Por: Diego Álvarez Rex
Fotografías: Pablo Navarrete
Hay que reconocer que aunque cada vez sean menos creíbles las excusas de Los Fabulosos Cadillacs para salir de gira, el consagrado y laureado conjunto de la capital argentina aún es capaz de llenar el Foro Sol de menos una sola noche en su regreso a México (mientras que antes podía dos seguidos y de paso girar por otras ciudades), teniendo de rodillas al estadio al notar el esfuerzo por variar su repertorio, renovar su show y sobre todo, dar lo mejor de sí en el escenario.
Una supuesta gira de treintavo aniversario en vísperas de un nuevo álbum para el año entrante del que inclusive estrenaron tema “La música salvará al mundo” apachurrándolo entre clásicos, favoritos en vivo y una que otra oscura y brillante gema en casi tres horas de inolvidable concierto que, conscientes del toque extra, incluyó al maravilloso ensamble japonés Tokyo Ska Paradise Orchestra como teloneros como uno de los mejores aperitivos sónicos que pudo tener el recital, ya que entre sus propios temas como “Ska Me Crazy” y “Pride of Lions”, la banda regaló covers brutales como “Skaravan”, el célebre “Cancán” y el fulminante clásico de Prince Buster “One Step Beyond”.
Ya para el advenimiento de los argentinos, cualquier tema es bueno para empezar, cualquier excusa para hacer sonar el bajo, la trompeta y los tambores es buena, y cuando arrancan con “El genio del Dub” seguida de “Mi novia se cayó en un pozo ciego”, nada podía salir mal y efectivamente, la aparición de canciones como “Estoy harto de verte con otros” y “Destino de paria” si bien no convocó los gritos que usualmente genera “Malbicho” o “Vasos vacíos”, se apreciaba el acto de desempolvar temas no tan célebres, y lo mismo para su cover de “Revolution Rock” que tenía décadas de no dejarse escuchar.
Gran detalle fue subir a los hijos de Vicentico y Flavio al escenario para tocar bajo y guitarra en un set semi-acústico que incluyó “Vos sabés” y “Saco Azul”, pero sin duda lo mejor fue que aunque en jueves por la noche en vísperas de perder transporte público de regreso a casa y la premisa de trabajar al día siguiente, la entrega de la gente al cierre obligado con “Satánico Dr. Cadillac” y “Yo no me sentaría en tu mesa” fue de vasos voladores, gritos y caos. La fiesta de siempre que aún tiene mucho que dar y que mientras haya personas que escuchen su mensaje, durará por siempre.
