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Indefensión aprendida: la razón por la que te cuesta tanto alejarte del dolor de una relación tormentosa

13 de febrero de 2018

Cristina Roman

Las constantes relaciones de pareja tóxicas crean un síntoma de indefensión que las lleva a adaptarse ante situaciones destructivas

“Si amas de verdad tienes que darlo todo por esa persona” o al menos eso se dice con frecuencia, pues se ha reforzado la idea del amor altruista que hace alusión a dar todo a prioridad de terceros, dejando las necesidades propias de lado e incluso considerándolas egoístas. Es esa idílica forma de pensar, de que el amor verdadero en las relaciones de pareja conlleva a dar todo por el otro sin considerar la objetividad de esos límites que pueden traspasarse, genera expectativas irreales para buscar una pareja compatible con todas las características impuestas por la sociedad.

Frecuentemente se recuerda el éxito de las parejas perfectas en telenovelas, con las típicas historias de dos personas que se conocen, se enamoran pero que no pueden estar juntos y que por ello buscan el modo de librar todos los obstáculos para por fin estar juntos y vivir felices por siempre. Poco se mencionan los hábitos que podrían volver un amor en una espiral tóxica.



En la vida real existen demasiadas parejas que en el exterior son la idealización perfecta de relaciones sentimentales alimentadas con esa idea del altruismo, pero dentro todo parece ser un lío y uno de los integrantes de ese amor que por fuera es tan perfecto vive agobiado y desgastado emocionalmente. Probablemente esa relación desde su inicio se veía caótica. O tal vez el tiempo mostró la faceta más oscura de la pareja, pero cuando uno de ellos ve la realidad y se quita todas esas vendas imaginarias que dicen cegar el amor verdadero, se da cuenta de que no es la primera vez que cae en estos ciclos de violencia desastrosos.

Al comienzo de las relaciones suele ser difícil que se vea con objetividad la situación de la pareja, ya que en este momento del noviazgo todo parece ser color arcoíris, si bien se dejan ver ciertas partes de la personalidad de cada persona no se demuestra como tal ciertos aspectos perjudiciales de cada uno, y es normal que sea tardado reconocer comportamientos violentos.



La costumbre es evidente cuando una persona busca este tipo de situaciones y las justifica con esa típica idea del amor verdadero. Sin embargo, lo peor de estas circunstancias ocurre cuando esa persona se ha acostumbrado al dolor —físico o emocional—, es consciente de padecerlo y no hace nada para evitarlo. A eso se le llama indefensión aprendida, que es un término psicológico empleado por primera vez gracias a las investigaciones de Martin Seligman.

Este psicólogo realizó experimentos con perros y pudo descubrir cómo éstos se resignaban al dolor que él les proporcionaba mediante descargas eléctricas al azar, para después proporcionarles medios de escape por los cuales ninguno decidió salir. Hubo perros que se deprimieron y se quedaron dentro de las jaulas esperando las descargas a pesar de la posibilidad de librarse del dolor. Otros académicos realizaron más experimentos con seres humanos y se dieron cuenta de que estaba presente en personas que habían vivido circunstancias de maltratos.

La indefensión se genera al estar expuesto constantemente a esas situaciones estresantes, en las cuales se afecta la estabilidad emocional y el individuo se desmotiva totalmente, haciéndose suponer que no tiene ninguna otra opción que soportar el dolor.



Asimismo las personas que se involucran en relaciones tóxicas ya han aprendido a resignarse ante los abusos por la manera frecuente en que son tratados por terceros y en ocasiones buscan relaciones con características similares. Esa indefensión comprende también a las amistades e incluso la propia familia. No obstante, es más recurrente que se dé en relaciones de pareja basadas en violencia.

Principalmente la indefensión aprendida es basada en pensamientos que se convierten en comportamientos; es decir, estas personas tienen pensamientos pesimistas sobre su actual situación y llegan a caer en la depresión o ansiedad, haciéndose incapaces de reaccionar en contra de lo que viven. En las relaciones tormentosas siempre habrá una víctima y un victimario. Por lo general, la personalidad de la víctima es de sumisión ante las discusiones o peleas suscitadas. Incluso la misma víctima se sentirá culpable de provocar esos celos injustificados, esas rabietas infantiles o esas manipulaciones extremas, por lo que tratará sobre todo de minimizar los problemas y dejar de hacer las cosas que al otro le irritan con facilidad. 



Por ejemplo, en una situación de abuso, esas humillaciones y golpes constantes provocarán que una persona se aleje o defienda de esta situación, conocido también como la pelea o huida de los seres vivos que se aprende desde el nacimiento ante situaciones riesgosas. Pero una persona con indefensión aprendida no opondrá resistencia ante su agresor.

Al inicio este tipo de persona intentará salir de esa relación. No obstante, después de un tiempo de recrear ese círculo que empieza por la ira y termina en violencia hará que permanezca la idea de que no tiene control de los maltratos y de que es inútil escapar. En muchas ocasiones las personas que se han acostumbrado a la indefensión ante situaciones dolorosas se percatan de que anteriormente han tenido parejas con patrones de comportamiento parecido y se conforman con ese tipo de relaciones, pues han aprendido muy bien acerca del amor altruista y de permanecer con esa persona sin importar que se viva una pesadilla.

Lo cierto es que la idealización amorosa se ha interiorizado en la mente de las personas a tal punto que es imposible cambiar esa mentalidad tan rápido como se podría imaginar. Muchas personas no se percatan del problema antes de tiempo y terminan repitiendo una y otra vez estos comportamientos por la misma razón de creerlo natural en una relación de pareja. 



Pero lo cierto es que como su nombre lo dice, es algo que se aprende a través del tiempo gracias a relaciones de referencia: con los padres o con el primer noviazgo, pero no es una enfermedad mental. Así que si se ha enseñado a amar sin límites también se puede aprender a retirarse del juego cuando la autoestima y seguridad no están presentes en la relación de pareja.

Al contrario de lo que se piensa, las relaciones de pareja son mucho más que cuentos de hadas y las discusiones son parte de su proceso. Pero cuando hay peleas constantes que terminan en maltrato psicológico, físico o emocional, cuando los celos son patológicos y dañan el bienestar de una de las personas, es necesario tomar una decisión objetiva y dejar a un lado la idea de darlo todo por esa persona y empezar a cuidar lo más importante, que es la propia salud.

***

La violencia de género es un problema grave y en esta serie fotográfica, por ejemplo, cientos de mujeres ser pintan los labios con la palabra "no" para protestar con las imposiciones de la sociedad. Otras artistas más intensas utilizaron diferentes formatos para hablar de lo que se sufre al ser mujer, como en este performance, en el cual una joven graba su violación. Si por el contrario, estás seguro de que tu relación es la mejor, puedes ver al lado del amor de tu vida estas cintas de amor en Netflix.

TAGS: Relaciones de pareja Psicología Desamor
REFERENCIAS:

Cristina Roman


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