NOTICIAS ARTE FOTOGRAFÍA CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Por qué debes renunciar a algunos de tus sueños si quieres ser feliz

6 de noviembre de 2017

Carolina Romero

Has vivido engañado todo este tiempo si crees que la felicidad está en decir a todo que sí.



¿Estás donde planeaste hace 10 años?, ¿haces lo que te prometiste cuando eras niño?, ¿tus ideales de cambiar al mundo siguen enteros y fuertes como en tu adolescencia? Probablemente no. No te sientas mal, no eres el único: la mayoría de los seres humanos no cumplen sus expectativas de vida al convertirse en adultos. Sin embargo, algunos de ellos son felices y otros no. ¿Cuál es la diferencia? Unos saben renunciar para vivir sin frustraciones y otros se niegan a hacerlo.



Las decisiones son, en realidad, escisiones: roturas, divisiones, cambios de ruta. Decidir proviene de decidere, palabra latina que significa 'cortar', 'separar', 'dividir'. Este término lleva en la etimología su destino: cualquier decisión implica siempre una renuncia. Si eliges el helado de fresas con chispas de chocolate, estás renunciando al de limón; si eliges estudiar medicina, estás renunciando a ser astrónomo, químico o buzo. Si eliges un empleo fijo, estás renunciando a viajar por el mundo. Si eliges quedarte en una relación que no te gusta del todo, estás renunciando a ser una persona soltera y feliz. Toda nuestra vida es una serie infinita de renuncias. 


-

¿Por qué renunciar es necesario para ser feliz?, ¿no suena eso a una actitud pesimista y derrotista? No.



Hay una mala, pero necesaria noticia que debes saber: no puedes tenerlo todo. Aceptar esa simple verdad te quitará toneladas de angustia y sufrimiento innecesario. Aquí algunas de las razones fundamentales:


-

Porque aprendes a soltar



Aprender a soltar es más difícil que aprender a surfear pero, así como guardar el equilibro sobre las olas se aprende, desasirse también es posible con el tiempo, dejar fluir los acontecimientos. Todo lo que ves —absolutamente todo— tiene una fecha de expiración, incluso tú mismo. ¿No crees que es hora de hacerse a la idea de que nada es permanente y aprender a aceptarlo?


-

Porque la vida no te va a pedir permiso



«Si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes», reza un dicho popular. Con o sin el sentido religioso, la vida tiene curiosas formas de manifestar que la voluntad humana tiene nula repercusión real en el destino. El destino da y quita, no hay manera de evitarlo.


-

Porque la felicidad no se posee, se vive



El coaching, los libros best seller y la mercadotecnia se enriquecen nutriendo una mentira: suponen que la felicidad está en ganar todo el tiempo; en sumar logros, subir de puesto e inflar la cartera. Una errónea concepción de la palabra “conformarse” lacera sin sentido la mente de millones de personas, quienes creen que tener un auto en el garaje, el teléfono más nuevo —y caro­— del mercado, ropa exclusiva o unos tenis costosos van a darles felicidad. Endeudados hasta el cuello, fatigados y desilusionados, se dan cuenta de que no es así.


-

Porque el tiempo no se pausa ni regresa



No hay otro momento que el ahora. Intentar cambiar el ayer es imposible; piensa cómo será el futuro y cuando llegue, te sentirás frustrado. No hay manera de pedirle al tiempo que se detenga y espere a ver si estamos preparados o no. Nos equivocaremos una y diez veces, tomaremos decisiones estúpidas, nos dañaremos y dañaremos a los demás. Sin embargo, ser más flexible en las decisiones hace que todo sea mucho más fácil.


-

Porque no hay nada de malo en cambiar de ruta



Lo que querías cuando adolescente no es lo mismo que quieres hoy ni lo que querrás en 10 años. Admitir el devenir natural de las cosas —el cambio, las constantes transformaciones, los altibajos, la espontaneidad del momento— es dejar de cerrarnos en una idea fija y acartonada de ver la realidad. Eso, sin duda, nos hará felices.


-

Es hora de que comprendas que renunciar es permitir que la vida haga lo suyo, que aferrarte a algo o a alguien no va a solucionar nada, más bien va a volverte una persona completamente infeliz y frustrada.


No se trata de no luchar por lo que quieres, se trata de entender que las cosas pueden o no pasar. Las decisiones que tomamos nos llevan a renunciar a innumerables posibilidades de manera inevitable; por ello debemos aceptar que nada está bajo nuestro control. La vida no es como te la contaron cuando eras pequeño, ya te habrás dado cuenta de ello. Ahora es momento de que comiences a sacar tus propias conclusiones, de que te arriesgues a equivocarte, de que sepas que puedes tener la libertad de cambiar de camino cuantas veces sean necesarias para conseguir tu felicidad.


**

Si quieres leer más sobre mente y emociones, descubre los hábitos que debes seguir para convertirte en la pareja perfecta y conoce el síndrome del gemelo perdido, la razón por la que nunca dejarás de sentirte vacío.


TAGS: Psicología Mente Felicidad
REFERENCIAS: El País Forbes

Carolina Romero


Articulista

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

16 cosas que no sabías que le pasarán a tu cuerpo al morir Los mejores cortos sobre asesinos y tus peores fobias que puedes ver en menos de 1 min 15 tatuajes que puedes hacerte con tu pareja para prometerse amor eterno 10 formas de adelgazar la cintura sin ponerte a dieta 25 ilustraciones eróticas de Chelsea Zahara S que te recordarán las escenas porno más perversas Trucos de maquillaje que puedes intentar para adelgazar tu rostro

  TE RECOMENDAMOS