Cómo distinguir si tu hambre es física o emocional

Cómo distinguir si tu hambre es física o emocional

Cómo distinguir si tu hambre es física o emocional

— ¿Necesito masticar o tener algo en mi boca todo el tiempo: comida, chicles, caramelos, dulces o bebidas?

 —¿He comido alguna vez comida que está quemada, congelada, estropeada, de paquetes en el supermercado o de la basura?

 —¿Hay ciertos alimentos que no puedo dejar de comer después de tomar el primer bocado?

 —¿He perdido peso con una dieta o “un período de control” sólo para pasar a continuación a períodos de comer descontroladamente y/o ganar peso otra vez?

 —¿Paso mucho tiempo pensando en comida, discutiendo conmigo mismo sobre si puedo comer o no, o lo que puedo comer, planeando la dieta siguiente o cura de ejercicio, o contando calorías?

 

Esas son algunas preguntas del autodiagnóstico de Comedores Compulsivos Anónimos. La adicción a la comida existe y es tan poderosa como la que se tiene a cualquier narcótico. Sin embargo, no es necesario tener una dependencia tan marcada para determinar que se tienen problemas con la manera de comer y el hambre emocional es un claro ejemplo de ello.

Se trata de un síntoma de que algo anda mal; una especie de práctica dañina que busca eliminar los problemas comiéndolos. Identificar si es hambre emocional o genuina es relativamente sencillo, a continuación una breve guía para determinarlo:

 

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Comienza de manera repentina

 

El hambre normal sucede de manera paulatina. Esto es, comienza de a poco y va ascendiendo según pasa el tiempo. El hambre emocional, en cambio, aparece de súbito.

 

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Antojo específico

Cuando se tiene hambre genuina, un enorme plato de verduras suena delicioso y es buena opción para comer. En cambio, cuando es emocional, se antojan alimentos bien determinados; generalmente altos en carbohidratos y azúcares.

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Es “urgente”

 

La sensación que da el hambre emocional “golpea” de un momento a otro y es tan intensa que se piensa que “no puede esperar”, por lo que se come lo que sea, a cualquier hora y en cualquier lugar.

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Se come aunque se esté satisfecho

 

Alcanzado el estado de satisfacción física, se sigue comiendo; en consecuencia, a menudo se sufren indigestiones, náuseas u otros problemas gástricos debido al exceso de comida y su mala calidad.

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Sentimientos de culpa

 

El inconsciente es el primer delator. Cuando se come por hambre, por lo general no hay mayor problema. Sin embargo, cuando se come por ansiedad, se presentan sentimientos de culpabilidad y vergüenza.

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No se siente en el estómago sino en la garganta

El hambre real puede sentirse en el estómago como una punzada, incluso con un gruñido Sin embargo, el hambre emocional se desarrolla en la garganta o en la boca, donde se desean sabores determinados.

 

 

Otras señales para saber si es hambre emocional:

 

— Comer más al sentirse estresado, nervioso, angustiado o, incluso, aburrido.

— Comer no hasta que se está satisfecho sino hasta sentirse “lleno”.

— Comer intentando encontrar tranquilidad o desviar la atención de un problema.

 

La solución a esto no es dejar de comer. Tampoco comenzar dietas estrictas y limitantes que sólo se abandonen pronto y aumenten la tensión y la ansiedad debido a las metas no alcanzadas.

El punto es, primero, reconocer lo que está pasando: que hay problemas emocionales que no quieren aceptarse y se prefiere rehuir por medio de la comida. Después, aprender a comer de manera consciente; disfrutando los alimentos, gozando sus olores, texturas y colores, prefiriendo la calidad antes de la cantidad. Si es el caso, debe buscarse ayuda, de lo contrario, ser honesto con uno mismo y evitar comer sólo cuando una emoción lo dicte puede ser decisivo para cambiar este hábito.

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