
Además de su paso por los talleres artísticos de la zona Salvador Cruz se desempeñó en otros oficios, por ejemplo, trabajó en una carnicería y también hizo labor de albañilería, sin embargo, el artista nunca abandonó su creación y lo que en un principio se trató de experimentación con los colores y técnicas en las que se pintaba con los dedos, se convirtió en una incursión con el óleo.
En su trayectoria se inscribe su paso por Bellas Artes como oyente, sitio en el que según su biografía tuvo una estadía corta ante la insistencia de sus maestros por incorporar el estilo que la academia dictaba y el alejamiento de su propio estilo, mismo que tan sólo debía explorar en su tiempo libre. Ante el desencanto del rigor académico que este tipo de instituciones representó, Gabriel Salvador Cruz emprendió un camino propio que lo llevó a la técnica que actualmente es su insignia: el uso de hilos para crear todo tipo de escenas sobre los lienzos.
«Su primer cuadro de hilo fue sobre un gato negro que fue hecho con su propio cabello ya que en esos tiempos su cabello era bastante largo y decidió cortarlo para entramar su obra. Este cuadro se lo regalo a un amigo y hasta la fecha el cuadro no ha sido localizado. Dos meses después fue que realizó su segundo cuadro “Andador” a sus 24 años de edad en el año de 1999. En ese momento no dejo el oleo pero le surgió mucho interés por seguir experimentando con los hilos ya que lo disfrutaba mucho y simplemente según sus propias palabras “fluía la obra”».
En ese sentido, el arte de Salvador Cruz ha fungido como una suerte de moneda de cambio, en la que sus cuadros han sido utilizados para obtener ya sea comida o hasta el acceso a un taller, al tiempo que su talento ha llevado sus cuadros alrededor del mundo y a él mismo a viajar. Por ejemplo, la obra Woz, Janet, Zigy y Zelda se inspiró en Steve Wozniak, cofundador de Apple, lo cual le abrió las puertas al mundo de Silicon Valley, donde incluso pudo conocer a Randi Zuckerberg, antigua jefa de mercadotecnia de Facebook y por supuesto, hermana del fundador de dicha red social.
Del mismo modo, Cruz recientemente realizó un viaje a París, mismo que inspiró una nueva colección de obras: Hilo Divisiorio. Estas obras serán presentadas el 20 de noviembre en el Senado de la República y tienen como ejes temáticos la migración, la desigualdad y la vida en la frontera, sitio en el que los dos temas anteriores no sólo se viven y experimentan con mayor intensidad. Estos ejes temáticos coinciden con los intereses propios del artista, quien a través de sus hilos y tela ha retratado la realidad que lo rodea desde hace varias décadas, ya sea desde símbolos importantes para la mexicanidad como la Virgen de Guadalupe, hasta un cuadro citadino o la ambición por el dinero como en El dinero no es dinero, es papel.
Con un material considerado por muchos como humilde y significativamente más barato que los óleos y la pintura, Gabriel Salvador Cruz ha probado ser un artista que a través de la simplicidad de un hilo entretejido es capaz de trasladar la compleja realidad que lo rodea a un lienzo y hacerla perdurar en el tiempo.
Imágenes cortesía de Daniel Gómez Iñiguez. Ve más de la obra de Gabriel Salvador Cruz a través de su Facebook.
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