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5 consejos que puedes seguir para conseguir lo que te propones

21 de junio de 2018

Alina Dorantes-Rodríguez

En la cotidianidad, nos hallamos de manera frecuente con necesidades o aspiraciones a cubrir; sin embargo, no siempre contamos con personas o sucesos que nos impulsen a continuar con las metas que nos hemos planteado de inicio. En particular, esto ocurre al toparnos con dificultades o hechos que nos resultan extremadamente dolorosos y nublan nuestra visión, o nos llenan de temores que truncan nuestro avance. Por ello, es importante que dejemos de buscar por fuera la motivación que sólo podremos encontrar dentro de nuestro ser. 
 


Debido a la transitoriedad que tenemos en determinados sitios, o el mero carácter efímero del paso de ciertas personas a través de nuestro sendero, es necesario hacer consciente la manera mediante la cual podremos proceder, sin la necesidad imperiosa de aprobación u opiniones de terceros —pues habrá momentos en que no contemos con alguien a nuestro lado quien nos respalde—, esto tampoco significa que ignoremos las observaciones de aquellos con mayor experiencia. Si bien es innegable que vivimos en un sistema social y resulta un tanto patológico el hecho de querer apartarse y no considerar la retroalimentación de las personas que nos rodean, podamos tomar las riendas de nuestras decisiones, aunque uno se halle en soledad.
 


El temor a la soledad es otro fenómeno que se ha visto disfrazado de compañía a través del contacto vía Internet. Aunque es un arma de doble filo en la que se realizan muchas transacciones, se propaga información y se contactan personas entre continentes; también se resta el carácter personal 
cara a cara 
entre la especie humana, lo que dificulta la comunicación analógica —no verbal—, al no establecer contacto visual y tacto, esto indudablemente disminuye la confianza entre aquellos cuyo fuerte no es la interacción social, por ejemplo, en acciones cotidianas necesarias como hablar públicamente.
 



Aún al existir herramientas facilitadoras para el logro del conocimiento, como las distintas modalidades de estudio, becas, oportunidades en convocatorias deportivas o filantrópicas, al igual que en la película de 
Top Gun
, quizá para algunas personas sea fácil llegar a la meta debido a su cognición u otras capacidades; pero es importante forjarse también como una persona resiliente, que logre connotar de manera positiva la adversidad para trabajar sobre la meta ya alcanzada y desarrollarla progresivamente.
 


De igual manera, podría parecer equívoca la idea de haber alcanzado una meta y sólo mantenerla. Es preciso decir que, en vez de ello, es necesario que se desarrolle, que sea un continuo en el que uno perciba un constante avance y no un estancamiento sobre apenas rozar el trazo de un objetivo. Así, lo siguiente es revisar que existen distintas trampas que truncan nuestros logros, tales como: la soberbia, la desilusión, el hermetismo, la baja tolerancia a la frustración y al dolor; además de una carente autoevaluación constante.
 


Así que los siguientes cinco puntos ejemplificados con fragmentos de la película 
Top Gun
, te ayudarán a contrarrestar las trampas anteriormente mencionadas:
 



1. Vencer la soberbia 


Stinger: Maverick, acabas de hacer algo increíblemente valiente. ¡Lo que deberías haber hecho fue aterrizar tu avión! ¡Tú no eres dueño de ese avión, los contribuyentes sí! Hijo, tu ego está escribiendo cheques que tu cuerpo no puede pagar. ¡Has sido arrestado, perdiste tus calificaciones como líder de sección tres veces, con un historial de pases de alta velocidad sobre cinco torres de control aéreo y la hija de un almirante! 



Kolnai (2013),
un filósofo y político,
señala que a una persona se le puede tachar de soberbia cuando elige el aislamiento y al mismo tiempo desestima sus límites. Si bien, es recomendable para todos afianzar su autoconfianza, la toma de riesgos y no dejarse vencer, de igual manera es importante considerar que experimentar ser exitoso, en algunos casos, conduce a la voluptuosidad y a excesos que, comparados con vidas en las que las condiciones económicas o intelectuales, son inferiores, conducen al menosprecio de las mismas.


