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Razones por las que el amor propio es lo único que necesitas en tu vida

20 de abril de 2018

Cultura Colectiva
Me quiero.
Me quiero y el lunes me voy a poner a dieta.
Me quiero, pero no a mi nariz aguileña. Mamá, Juana y Lucía ya se operaron. ¿Se te hace bonita Petra? Marta se puso busto. A mí no se me hace bonita, es muy dentona. Sí me quiero, pero ando ahorrando para la lipo. Me quiero, me quiero, lo repito, pero a veces, muchas veces, casi todas las veces, no lo siento. Me quiero, tengo toda la intención de amarme. ¿Ya sigues a Cristina Pérez en Instagram? Es perfecta.

 

Ésta es mi batalla y ésta es mi revolución: voy a amarme.


Esta semana te queremos compartir una historia personal de Señorita Lechuga:


Desde muy pequeña aprendí que quería ser una mujer ideal. Aprendí a diferenciar a gente bonita de la fea y así formé la definición de la belleza. También aprendí que la gente bonita era la que salía en la tele, la que consumía mi mamá en las revistas de belleza, la que salía en mis cuentos, la que salía en los comerciales de las carreteras, y aprendí que sólo a las bonitas les llegaban flores en San Valentín; sin embargo, también me di cuenta de que esas mujeres bonitas estaban en todos lados menos en mi vida real.

 

Ser bonita incluía estos atributos: cuerpo delgado, piernas largas, de piel blanca, cintura chica, pechos y ojos grandes, y manos delgadas. ¿Continúo o ya nos sabemos la receta?

 

Difícilmente veía a una mujer diferente en un comercial, a menos de que tomaran un papel secundario. Cuando había una chica con rasgos afroamericanos o latinoamericanos eran estilizados para parecer europeos, y aun así casi nunca tomaban el papel importante. De manera inconsciente crecí pensando que para ser exitosa en este mundo uno tenía que ser así: perfecta. La perfección, ese estado inaccesible por definición inhumano. El problema más grande que tengo con la perfección es que nos pone a aspirar poder entrar todas en una lata de atún y así ser objetos a la venta para el mundo. El problema es que cada vez que elevamos a una mujer con esos atributos reforzamos la cultura sexista que nos quiere como objeto sexual, cuando el valor de la mujer es más que su cuerpo: es el de sus pensamientos y sus actos.


 

Estos son los sexismos cotidianos de doble moral que hemos aceptado y que debemos cambiar:


Mujer+canas = desaliñada

Hombre+canas = sexy

 

Mujer+gorda = se odia/ floja/ fea/ descuidada/ fodonga

Hombre+gordo = se da gustos/ buen comer/ chistoso/ simpático

 

Mujer+vellos = asco

Hombre+vellos = sexy

 

Mujeres+envejecer = vieja

Hombres+envejecer = sexy/ con experiencia/ interesante

 

Mujer+soltera = se quedó a vestir santos/ tiene para lo que le alcanzó

Hombre+soltero = es muy exitoso/ está eligiendo

 

Mujer+sin maquillaje = desarreglada/ deprimida/ no le importa la vida

Hombre+desarreglado = es sencillo/ no se complica

 

La doble moral que vivimos nos grita por todos lados que tenemos que moldearnos a los mismos parámetros de belleza para tener éxito. Pero la realidad es: todas tenemos una mejor amiga que es bellísima, "perfecta", pero si nos ponemos a platicar con ella nos damos cuenta que tiene a otra amiga más bella que ella, y así nos damos cuenta que ella también lucha para quererse, debido a todo el consumismo de perfección que nos rodea. Esto significa que las mujeres vivimos en un estado de "búsqueda" de la perfección y difícilmente vivimos el de "ser" perfectas. El ejemplo más sencillo de esto es verte en una foto del pasado y pensar lo guapísima que estabas y, al mismo tiempo, recordar que en ese momento también te sentías gorda. ¡Paremos eso! ¿Eso significa que nuestro cuerpo puede cambiar, pero el sentimiento de "estar gorda" es el único consistente? ¡Eso es lo que tiene que cambiar! El cuerpo puede moldearse, pero lo más importante que tiene que cambiar es el sentimiento de percepción que tenemos sobre él. Sintámonos hermosas a pesar de nuestro cuerpo.

 

Es importante que el peso de tu cuerpo no defina tu percepción de valor propio. Es importante que no critiques a otras chicas porque todas estamos en esta batalla de amor propio. A mí no me define mi físico, me definen mis pensamientos, mis actos, mi educación, mi conocimiento, mis experiencias y mi disciplina. A mí no me define ni mi feminidad, ni mi talla, ni mi peso, ni mi orientación sexual, ni el color de mi piel, ni mi tamaño, ni mi tipo de ropa, ni mi maquillaje.


Como dice Laura Bates en su libro de sexismos Girl Up: "La acción más rebelde de una mujer es la de amarse en un mundo que le grita que no lo haga". ¡Lean su libro!


 

Aquí incluyo algunos pasos que te pueden ayudar a quererte cada día más:


1. Dale besos a tu cuerpo y diles a sus distintas partes que las amas. Puede sonar raro, pero si tú te dices que te quieres te sentirás mejor contigo.


2. Rodéate de amigas que te quieran y elimina a las que te hacen daño. Dile a tus amigas que juntas dejen de lado las pláticas de "gordura", y cada vez que una critique el físico de alguien dile que eso no está bien, que no es relevante hablar de eso; además, dile que te corrija si tu haces lo mismo.        

(a) Advertencia: este ejercicio se dice fácil, mas no lo es. A veces me sigo cachando pensando que a alguna chica se le ve la celulitis en sus pantalones rosas, pero luego recuerdo que lo más probable es que ella sufra por lo mismo. No está bien que critiquemos el físico, si vas a criticar, critica pensamientos o actos mas no el físico. Hay que corregir nuestros pensamientos de manera constante.


3. Por último, date cuenta que la gente que te ama de verdad no querrá cambiarte.


Recuerda que la felicidad no es un cuerpo y que tu valor no lo define el tamaño de tu cintura.

 

Ésta es mi revolución de amor. ¿Te unes?

XOXO



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Señorita Lechuga es un dúo conformado por Yolanda Morales y Andrea Chavarín, juntas cuentan sus historias a través de frases e ilustraciones llenas de fuerza, amor, desamor, valentía y coraje. Aprendieron que para el amor, propio y compartido, se debe ser valiente, así que se repiten una y otra vez el mantra: "Se cae, se levanta, se sacude el polvo y se vuelve a enamorar. Sin resentimientos".


Si quieres conocer más de su trabajo, te invitamos a visitar su página y a seguirlas en sus redes sociales: Facebook e Instagram. Síguelas y comparte todas sus experiencias.


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Tal vez algunas nos encontremos en la búsqueda del amor propio y otras más estén intentando sanar; por eso, estas son las cosas que aprendí cuando me rompieron el corazón.

TAGS: Feminismo Mujeres Amor
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