
Este artículo fue publicado originalmente por Rafael Vargas el 6 de abril, 2017 y ha sido actualizado por Cultura Colectiva.
Un dicho popular machista reza que “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”. A la luz de los nuevos paradigmas en cuanto a roles de género, difícilmente habrá quien se trague esa píldora sin pensarlo mejor antes. En la literatura, por ejemplo, ahora es bien sabido lo primordial que han sido algunas mujeres en la vida y obra de algunos escritores, pero ese tema suele perderse de vista en el contexto creativo y, por llamarlo de alguna forma, de inspiración.
Ha habido muchos casos en los que artistas han encontrado una luz que ilumine su obra. Tanto en el rock como en la pintura se han registrado estas pasiones creativas y platónicas. El mundo de las letras no es ninguna excepción, claro. Una mujer como fuente de inspiración, musa, motivo, tan importantes para un autor como su escritura. A continuación las mujeres que inspiraron a los creadores de obras primordiales de la literatura.
Martha Gellhorn
Esta periodista y escritora estadounidense fue la tercera esposa del legendario Ernest Hemingway. Su romance se desarrolló en España, mientras ambos cubrían la Guerra Civil. La rubia volvió loco al autor de El viejo y el mar a tal punto que le fue infiel a su entonces mujer. Por quién doblan las campanas, uno de los mejores libros de todos los tiempos, está dedicado a ella.
Edith Aron
Julio Cortázar conocería a esta mujer de delgada figura en un barco que iba de Buenos Aires a Europa; sin embargo, su historia de amor se desarrolló en París. Tiene muchas similitudes con el personaje femenino principal de Rayuela, La Maga: al igual que en la novela, se encontraron varias veces por casualidad sobre puentes de la capital francesa. Aron nunca le perdonó al escritor que al final se casara con otra mujer.
Virginia Clemm
Ilustración: XZebediahX
Cuando Virginia Clemm se casó con su primo Edgar Allan Poe en 1836 apenas tenía 13 años y él 27. Muchos dicen que su relación era más fraternal que otra cosa, pero cuando ella murió a la edad de 24 años por causa de la tuberculosis, al poeta maldito se le rompió el corazón y su alcoholismo y narcodependencia se agravó. Escribió para ella “Annabel Lee”, uno de los poemas más bellos pero devastadores de todos los tiempos.
Simone de Beauvoir
Es difícil catalogar a Simone de Beauvoir como musa, dado el peso de su nombre como autora. La filósofa y novelista francesa fue la única mujer que logró cautivar y ser completamente admirada por Jean-Paul Sartre, ambos socialistas y figuras clave para el movimiento del Mayo Francés. Desde el principio decidieron entregarse a un amor total pero con una regla dorada: la libertad, tanto sexual como personal.
Mercedes Barcha
Fue la esposa, confidente y amiga de Gabriel García Márquez durante 54 años. Decía que nadie conocía al premio Nobel tan bien como ella. El escritor se enamoró perdidamente de ella cuando ésta apenas tenía 13 años y, al igual que en muchas de sus obras, fue el alcohol lo que lo hizo tomar valor y proponerle matrimonio cuando apenas había terminado la escuela. Un amor que aguantó hasta un océano de distancia, cuando Gabo se marchó a París en la década de 1950.
Beatrice Portinari
Beatrice cautivó al gran Dante Alighieri desde que ella tenía 9 años. Fue amor a primera vista y a partir de ahí se saludaron con frecuencia en las calles de Florencia. Sin embargo, él nunca llegó a conocerla bien. Su muerte lo devastó y por eso le dedicó su obra maestra, La divina comedia, en la que la describe como un ángel tan bello que su belleza y pureza le impiden verla físicamente.
En general, la figura de la mujer ha sido pisoteada y malinterpretada en cada período de la historia. Algunas escritoras vivieron tormentos en carne propia y ni siquiera necesitaron de un hombre para inspirarse.
En portada: Mercedes Barcha y Gabriel García Márquez. Foto: de la colección Gabriel García Márquez en el Harry Ransom Center, The University of Texas at Austin.