Adam Driver en Cannes: ni niega la silla ni pide perdón, solo promete su libro

Adam Driver en el Festival de Cannes 2025 respondiendo sobre las acusaciones de Lena Dunham en su memoir sobre Girls.

Adam Driver está en Cannes y alguien le preguntó lo que todo el mundo quería preguntar: ¿es verdad lo que Lena Dunham escribió sobre él en su memoir? Que era ‘verbalmente agresivo’ en el set de Girls, que en algún momento lanzó una silla contra la pared. El tuit de abajo captura su respuesta completa, y es exactamente tan calculada como cabría esperar de un hombre que lleva años construyendo la imagen de alguien imposible de leer.

La acusación que Lena Dunham puso por escrito

En su memoir, Lena Dunham describe a Driver como un compañero ‘verbalmente agresivo’ durante la producción de Girls, la serie de HBO que los lanzó a ambos al mapa entre 2012 y 2017. El episodio más gráfico que menciona: haberle visto arrojar una silla contra la pared. No es una insinuación vaga ni un ‘tenía mal carácter’: es un momento físico, datado en un set donde había más gente alrededor. El libro ya circula y esa parte específica empezó a viralizarse antes de que Driver pusiera un pie en la Croisette.

Lo interesante no es solo el dato sino el contexto: Dunham y Driver comparten créditos en una serie que definió la cultura millennial en EEUU, y durante años la relación pública entre elenco y creadora fue relativamente cordial. Que el memoir salga ahora, con Driver en uno de los picos más altos de su carrera, convierte la anécdota en algo más que chisme de set. Lena Dunham y su historial de polémicas en Hollywood

Una respuesta que no es una respuesta, y por eso lo dice todo

‘No tengo ningún comentario sobre nada de eso. Lo estoy guardando todo para mi libro.’ Eso fue lo que Adam Driver dijo en Cannes 2025 cuando le preguntaron por las acusaciones. Sin negación. Sin disculpa. Sin el clásico ‘eso no fue así’. Solo la promesa de un libro propio que, hasta donde se sabe, ni siquiera existe públicamente aún.

El gesto es demasiado limpio para ser improvisado. Driver lleva años siendo uno de los actores más herméticos de su generación: habla poco en prensa, protege su vida privada con una disciplina casi militaresca —lo que tiene cierta lógica dado que fue marine antes de estudiar actuación— y rara vez cae en el juego de explicarse. Responder con la amenaza implícita de ‘tengo mi propia versión y la voy a publicar’ es devolver el golpe sin mancharse las manos. Elegante, si eres fan. Intimidante, si eres Lena Dunham.

Lo que queda flotando es la pregunta que él no respondió: ¿lanzó o no lanzó esa silla? En el mundo de las relaciones públicas, no negar algo equivale con frecuencia a confirmarlo. Pero Driver parece apostar a que su propia narrativa —cuando llegue, si llega— pesará más que la de Dunham.

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