Mariana Rodríguez acaba de dar a luz a su segunda hija Isabel y aunque la noticia es una de las más felices, hay alguien a quien no le hizo especial ilusión y fue a Mariel, la hija mayor de Mariana y Samuel de solo 2 añitos.
Isabel García Rodríguez, la segunda hija de Mariana Rodríguez y el gobernador de Nuevo León, Samuel García, nació el 12 de julio de 2025 a las 12:42 a.m. Pesó 2.830 kilogramos y midió 47 centímetros, según compartieron ellos mismos en redes sociales. Ambos padres han celebrado la llegada de su hija en redes y las fotos nos dan mucha ternura. Sin embargo, esta situación no está siendo muy fácil para Mariel, la primera hija de Samuel y Mariana.
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La primera hija de Mariana Rodríguez no quiere conocer a su nueva hermanita
En redes sociales, la influencer, Mariana Rodríguez, compartió que tener una nueva hermanita no está siendo tan fácil para Mariel:
“Está un poco negada a cualquier cosa de Isabel jajajaja. Así que vamos a sus tiempos también. Sin forzar nada”, compartió Mariana Rodríguez en sus historias de Instagram.
Además, también compartió que Mariel aún no conoce a su hermana pues ha presentado síntomas de gripa y no es seguro aún que convivan.
Aunque es una situación difícil ya que Mariel solo tiene 2 años y no ha logrado entender lo que significa tener una hermana, sí queremos decir que los sentimientos que está experimentando Mariel son más normales de lo que creemos.
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¿Por qué es tan difícil que tu hijx mayor conozca a tu nuevo bebé?
La ciencia del desarrollo infantil tiene varias pistas para entender por qué una peque de 2 años como la hija de Mariana Rodríguez puede decir “no quiero ver a la bebé” sin que signifique nada “malo” en ella:
1. Celos y supervivencia en miniatura
Celos fraternos (“sibling jealousy”) son casi universales cuando llega un nuevo bebé. Evolutivamente tiene sentido: durante la mayor parte de la historia humana la atención de mamá = comida y protección; cualquier competidor podía poner en riesgo la propia supervivencia. Ese reflejo sigue ahí, solo que ahora se traduce en un “no la quiero cerca”.
2. Aún vive en modo “yo-centro”
Entre los 24 y 36 meses los niños están en la etapa pre-operacional de Piaget: son egocéntricos, entienden el mundo desde su propia perspectiva y todavía no desarrollan a full la teoría de la mente (la idea de que otros tienen deseos distintos). Por eso la frase “tu hermanita te va a querer mucho” no les hace click: lo que sí entienden es que ahora toca compartir tiempo, brazos y juguetes.
3. Cambios bruscos de rutina = alerta roja
Estudios longitudinales muestran que los primeros meses tras el nacimiento del segundo hijo disparan más llanto, regresión en sueño o control de esfínteres e incluso rechazo directo (“¡no la quiero ver!”). Ese pico aparece sobre todo en niños menores de 3 años y se relaciona con el estrés parental y la menor disponibilidad de los cuidadores.
4. Temperamento + estrés de los papás hacen la mezcla
Investigaciones recientes describen trayectorias de celos: algunos niños se ajustan rápido, otros se mantienen celosos por meses. Los predictores clave son un temperamento más reactivo, disciplina muy estricta y altos niveles de estrés o depresión en los padres antes de que nazca el bebé.
5. No es “odio”, es falta de herramientas emocionales
A los 2-3 años el vocabulario emocional es limitado; decir “no quiero conocerla” puede ser la manera más simple de expresar confusión, miedo o sensación de pérdida. Rechazar el encuentro les da control sobre una situación que sienten desbordante.
La ciencia señala que el rechazo inicial de una hermana toddler es esperable y pasajero como en el caso de Mariel, la hija mayor de Mariana Rodríguez. Con tiempo, acompañamiento y momentos uno-a-uno con los padres, la mayoría de los peques pasa de “no quiero verla” a “¡es mi bebé!” en cuestión de semanas o pocos meses.
