Contadas son las ocasiones en la vida en donde nos encontramos con personas que marcaran un camino y se fundirán con nuestro ser. A veces estas personas llegan como amores no correspondidos o simplemente amores en un tiempo discordante al nuestro, sin embargo, quedan clavados en nuestro ser al punto de creer que nunca van a poder salir de la mente y el corazón. Porque a veces aunque ese amor duela más que ningún otro, aún así, no somos capaces de dejarlo ir. Te presentamos este poema para esa persona que extrañas, aquella que marcó tu vida.
Y me ahogué,
en el manto opaco que inundó mi cama
durante esa miríada de noches,
en el agua salada que dejaron tus despedidas,
en la desolada espera de tu voz,
reclamando mi sonrisa,
reclamando mis días.
Me ahogué,
en el océano que yo misma alimenté
con aquellas lágrimas que brotaron
sin freno,
sin consuelo,
como lava carmesí,
después de cada palabra que se quedó sin decir,
calladas en un limbo de olvidos.
Me ahogué,
en cada te amo que pronuncié,
en cada te amo que solté,
los solté para nunca más volverlos a ver,
ese amor no se devolvió,
ese te amo se congeló,
ese te amo nunca regresó.
me ahogué y me salvé.
Ahora nada más queda la espera,
y espero sentada con el tiempo a mi lado.
Y en una conversación hasta la madrugada,
le pido al tiempo,
que deposite sobre mí,
capas de olvido,
como los anillos del tronco más viejo.
Olvidada,
como la arena oscura,
que se posa cada cien años en el pacífico,
como la tierra que han pisado mis otras vidas.
Le ruego por capas de olvido,
para que mis ojos ya no reflejen tu mirada,
para que tu voz ya no se cuele en la noche,
y en mi sangre no corra el calor de tu memoria.
Y al final,
cuando tenga contados los suspiros,
te recordaré,
sin mis años del olvido,
como el recuerdo más vívido,
pero en blanco negro.
Recordaré, el sabor de tu beso al amanecer,
y el calor de tus brazos en enero.
Cuando tenga contados los suspiros,
te miraré dentro de mí,
y todo pasará frente a mis ojos,
como un cortometraje mudo.
Todo pasará,
y entonces me iré
liviana,
sonriente
y desnuda.
Me ahogaré,
dentro de luces cálidas,
en ese lugar,
de viento húmedo,
de nubes blancas
y de amores conocidos.
Si este poema para esa persona que extrañas fue de tu agrado, no olvides visitar el perfil en Cultura Colectiva de Laura Ontiveros Plaza, donde encontrarás más poemas y escritos sobre amor, desamor, soledad y vida.
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