Mahahual no es el primero: La turbia historia de ‘Perfect Day’ y cómo ya acabó con un ecosistema natural

El tema de la construcción de un parque acuático en Mahahual, nos tiene a todos preocupados

Mahahual no es el primero: La turbia historia de 'Perfect Day' y cómo ya acabó con un ecosistema natural

Cuando se el proyecto “Perfect Day” en Mahahual, Quintana Roo, el internet se volvió loco, y mientras los grandes empresarios festejan y preparan los outfits para la playa, a la comunidad local y a los defensores del medio ambiente les dio un bajón inmediato.

Pero para entender por qué este paraíso artificial en el Caribe mexicano genera tanta desconfianza, tenemos que viajar al pasado y conocer el “experimento” original. No, Mahahual no es el primero; la verdadera historia comenzó en las Bahamas con Perfect Day at CocoCay, y neta que el trasfondo es bastante turbio.

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La idea de la empresa parecía sacada de una película: comprar una isla privada (o un pedazo enorme de costa), meterle millones de dólares y transformarla en un parque de diversiones flotante con toboganes gigantes, albercas infinitas y playas perfectas. Todo muy aesthetic para las fotos de tus tías en Facebook, pero con un costo oculto que los inversionistas prefieren no poner en sus folletos.

De isla desierta a monstruo de concreto: El origen de ‘Perfect Day’ en las Bahamas

Originalmente, Little Stirrup Cay era una pequeña y tranquila isla en las Bahamas, llena de vegetación local y arrecifes de coral intactos. En los años 80, Royal Caribbean le puso el ojo y comenzó a rentarla, pero fue hasta hace unos años cuando decidieron inyectarle más de 250 millones de dólares para convertirla en el monstruo que es hoy: CocoCay.

Para lograr ese “día perfecto” que le venden a los turistas, tuvieron que alterar por completo la naturaleza del lugar. Imagina dinamitar zonas de arrecifes para que los enormes cruceros de última generación pudieran estacionarse a unos metros de la playa, pavimentar el suelo caribeño para construir parques acuáticos y destruir el ecosistema local para meter arena artificial que se viera más blanca en Instagram.

El contraste entre el discurso de “conectar con la naturaleza” y la destrucción real fue la primera gran polémica que encendió las alertas internacionales.

Pero el lado más oscuro de este modelo de turismo no es solo ecológico, sino económico, y es justo lo que tiene temblando a la gente en Quintana Roo. En las Bahamas, los habitantes locales pronto se dieron cuenta de la trampa: cuando un crucero llega a una isla “Perfect Day”, los pasajeros no bajan a consumir en los negocios locales, no compran artesanías de la región, ni comen en los restaurantes de los locales.

¿Por qué lo harían, si dentro del parque privado todo está incluido y controlado por la misma empresa?

Esto convirtió a CocoCay en una burbuja de riqueza que no salpica nada a las comunidades vecinas. Es un negocio redondo donde la corporación se queda con el 100% de las ganancias mientras utiliza los recursos naturales del país.

¿Mahahual será el próximo CocoCay?

Con estos antecedentes, es obvio por qué el anuncio en México no fue pura fiesta. Mahahual es famoso por su vibra relajada, su contacto con la naturaleza real y, sobre todo, por estar cerca del Banco Chinchorro, uno de los arrecifes de coral más importantes del mundo.

La preocupación de que repitan la misma fórmula turbia de las Bahamas, destrucción de manglares, privatización de playas y afectación a los comercios locales, es muchísima. La historia de “Perfect Day” nos demuestra que la perfección artificial de los cruceros casi siempre se construye destruyendo el paraíso real y cobrando la vida de cientos de ecosistemas hermosos.

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