En Navidad, cada país tiene sus propias costumbres y tradiciones para celebrar esta festividad. La cena navideña es la más importante, porque es cuando toda la familia se reúne a degustar los mejores platillos.
Sin embargo, Japón celebra la Navidad con una cena que para la mayoría del mundo no tiene nada de especial y ni siquiera es considerada es una exquisitez de la gastronomía. En el país asiático estas fiestas se degustan comiendo pollo frío, pero no cualquiera, sino el de la marca KFC.
Aunque en Japón, la influencia del cristianismo es muy pobre, esto no significa que no se celebre, pues en varios locales y casas se colocan decoraciones de la época. De hecho el 24 de noviembre es un día crítico para la famosa cadena de comida, pues las ventas se elevan entre cinco y 10 veces más que la de otros días.
“A medida que se acerca la Navidad, los comerciales de KFC comienzan a salir al aire en la televisión: se ven muy deliciosos. Ordenamos temprano y luego vamos a la tienda a la hora designada para recoger nuestra cubeta de pollo”, dijo una joven identificada como Naomi, a la cadena CNN.
“Los que no reservan una cubeta tienen que pasar horas en largas colas” agregó.
¿Por qué Japón celebra la Navidad con pollo frito?
Como mencionamos anteriormente, la Navidad es considerada una fiesta secular, en la nación asiática solo el 1% de la población se considera cristiana. En los años 50 en la época de la posguerra, la celebración no tenía la misma importancia que hoy.
Fue en los años 70 todo inició cuando el empresario Takeshi Okawara abrió el primer local de KFC en Nagoya y diseñó un menú especial para extranjeros que se encontraban en Japón durante las fiestas, lo llamó “Kentucky para Navidad”, que rápidamente empezó a volverse muy popular entre los japoneses.
Desde entonces, los 24 de diciembre visten la figura del Coronel Sanders como Papá Noel y se forman largas filas para poder conseguir una orden de pollo frito. En los últimos años, la demanda ha sido tan alta que algunos comensales realizan sus órdenes meses antes de la Navidad, para así no quedarse sin la popular comida.
