Hablar de los cuerpos de los demás es un hábito horrible que tenemos demasiado normalizado. La actriz Maite Perroni decidió hablar de este horrible fenómeno que se da en redes sociales y medios de comunicación que se dedicaron en días recientes a criticar su cuerpo. Su respuesta es algo que todxs deberíamos escuchar.
En cuestión de horas, las redes se llenaron de comentarios crueles sobre el cuerpo de Maite Perroni después de su participación en un evento en El Salvador. Todo comenzó porque algunos internautas compararon su figura actual con la que tenía antes de ser mamá, como si la maternidad, el tiempo o la vida misma no transformaran los cuerpos. El tema se volvió tendencia, y empezó una ola de bullying digital que dejó claro que seguimos viviendo en una cultura donde se exige a las mujeres verse exactamente igual toda la vida, sin importar sus procesos, sus cambios o sus prioridades.
Así respondió Maite Perroni a la violencia digital que vivió
Lo que muchos ignoraron y también decidieron ignorar, es que Maite ha atravesado un cambio natural después de su embarazo, algo completamente normal y humano. Pero las redes hicieron lo que mejor saben hacer, obviamente señalar, comparar y opinar sobre algo que no les corresponde. Y Maite Perroni, lejos de quedarse callada o victimizarse, decidió responder de una forma que merece ser escuchada.
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A través de un video en Instagram, Maite Perroni dijo con total honestidad:
“Mi cuerpo cambió porque mi vida cambió, y lo abrazo con orgullo”.
Más que defenderse, quiso poner un alto. Habló abiertamente de su peso, algo que nadie tendría por qué hacer, y mencionó que llegó a pesar 94 kilos después de ser mamá, y que hoy está en 72. Lo dijo sin pena, sin drama y sin buscar lástima. Lo dijo porque es necesario recordar que los cuerpos no son estatuas y que no hay una forma “correcta” de vivirlos.
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También fue muy directa al señalar que vivimos en una sociedad donde “nunca se es suficiente”, y que este tipo de comentarios impactan la salud emocional de miles de personas, no solo de figuras públicas. Su mensaje dejó claro que no va a permitir que su físico se convierta en un tema de debate, porque su prioridad está en su hija, en su familia y en su bienestar.
Y si algo deja claro este episodio es que los cuerpos cambian, las vidas cambian y lo que jamás debería cambiar es el respeto. La conversación que abrió Maite Perroni es una invitación a ver nuestra relación con el cuerpo (el propio y el ajeno) con más humanidad y menos juicio.

