Cubrí tu cuerpo muerto con las sábanas claras y te dije adiós

Cubrí tu cuerpo muerto con las sábanas claras y te dije adiós

Cubrí tu cuerpo muerto con las sábanas claras y te dije adiós

Rocé tus manos,

recorrí azulados túneles de sangre.

Te toqué con calma

y atravesé un desierto de tierra blanca de montañas amputadas.

Tu cuerpo turbio y pálido

con unas pupilas suspendidas, vigilantes,

así que cerré tus ojos hasta que tu vista se silenció en la oscuridad.

Tanteé tu cabeza calva con una sonrisa compasiva,

y cubrí tu cuerpo muerto con las sábanas claras. 

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La intensidad de los momentos más cruciales se magnifica con la narrativa, los elementos estéticos del lenguaje y la capacidad creadora de una voz que hila y conduce imágenes como un sueño dirigido. Cortes rápidos, instantes de pausa. Sobre el cuadrilátero, todo luce como una batalla existencial en la que el amor da náuseas.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Elliot Dunning.

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