Pinturas eróticas que te harán sentir la oscuridad y miseria del deseo

Por: Diego Cera

3 de febrero, 2017



Encontrar el verdadero origen del deseo es algo que muchas personas se han propuesto a lo largo de la historia; sin embargo, se dan por vencidos justo en el momento en que comprenden que el deseo y lo que éste implica está construido de secretos. No existe una definición definitiva que englobe este sentimiento, cada individuo tiene una forma muy particular de percibir el placer.

Pensemos un poco: la mayoría de las cosas que nos parecen atractivas adquieren esa cualidad porque son prohibidas o están fuera de nuestro alcance, entonces lo único que nos queda es poseerlas en nuestros pensamientos más oscuros. A menudo, este goce imaginario del otro se mantiene en secreto, no sólo por el temor a ser juzgados, sino porque en nuestra mente el contacto puede alcanzar su punto más alto.



Digamos que el éxito del Marqués de Sade no está en su atrevimiento al tocar temas que durante la segunda mitad del siglo XVIII estaban prohibidos, sino porque entre sus relatos las personas encuentran retratados su pensamientos más perversos. Leer a este autor es una forma de liberar nuestra tensión al saber que alguien más en algún momento de la historia ha pensado lo mismo que nosotros, por decirlo de alguna manera, nos hace sentir humanos de nuevo.



En realidad cualquier medio de expresión artística es capaz de retratar aquello que habita en nuestro subconsciente, es un simple ejercicio en el que el artista reflexiona sobre sí mismo y sobre los demás para llegar a eso que oscila entre el deseo y la concertación del mismo: el arte. 



La lista de autores que se han dedicado a explorar los límites del deseo a través de sus creaciones es impresionante; no obstante, si tuviéramos que destacar un solo nombre, el primero en saltar a la vista sería el de Plácido Merino, un artista mexicano que a través de técnicas impresionistas es capaz de retratar los pensamientos y deseos más oscuros de las personas.

«Creo que mi práctica artística tiene la capacidad de materializar las sombras, exonerar los secretos más profundos de los traumas y deseos conscientes e inconscientes, problemáticas internas del deseo de los secretos.»



A través de la deconstrucción del cuerpo en sus pinturas logra plasmar esa idea de que nadie se muestra a sí mismo tal y como es en realidad. Más allá de la desnudez, hay un mar de cosas por descubrir que se encuentran resguardadas dentro de nosotros muy lejos de la vista de cualquier individuo que quiera descifrarnos a toda costa.



Los efectos que obtiene a partir de que la pintura escurra libre a través de lienzo permiten que los rostros apenas se noten como si éstos escondieran algo que no puede ser descubierto. Lejos de retratar el deseo desde una perspectiva física, Merino se acerca a un plano más emocional, a comparación de otros artistas que buscan llegar a la interpretación del cuerpo por el cuerpo mismo.



Esta es una excelente forma de interpretar la pintura de Plácido: un trabajo que no ataca directamente a la vista con imágenes explícitas, donde la carne es el elemento que indiscutiblemente atraerá la mirada de más de un curio; sino que crea un puente de diálogo entre el espectador y la obra para que éste trate de develar el verdadero significado de la pintura y el deseo que se encuentra escondido dentro de ella.

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Fuente

Plácido Merino Web
Plácido Merino Facebook




Referencias: