
La Ciudad de México y su área metropolitana esconden maravillosos secretos en sus infinitas calles, rincones y avenidas. La historia y cultura del país es tan basta que no se limita al Centro Histórico o colonias antiguas de la metrópoli.
Este es el caso del llamado Puente de Fierro, ahora conocido como Museo Puente de Arte, una enorme estructura metálica de 15 metros de altura y 90 toneladas, que se encuentra encima del gran canal de desagüe en el municipio de Ecatepec, al norte de la Ciudad de México, por extraño que parezca, esta construcción también es recordada por ser “pariente” de la Torre Eiffel.
Pero ¿cómo es esto posible? Resulta que este puente, ubicado específicamente en Vía Morelos esquina con Primero de mayo en la colonia San Juan Alcahuacan, fue construida por el ingeniero francés Alexander Gustave Eiffel, el mismo que diseñó y construyó la famosa torre parisina que lleva su nombre.
El puente cumplió perfectamente con su función estética y urbana hasta 1950, cuando el tren dejó de utilizarse gracias a los transportes automotrices; el puente era demasiado estrecho para sus toscas carrocerías, así que el gobierno tuvo que mandar a construir otro a un lado. El afrancesado puente había perdido su estatus glamouroso para formar parte de las ruinas citadinas que completan el paisaje de la carretera México-Pachuca, mientras la zona conurbada de la Ciudad de México crecía de manera estrepitosa.
Fue hasta en el año 2000 cuando el artista plástico Manuel Bueno Herrera, rescato el Puente de Fierro del olvido y con apoyo del gobierno logró darle un segundo aire al transformándolo en el Centro Cultural Puente de Arte, un recinto que durante más de 15 años se aferró a ser un espacio de exhibición de arte producidas por vecinos de Ecatepec, pero ante la delincuencia (específicamente 4 asaltos) fue imposible darle continuidad al interesante proyecto. Hasta ahora el futuro del puente es incierto, existen intenciones por honrar y dignificar este emblemático punto de Ecatepec, pero faltan recursos.