Es por ello que, un tanto como juicio moral personal, habría de tomarse en cuenta dentro de tal grandeza, a la consideración misma del resto de la gente, conscientemente sin ir al extremo egoísta, aún cuando se reconozca un adversario de menor o mayor talla. Es decir, Ardila (1977, en Kolnai, 2013) marca que la soberbia humana está considerando a la persona como central, y el Universo girando a su alrededor. Entonces también se le asocia a toda arrogancia el sentimiento de odio, así que es importante que cuando apenas se roce la cima, el exitoso no imagine que sólo es él y la alta montaña, que reconozca la existencia de otras realidades y que, por supuesto, en cualquier estatus seguimos perteneciendo a un mismo sistema social, aunque con subsistemas diversos.
 



2. No estancarse en la desilusión 


Maverick: Ha perdido ese sentimiento de amor.  

Goose: Ella... no, no lo ha hecho.  

Maverick: Sí, ella lo ha perdido. 



De acuerdo con Overmier (1986) existe un Síndrome de Desesperanza Aprendida, que es probable que se le confunda con depresión, según Seligmann (1975, en Overmier, 1986), aunque no se puede tomar de dicha manera, pues para determinar un diagnóstico depresivo se deben cumplir determinados criterios. Lo cierto es que intervienen caracteres preexistentes en la personalidad, como el deseo de control y percibir que los eventos que se viven no son controlables.


Tal déficit motivacional, se relaciona con lo que se ha atribuido a personas o situaciones externas, como ocurre con expectativas que nos formamos, sin que personas ajenas a nosotros vean la necesidad de cumplirlas; en ocasiones, ni siquiera los demás notan que esperamos ciertas cosas. Ante esto, lo correcto es comprender que tenemos prioridades y perspectivas diferentes de las de quienes nos rodean, y con base en ello, generar estrategias de ajuste; es decir, desarrollar maneras de adaptación al cambio, en particular en esas cuestiones que no resultaron como esperábamos, y nos parecen imposibles de controlar. Más que orientarnos al control de la situación, la mira se ha de colocar hacia el entusiasmo de resolver dicha problemática, no estancarse, aceptar que no siempre resultan las cosas de cierto modo y avanzar rumbo a otras direcciones.
 



3. Escuchar opiniones de otras personas 


Iceman: Maverick, no es tu forma de volar, es tu actitud, el enemigo es peligroso, pero ahora estás peor: peligroso y tonto. Puede que no te guste quién está volando contigo, pero, ¿de qué lado estás? 



Escuchar, proviene del latín 
ascultare
, y significa el hecho de atender aquello que se oye; pero no una simple recepción de sonidos, sino tal como describe Echeverrìa (2005, en Liemann, 2010) es que, a partir de ese fenómeno fisiológico, se genere un panorama interpretativo. Es decir, es más todavía que la sola recepción informativa, es su procesamiento y, por ende, la respuesta a lo que se ha interpretado.
 


Se trata, entonces, de alinearse en el sentido mismo que está atribuyendo el emisor a su mensaje, cuestión que se dificulta en ocasiones, debido a la disparidad entre interpretaciones. Es preciso puntuar en que no sólo es comprender al otro, sino de construir a través de los cuestionamientos propios, diversos sentidos en torno a la mera experiencia. Así pues, la escucha representa un elemento valioso, con el cual se hace posible no sólo contar con nuestra individual concepción del mundo y nuestras acciones, sino por el contrario, escuchar sugerencias de aquellos cuya experiencia es mayor, o bien, su intención es mover nuestra postura —ya sea con comentarios positivos o negativos— y es en esto en la que la interpretación que demos al mensaje recibido, nos puede hacer permanecer en un atolladero, o por el contrario: tomar conciencia de nuestros errores y modificar la conducta hacia nuestro favor, logrando de esta forma más puntos en el acercamiento y desarrollo de nuestra meta.
 



4. Tolerar la frustración y el dolor 


Maverick: Él era mi R.I.O., mi responsabilidad.  

Viper: Mi escuadrón en Vietman perdió ocho o 18 aviones. El primero muere, tú también mueres, pero habrá otros. Puedes contar con eso, debes dejarlo ir. Tienes que dejarlo ir. 



Dentro del mismo planteamiento de tener en miras una meta, el trayecto hacia ésta, en muchas ocasiones acarreará consigo sucesos que salen de nuestras manos e incluso pueden llegar a ser muy lamentables. Cuando dichas situaciones nos toman por sorpresa, existen diversas estrategias de afrontamiento. La cuestión poco favorable es que cuando éste es negativo puede sacarse todo ese sufrimiento, frustración, dolor, u otro sentimiento de manera violenta, autolesiva o mediante conductas de escape. Santiago-Lopezó (2001) menciona que este tipo de manejo de situaciones que impactan negativamente en nuestra experiencia, tiene su origen en aquello que en apariencia pasó desapercibido en nuestro entorno más próximo; es decir, en nuestras primeras experiencias de dificultad en las que no hubo un afrontamiento positivo.
 


