Enero empezó fuerte con las funas y en México, Andrés Johnson fue el primer influencer en caer en el mundo de la cancelación este año. Después de subir un desafortunado video en el que se ‘burlaba’ de las invasiones de Estados Unidos, miles y miles de comentarios negativos le llegaron en redes sociales, y no era para menos.
El chiste de Johnson no solo fue desafortunado, sino que cayó en un contexto extremadamente sensible. Mientras Latinoamérica vive un momento de alta tensión geopolítica con los recientes ataques militares de Estados Unidos en Venezuela, reportados el 3 de enero de 2026 y que incluyeron bombardeos en Caracas como parte de una operación para capturar a Nicolás Maduro, tocar el tema de invasiones y soberanía nacional sin información ni tacto era prácticamente garantía de escándalo.
Así fueron las ‘disculpas’ de Andrés Johnson después de sus chistes crueles sobre la invasión de EE.UU
En su video, Andrés Johnson responde primero con un rotundo “no” a la pregunta “¿Qué harías si Estados Unidos invadiera México?”, pero segundos después matiza con un “sí quiero” dicho con tono sarcástico. Luego agrega que Estados Unidos “solo quiere entrar por nuestro petróleo”, para después restarle importancia con un comentario burlón.
La reacción del público no se hizo esperar. Usuarios de plataformas como TikTok, Instagram y X lo acusaron de trivializar un tema que forma parte de debates históricos y políticos reales sobre soberanía, seguridad nacional y recursos naturales. Más allá del intento de humor característico de Johnson, muchos consideraron que se salió de lugar al hacer broma sobre intervenciones extranjeras.
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Tras la ola de críticas, Andrés Johnson eliminó el video original de sus redes y finalmente publicó una disculpa pública a través de sus historias de Instagram. En ella admitió que había cometido “un muy mal chiste en un muy mal momento”, que habló desde la desinformación y que no tenía el contexto histórico necesario para tratar esos temas. Aseguró también que no pretendía ignorar las críticas de su audiencia y que reconocía su responsabilidad como creador de contenido.
Sin embargo, para muchos eso no fue suficiente. En redes la narrativa predominante fue que su disculpa sonó más a un intento de apagar el incendio mediático que a un verdadero reconocimiento introspectivo del daño causado. Usuarios señalaron que Andrés Johnson simplemente “se puso de pechito” para quedar bien frente a patrocinadores, marcas y su propio algoritmo sin realmente mostrar un compromiso claro con aprender del error. Más aún, algunos comentarios insinuaron que la disculpa fue motivada más por presión externa que por convicción personal.
Y es que esto solo muestra cómo figuras con grandes audiencias pueden meterse en problemas cuando mezclan entretenimiento con temas de política internacional sin preparación. Mientras algunos seguidores defienden que solo fue humor malinterpretado, la mayoría coincide en que los influencers no pueden subirse al tren de temas de real importancia sin informarse antes, pues la libertad de expresión viene con responsabilidad.

