
El maquillaje para ojos, específicamente aquel destinado para el volumen y textura de las pestañas, es un suplicio para muchas mujeres, un feliz reto para otras, un goce ya muy bien dominado para algunas y un falso tabú para unas cuantas.
Ya sea como resultado de malas prácticas, una genética que no pudo darte folículos de ensueño o simplemente las ganas de jugar con tu imagen, quizás quieras modificar lo corto de tus pestañas intentando los siguientes hacks para lograr una mirada extrema y de poderosos impactos. Con cualquiera de estos pasos, en menos de un minuto y con un mínimo esfuerzo, tus ojos tendrán ese up-grade que tanto necesitas.
6. Utiliza un rizador manual
Sí, como el de tu madre, y “enchina” tus pestañas antes de aplicarte rímel. Asimismo, si decides hacerlo con una cuchara, cuida que esté bien aceitada tu herramienta y ejercita tu método para no arrancarlas durante la primera pasada.
5. Cepillo para pestañas
Pasa el cepillo de tu mascara por dentro y por fuera de tus pestañas. Esto generará que un efecto más denso y alargado en ellas profundice tu mirada.
4. Delineador
Aplica delineador en el nacimiento de tus pestañas. Tanto arriba como abajo y con una línea que incluso juegue con unos ligeros smokey eyes.
3. Color café
Puedes usar sombras cafés y una mascara o un delineador siempre en negro para que tus pestañas siempre sobresalten y, a la distancia, éstas aparenten un mayor tamaño.
2. Delimita bien tus cejas
Delimitar muy bien tus cejas y suavizar su apariencia, ya sea por depilación o sin maquillarlas, hará que tus pestañas se vean verdaderamente intensas.
1. Brillo transparente
Una mascara de brillo transparente, si es que el maquillaje súper cargado no es lo tuyo, ayudará a que tu mirada se voluminice drásticamente y atraiga la atención de quien se tope con tus ojos.
Yves Saint Laurent fue uno de los más grandes diseñadores del mundo y, por ende, uno de los más controversiales y juzgados por el público. Cuando decidió regalar a la humanidad su mascara Volium Effet Faux Cils, sí, nos dio un cosmético que revolucionó la industria, nos dotaba de una mirada enigmática muy inspirada en Twiggy, Barbara y demás figuras de la feminidad glam de los años 60, pero con eso nació también una de las críticas más duras para su línea de belleza: ¿por qué las mujeres querrían o deberían maquillar sus pestañas para que éstas parecieran falsas?
La respuesta, aún cuando argumentativamente sea erróneo, se contestó fácilmente con otra pregunta: ¿Por qué no? En un horizonte donde lo natural se valoriza enormemente –y con razón–, pero donde también lo artificial o simulado no tiene razones para ser demeritado, pues la estética contemporánea da cabida a todo lo que se guste y se mande, simular pestañas plásticas y completamente antinaturales es más que válido.
El simulacro, la farsa, no tiene por qué quedarse en silencio. Para eso están los cosméticos y la moda, para añadirse a los cuerpos y extenderse o comunicarse por medio de lo que no le fue dado naturalmente. Alargar las pestañas y hacerlas ver gruesas, sumamente voluminosas, es muestra de todos esos esfuerzos que hacemos porque nuestro “yo” sea más “yo”.
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