10 pasos para tolerar inteligentemente a quien no soportas

10 pasos para tolerar inteligentemente a quien no soportas

Tomando en cuenta que de por sí las relaciones humanas son difíciles, vivir en una constante conexión con los compañeros de trabajo o de escuela es una situación de complicadas connotaciones para cualquier persona. Si a esto le sumamos el estrés o los niveles de (in)tolerancia que manejamos actualmente en los ámbitos de la profesionalización o del encuentro social, la tarea de compartir un mismo espacio se torna un pequeño infierno sin sentido.


Si bien es cierto que siempre deberíamos practicar la gentileza y dar cabida en nuestro ser a la consideración, a la generosidad y demás buenos sentimientos, ese mundo hermoso de hombres perfectos y mujeres excelentes no existe. Todos sabemos con exactitud lo que significa huir de una habitación cuando llega alguien en específico, reír por compromiso ante una mala broma o mirar una pared vacía para no tener que platicar con nadie.

“Nadie va a cambiar por ti”.

Lo que no es válido –bajo ningún término– es comenzar a gritar o agredir a nadie; por más que nos enferme una persona o un grupo, no podemos dejarnos llevar por la ira o por actitudes que rompan aún más con la atmósfera propicia para el desempeño humano de cualquier actividad. Sí, es duro, muy accidentado quizá, pero bastante necesario. No podemos seguir asumiendo el rol de los que están bien, los que son “cool” y de quienes actúan siempre bajo sus propias reglas porque “no les importa lo que otros digan o piensen”.

Por más increíble que se sea, el universo no gira en torno nuestro y la mayoría de las veces no estamos solos, así que es imposible continuar por mucho tiempo con ese papel de “interesante” huyendo de aquellos a quien no soportas.

“Si alguien te hace enojar mucho no es porque haya creado la molestia en sí, ésa ya existía desde antes”.

Al respecto, Robert Sutton, profesor de la Universidad de Stanford, dice que no es ideal construir un equipo a partir de la gente con la que te sientes más cómodo o amigable; así, varias competencias se ponen a prueba en tu persona para obtener un mejor comportamiento tanto en lo social como en lo íntimo y emocional.

Sutton comenta que las individuos verdaderamente inteligentes se rodean de otros que no necesariamente son sus favoritos en este planeta, pero saben perfectamente que haciéndolo ponen en práctica aptitudes valiosas en muchos sentidos. Quizá no es lo que más se desea, pero es lo que mejores resultados da en la escuela, trabajo y demás lugares compartidos.

A continuación, se dan 10 recomendaciones que resultan de la investigación de Sutton y son realmente efectivas para construir un mejor ambiente y conseguir versiones óptimas de uno mismo.


Acepta que tampoco le caes bien a todos

Para nada es válido decir que no te interesa; sabemos que en el fondo sí. Y está bien. Pero se deben aceptar ambas cosas, que no representamos a alguien valioso o atrapante para todo mundo y que, en efecto, somos vulnerables a cualquier opinión. De esa manera, nos hacemos un poco más sensibles al trato interpersonal.


Identifica qué es lo que no te agrada

Cuando lo hagas, te darás cuenta de que eso que no te gusta es un contrario a tus creencias o valores. ¿Y acaso puedes cambiar eso? Nunca. Puedes no compartirlo, pero no tienes por qué juzgarlo fuertemente. Sólo tu situación es diferente.


Acércate a ellos

Si te das cuenta, es más problemático trabajar con alguien que te agrada; terminas haciendo todo menos lo que se necesita. En un grupo social ocurre lo mismo, el buen ambiente y la conversación se estanca. Siempre se necesita gente que sea diferente a ti o a quienes acostumbras alrededor.


Compórtate civilizadamente

Con un simple gesto de civilidad haces grandes cambios en un grupo; inmediatamente el resto se empieza a comportar de forma similar, ya sea por gusto o por compromiso. Además, de esta forma es más fácil convocar a las actividades que tú prefieres o crees convenientes.


Sé realista

Si lo que te molesta de alguien más es el momento de convivir en un mismo espacio o de tomar decisiones, muy probablemente sea porque esperas reacciones similares a las que tú tendrías. Y eso es imposible. Nadie va a hacer eso nunca, así como tú tampoco adoptarías actitudes ajenas.

“El universo no gira en torno nuestro”.


Trata de entender

Ese viejo interés por posicionarse en los zapatos del otro tiene, a veces, mucho sentido; nunca vas a poder comprender del todo qué es lo que provoca en alguien determinadas reacciones o por qué se comporta siempre de cierta manera, pero toma en cuenta que cada quien ha tenido un camino y ése nunca es el mismo.


Contrólate

Si alguien te hace enojar mucho no es porque haya creado la molestia en sí, ésa ya existía desde antes, lo único que hace es presionar los botones de esa máquina de rabia en ti. Anticipa qué cosas pueden salir mal antes de que realmente sucedan, es mejor ir cambiando tus percepciones o actitudes a siempre caer en la frustración. Nadie va a cambiar por ti.


Respira

Sí, la adrenalina y el enfurecimiento parecen ser desenfrenados, pero si te das un segundo para respirar, oxigenar esa parte de tu cerebro que necesita actuar conscientemente y conversar antes de estallar, todo funcionará mejor. Sabemos que ese alguien es insoportable, pero ¿de verdad prefieres quedar en ese papel de irracional?


Comunica

Si es muy necesario para tranquilizarte, habla con la otra persona y demuéstrale que las cosas no pueden seguir así. No lo hagas de manera acusatoria; siempre resulta óptimo expresarlo como un “Cuando tú… me hace sentir…”.


Da espacio

Sin llegar a actitudes sobreexaltadas o innecesariamente dramáticas, cambia de lugar o dirígete a otro cuando sientas que ya no puedes más. Pero ten en mente que en algún momento volverás a encontrarte con esa persona y no puedes escabullirte cada que eso suceda.

Es en extremo complicado seguir con esta sugerencias, lo sabemos, pero es más triste que seas ese integrante del trabajo, grupo de amigos o la escuela que siempre se está quejando por el comportamiento ajeno; si se decide tomar una vía similar es más probable que uno mismo se convierta en ese sujeto que a todos desagrada y se vuelva a caer en el mismo juego sin salida.

Para continuar descubriendo otras perspectivas sobre lo que significa encontrarse con opiniones o personalidades contrarias, se puede tomar en cuenta lo que dicen los siguientes artículos: Yo tan rock y tú tan pop, formas de compartir música sin matar una relación y 10 señales que indican que eres un intenso.

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