la Ciudad de México.
Las tres brujas
Para estas tres mujeres, México ofreció la libertad de explorar su arte de formas que no habían sido posibles en Europa. Carrington y Varo frecuentaron círculos surrealistas en París, pero la ocupación de Francia, por la Alemania nazi, las obligó a emigrar a México. Cada una de las tres mujeres podía temer la persecución de los nazis: Carrington porque era británica y amante del surrealista Max Ernest, a quien el régimen hitleriano consideraba uno de los representantes del “arte degenerado”.
Por su lado, Remedios Varo era republicana y amante del poeta izquierdista francés Benjamin Péret y la húngara Kati Horna porque, además de judía, era la compañera del artista anarquista español José Horna quien había documentado la tragedia republicana durante la contienda civil española.
