Ranma 1/2 y su búsqueda por igualdad de género por culturacolectiva
Uno de los temas que abarcó un tiempo considerable durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 fue el trato a las personas transgénero en esta época donde piden los mismos derechos que las demás personas y ser identificados con el sexo por el que ellos mismos se definen. Gran parte de la llamada “generación millenial” está de acuerdo en aceptarlos gracias a que Internet y el mundo globalizado les abre la mente a nuevas perspectivas y a elegir con respeto las preferencias de otros individuos, pero otro elemento que tiene cierta responsabilidad es la cultura popular y su impacto en la forma de pensar de miles de personas.
Y así como Disney Channel ha comenzado a integrar parejas gay y distintos personajes con una sexualidad menos encasillada en su programación y películas para impulsar una mayor aceptación entre las generaciones más pequeña, los anime y los manga también incursionaron con esta “revolución” pero con un acercamiento menos ortodoxo. “Ranma 1/2” es el ejemplo más claro y uno que causó controversia en el mundo occidental cuando comenzó a transmitirse.
Al inicio “Ranma 1/2” fue un manga creado por Rumiko Takahashi, famosa mangaka, que después se adaptó a un anime de 143 episodios. La serie llegó a la televisión abierta occidental alrededor del año 2002, poco después del “boom” de Pokémon y Digimon, pero a diferencia de esos programas, “Ranma” tenía una temática mucho más peculiar. Su protagonista es Ranma Saotome, un joven aprendiz de artes marciales que después de un accidente en un entrenamiento, obtiene la “habilidad” de convertirse en mujer y volver a ser hombre.
La serie era extraña, graciosa y con un nivel alto de contenido sugerente sexual. No fue raro entonces que los “protectores de la familia” comenzaran a señalarla como “inapropiada” para un público infantil acostumbrado a ver también la violencia de Dragon Ball. Surgieron algunos casos en los que se le prohibió a los menores de edad continuar ver la divertida serie, hasta que eventualmente su transmisión fue cancelada. Lo irónico es que la escritora quería eliminar la preferencia de géneros en las caricaturas para crear algo que pudiera gustarle tanto a niños y niñas, por eso creó un personaje que pudiera ser ambos.
Otra idea en la mente de Takahashi era demoler cualquier estereotipo hasta que la línea entre hombre y mujer no se notara. La historia vista de forma superficial es torpe, boba y “simple”, pero si vemos bajo las distintas capas –que incluso fueron impulsadas en el anime– encontramos un esfuerzo para que el ser humano acepte las conexiones que nos permite abrir nuestra sexualidad y comprender nuevas formas de pensar.
Aunque a Ranma le disgustara al inicio ser convertido en mujer, eventualmente conecta mucho más con un lado “femenino” y acepta que bajo su forma en mujer, tiene otras habilidades que no puede explotar con tanta facilidad como hombre. Su cambio de sexo lo usaba para mejorar sus técnicas y sobrellevar las temáticas de cada capítulo. Takahashi tenía el deseo de que fuera una historia lésbica y por ese motivo la relación de Ranma con Akane –su interés romántico– toma más fuerza y crea incomodidad entre el resto de los personajes.
Los amigos y familia de Ranma también sufrían transformaciones. Pero los rumores generales entre los padres de familia señalaban que su espíritu de libertad sexual era absolutamente inapropiado para la mente joven de un niño. La idea era revolucionaria, humorística y tenía el poder de cambiar una opinión para ignorar la sexualidad y ver más allá de ella, pero fue rechazada por pensamientos retrógradas.
Su controversia no causó tanto impacto como los “demonios” que algunos padres de familia afirmaban que existían en Pokémon o Digimon, pero sí fue suficiente para que algunos niños tuvieran prohibido ver el programa; entre otras razones estaba involucrado el hecho de que el maestro de Ranma solía coleccionar pantaletas y la serie dependía de humor de ese tipo. Pero más allá de lo superficial, Takahashi lo pensó como una obra no feminista, sino como un trabajo que pudiera unir y eliminar la idea de separación en la sexualidad en los niños.
Pero “los mayores” no lo aceptaron en occidente. Súbitamente desapareció en la época en la que “Malcolm el de Enmedio” comenzó a tener éxito con otros trabajos del género. Los animes como Ranma, Pokemon y Caballeros del Zodiaco quedaron en el pasado sólo para ser recordados en conversaciones del futuro en las que resuenan complementos y halagos hacia el trabajo de Takahashi.
Entre risas algunos admiten que fueron obligados a dejar de verla pero todos concuerdan esta obra fue más allá que el resto y posiblemente influyó en nuestra percepción de la sexualidad y nuestra aceptación de la diversidad actual entre la que resalta el “transgénero”.
Obras como “Ranma 1/2” de Takahashi o “Buena suerte, Charlie” de Disney Channel –donde integraron una pareja lésbica como las madres de una amiga de la protagonista– quieren eliminar prejuicios y lo logran a un nivel inconsciente. Las personas intolerantes jamás aceptarán que ese tipo de pensamiento llegue a sus hijos e irán a cualquier distancia para impedir una conexión.
