Muchos nos creemos conocedores del arte por saber cuáles son las pinturas más famosas de cada artista, pero hemos visto tan sólo una pizca de la obra de cada uno. Vincent van Gogh, por ejemplo, es reconocido por los cuadros de su apartamento amarillo o las múltiples versiones de girasoles que pintó, pero en realidad su obra consta de unas 2 mil piezas. En 2012 descubrieron cien pinturas desconocidas que pertenecían a Caravaggio y las falsificaciones de la obra de Frida Kahlo han hecho que muchos aseveren que se trata de una obra real de la artista aunque no lo sea.
Sabemos a qué nos referimos si hablamos de Las Señoritas de Avignon, La persistencia de la memoria o Las dos Fridas, y en ocasiones, si no reconocemos la imagen, conocemos quién es el genio que está detrás de la obra por la técnica que utiliza o los trazos que hace. Pero en ocasiones, ellos mismos nos engañan. No los imaginamos pintando de esa manera ni utilizando los recursos que vemos plasmados. Cuando conocemos lo que pueden hacer, notamos más su maestría con el pincel y la habilidad que realmente tenían para dominar la pintura en cualquier corriente.
Aquí te presentamos 10 ejemplos de pinturas no conocidas de los pintores más famosos.
Playa de Scheveningen en tiempo calmo, Vincent van Gogh
La urraca, Claude Monet
Cesta de Pan, Salvador Dalí
Uno de los únicos cuadros que no engloban el surrealismo característico de sus obras. Esta obra se expuso por primera vez en la muestra Recent Paintings by Salvador Dalí en la galería Bignou en Nueva York el 20 de noviembre de 1945. Dalí escribió “pinté esta obra durante dos meses consecutivos, cuatro horas cada día. Durante este periodo sucedieron los más sorprendentes y sensacionales episodios de la historia contemporánea. Esta obra se acabó un día antes del final de la guerra. El pan ha sido siempre uno de los temas fetichistas y obsesivos más antiguos de mi obra, aquél al que he permanecido más fiel. Hace diecinueve años pinté el mismo tema. Si se comparan con esmero las dos obras, se puede estudiar toda la historia de la pintura, desde el encanto lineal del primitivismo hasta el hiperesteticismo estereoscópico. Esta obra típicamente realista es la que más ha satisfecho mi imaginación. Aquí tenemos una pintura sobre la cual nada se puede decir: ¡El enigma total!”.
Allá cuelga mi vestido, Frida Kahlo
En 1933, Frida se encontraba en Estados Unidos y deseaba, sobre todas las cosas, volver a México. Diego se rehusaba a irse y ella estaba empecinada en volver. Así surgió esta pintura, el único collage de la artista que representa al capitalismo norteamericano con su audaz sentido del humor. El cuadro está lleno de símbolos de una sociedad industrial degenerada en la que los valores humanos se destruyen. Con esta obra también critica la postura de su esposo, quien apoyaba a la industrialización de los países como lo plasma en el Rockefeller Center. En lugar de hacer un autorretrato, muestra un vestido de Tehuana colgado, vacío, en medio del caos.
Ciencia y Caridad, Pablo Picasso
Judith II (Salome), Gustav Klimt
Las afinidades electivas, René Magritte
English garden, Wassily Kandinsky
Wassily se caracteriza por la mezcla de colores que expresan un sentimiento interno, en el que busca una composición musical a través de elementos visuales. Pero este pintor ruso también tuvo una etapa marcada por el impresionismo. Con gran interés en el color, sus cuadros eran paisajes hermosos que primaban la luz, pero poco después de un viaje alrededor del mundo, se dio cuenta de que el objeto era algo secundario y perjudicial para su trabajo, con lo que simplifica las formas y amplifica las riquezas cromáticas. Esta obra pertenece a la etapa de sus impresiones: las que mezclan el rigor compositivo con lo intuitivo.
Starry night, Edvard Munch
Cavadenti, Caravaggio
El uso del tenebrismo en todas sus pinturas les da una oscuridad profunda que las hace parecer tan reales que queremos introducirnos en el cuadro. En su obra se combina una manera única de mostrar las expresiones de aquellos a quienes representa y el horror de ser testigos de un momento atroz. Todas las pinturas de Caravaggio poseen una maestría única que quizá ningún pintor ha podido superar. Este cuadro no sólo habla del dolor que significaba ir al dentista en siglos pasados, sino habla del prodigioso don que recibió.
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