Para las personas con baja tolerancia a la frustración, es probable que reaccionen de manera desproporcionada en relación con el hecho que les desestabilizó, y esto se debe a un pensamiento en el que existe la dicotomía entre lo magnífico y lo terrible. Entonces no cae de extraño saber que la mente regida de manera dicotómica ante hechos frustrantes, se le oiga decir: "Soy inútil", y derivado de tal pensamiento venga un "lo haré mal".
 


Lo más importante, sobre todo cuando se contempla una meta o ya se ha rozado apenas, aunque algo no salga del modo esperado, es que es necesario que en vez de poner en práctica un afrontamiento en el que las respuestas sean impulsivas contra sí, contra otros o contra situaciones, se evite la hetero agresión —que es la atribución externa de la ira—, al igual que conductas de escape en las que por medio de acciones compulsivas u obsesivas, se tiene la creencia que se palia el dolor o disminuye la angustia. Para ejemplificarlas, está la conducción temeraria, los desórdenes alimentarios y las toxicomanías.
 

Es fundamental evitar las acciones antes enunciadas, ya que existan consecuencias a corto, mediano y largo plazo; que, en tiempos de dificultad, es probable que no se alcance a mirar que pueden representar decisiones con repercusiones poco favorables. Por ello, llevar a la consciencia las rumiaciones de autoculpa, al realizar un análisis funcional sobre la manera de resolver la situación, permitirán la creación de conductas alternativas dentro de un afrontamiento positivo, sin nada más para lamentar. 
 



5. Autoevaluarse para reinventarse 


Viper: un buen piloto se ve obligado a evaluar lo que sucedió, para que pueda aplicar lo que ha aprendido. Allá arriba, tenemos que empujarlo. Ese es nuestro trabajo. Es tu opción, teniente. Todo tuyo. 



Panadero y Alonso-Tapia (2013) mencionan que la autoevaluación es un recurso más de tipo pedagógico, es decir, es comúnmente utilizado en contextos educativos. Ambos autores plantean que es una estrategia que responsabiliza a todo aquel que la implementa, dado que genera la autorregulación. Esto implica, en su mayoría, que la persona se haga consciente respecto de aquellas cuestiones que le representan áreas de oportunidad. Más que implementarse dentro de un aula, es una herramienta de carácter formativo, en cuanto a pensamientos, actos y emociones; al mismo tiempo que su implicación es sólo motivacional, pues todo ello gira en torno a los objetivos previamente planteados, de acuerdo con Zimmerman (2000, en Panadero y Alonso-Tapia, 2013).
 


Para reinventarse, es necesario no sólo llevar a la consciencia las intenciones, emociones y creencias de la situación, sino que en un metanivel se lograra el reconocimiento de las situaciones en las que se requiere pedir ayuda, analizar detenidamente las consecuencias de nuestros actos, establecer nuevos objetivos y procurar generar más creencias de autoeficacia, satisfacción con lo realizado y afecto hacia la persona. Es, pues, un proceso de aprendizaje, en específico de la valoración propia y de nuestras acciones, en la que es una cuestión más creativa definir los niveles de calidad que uno aspira a alcanzar, así como el proceso para cristalizarlo.
 


Es la autoevaluación o el 
self-grading
, una herramienta que compara criterios que uno define conforme a la experiencia, cuyos dichos estándares se derivan de procedimientos fructíferos o, por el contrario, poco funcionales, que permiten llevar a cabo historias alternativas y modificar nuestra manera de afrontar la dificultad, de una manera más atenta en nosotros, pero con los pies bien plantados sobre la tierra.
 


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¿Ya conoces la Técnica del pomodoro o la Regla del 80/20? Si respondiste que no, entonces te compartimos éstas y otras formas de lograr cualquier cosa que te propongas en la vida.

TAGS: Psicología Consejos
REFERENCIAS: Presentación de Skinner El escuchar como elemento esencial en la psicoterapia Lecciones estratégicas de la desesperanza aprendida Programa de Intervención para mejorar la Estabilidad Emocional Autoevaluación: Connotaciones Teóricas y Prácticas. Cuándo Ocurre, Cómo se Adquiere y qué Hacer para Potenciarla en nuestro Alumnado

Alina Dorantes-Rodríguez


Escritor

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