
Su producción artística lo ha hecho ser reconocido a nivel nacional e internacional, por ejemplo, logró su primera exposición en la Casa del Lago en 1976, y ha colaborado con todo tipo de galerías como la Galería Misrachi, Alex Rosemberg Gallery, Galería de Louis Newman o la Galería Acquavella. Además, su obra ha sido expuesta en exposiciones mundiales como la de Vancouver o museos como el Museo de Arte Moderno o el Palacio de Bellas Artes.
Su creación no sólo se limita a estos murales que acompañan el paso de miles de personas a diario, también involucran la escultura, el dibujo y hasta la caricatura, haciendo de Cauduro uno de los artistas contemporáneos de México que es necesario conocer a través de su arte multifacético que suele unir la cotidianidad y el contexto histórico en piezas que sin duda hacen referencia no sólo a la tradición artística, sino a las raíces de nuestro país y, por supuesto, de nuestro pasado.
Es común encontrar que la obra de Cauduro es hiperrealista y si bien sus trazos en las obras de gran formato y los murales tienen elementos que remiten a tal etiqueta, en una entrevista con su asistente en Proceso él se ha confrontado a tal denominación.
«No le gusta ese término de hiperrealismo porque ve más su trabajo como una realidad y ficción que conviven, una especie de realismo mágico. A la fecha no ha querido definirlo con un título. Cuando representa a una figura humana en una de sus obras, no implica que sea la realidad, sino la huella, un fantasma que pudo haber quedado en ese momento».
Cauduro retoma esta figura común de la que podría ser la cultura prehispánica más prominente del centro de México y la resignifica en una época en la que estos altares no son comunes y han perdido su funcionalidad.
El tzompantli tan sólo es un ejemplo de las diversas temáticas de Cauduro, quien se ha enfocado en otros temas como la búsqueda de justicia en México, tópico visible principalmente en su mural en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; además de que a través de sus piezas realiza un esfuerzo por reinterpretar la arquitectura y los espacios que ocupa, convirtiendo a su arte en una experiencia estética que muchas veces rebasa el lienzo —o cualquiera de sus soportes preferidos— y engloba el lugar y contexto desde el que se mira.
Conoce más de la obra de Rafael Cauduro en su sitio web dando clic aquí.
En portada: detalle de Ángel de Sodoma y Gomorra, fuente: Rafael Cauduro
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