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3 ejemplos que te demostrarán que la idea que tienes del amor es mentira y te hace daño

24 de noviembre de 2017

Fernanda Lara

El amor romántico no es más que una concepción social que nos daña.


Todos amamos; amamos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros abuelos, primos, tíos, pareja y amigos.

Definir el amor no es fácil y a pesar de que es un poco complicado determinar qué es lo adecuado, es más sencillo indicar qué cosas no lo son.


El amor romántico nos dice que tenemos que esperar de manera paciente a una persona para sentirnos completos, que la soltería no es más que el grado mayor de soledad. El amor romántico nos hace creer que una persona tiene que cumplir todas nuestras expectativas y anhelos de vida; es amar y ser amado hasta la eternidad, hasta el infinito, con la esperanza de un final feliz. En el amor romántico se entrega todo sin esperar nada a cambio y, muchas veces, es lo que más nos daña.

 

 

 

Perpetúa las ideas: "si no se sufre, no es amor", "si no te cela, no te ama", "en el amor hay sacrificios", "el amor verdadero lo aguanta y puede todo", "no se puede ser feliz sin pareja", "el amor verdadero es eterno", o "tienes que encontrar a tu media naranja"; y como consecuencia, las relaciones amorosas no establecen una convivencia sana; se acepten comportamientos ofensivos, abusivos y maltratos físicos y/o psicológicos. Según la RAE, el amor es lo siguiente: "sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser"; es decir, esta definición es un vivo ejemplo del amor romántico.


Desde pequeñas y pequeños nos han hecho creer que debemos esperar al matrimonio para ser felices, que un príncipe azul nos rescatará o, en su defecto, que deben rescatar a una princesa; ambos géneros están envueltos en ideas erróneas en las que se nos dice cómo deberíamos ser y cómo debería ser el amor. Además, así se representa en las películas, novelas, libros, publicidad, en la familia, en todo aquello que nos rodea. Así nos han enseñado, así lo deseamos y, por supuesto, así lo esperamos. Tal como se muestran en los siguientes ejemplos:


Cenicienta



Una adolescente que pierde a su padre es maltratada por su madrasta y hermanastras, así que su mayor castigo es realizar todos los deberes del hogar; es una mujer trabajadora y sumisa, hasta es invitada a una fiesta que organiza el príncipe para encontrar esposa —sí, porque es el príncipe y le es fácil elegir esposa como si se tratara de cualquier objeto—. Cenicienta y él se encuentran, se conocen poco y se enamoran; sin embargo, cuando se despiden, ella pierde su zapatilla en el lugar; al ser el único objeto que tiene el príncipe de Cenicienta, decide buscarla por todo el pueblo y manifestar su deseo de casarse con la bella dama de la fiesta. Claro, la quiere como esposa pero sin su consentimiento. Hasta que la encuentra, se casan —después de sólo haberla conocido una noche—, la rescata de la pobreza y viven felices para siempre.


Pocahontas y La Sirenita



Dos historias distintas, pero que tienen el mismo hilo: las mujeres son capaces de dejar a su grupo, etnia o familia, con tal de estar con un hombre que apenas conocen, pues se enamoraron y no importa que lo hayan visto una o pocas veces, no importa que no sepan sobre sus valores o educación, ellas son capaces de dar todo por ellos e incluso dejar su vida atrás. Existen más historias pero todas tiene algo en común: encuentran al amor de su vida y es la única razón de su existencia.


Algunos podrían justificar dichas cintas debido a la época y al contexto social en el que fueron creadas; pero a pesar de que la sociedad ha cambiado, aún existen estos patrones. Tal como se ven reflejados en una película contemporánea:


Tres metros sobre el cielo (3MSC)



Los protagonistas de la historia son dos adolescentes de "mundos distintos"; Babi es una chica muy linda, tierna, le gusta el color rosa, es hija de padres adinerados y le encanta llevar el cabello bien peinado; es decir, el personaje está lleno de estereotipos de cómo se ve a las mujeres. En cambio, Hache, es un adolescente rudo, varonil, que le gusta manejar su moto y competir por las noches de manera ilegal; es el guapo, el jefe, el líder, trata de controlar su ira y, casi siempre, utiliza la violencia como único método para resolver sus problemas.


La película se desarrolla con muchas escenas de violencia y micromachismos, por ejemplo, cuando Hache le dice a Babi:

"Dices que soy un bestia y un bruto, y no puedo permitir que alguien así te lleve a casa. Lo hago por ti, mañana te arrepentirás de no haber sido coherente". Le habla desde un paternalismo y tono de condescendencia, toma el papel de padre, él la cuida, la protege y la tiene que llevar a casa con bien, ya que si no es así, entonces ella sería culpable de lo que le pase; presume de salvarla, pero también la culpa y la predispone a un arrepentimiento futuro si no deja que él la cuide.


"Ya me he peleado con bastante gente esta noche por tu culpa". Para empezar, el chico es una persona violenta que no sabe controlar su ira, y como era de esperarse, lo justifica y culpa a Babi. Desafortunadamente todo esto y más lo pasamos por alto, ¿por qué? Porque hemos normalizado la violencia; sin embargo, hay una escena en la que Hache menciona lo siguiente: "Aunque no podamos estar juntos fuiste, eres y serás el amor de mi vida". ¿En serio? ¿La considera el amor de su vida después de tantas peleas, violencia y agresión? Pero como es amor, tenemos esta falsa idea de que el amor verdadero todo lo puede y todo lo aguanta.



El amor romántico no es más que una construcción social, es un tipo de amor estereotipado y lo podemos ver en todas partes con las mismas historias, con los mismos mitos, y nos lo han repetido tanto desde la infancia que lo hemos normalizado; lo vemos como algo natural, como algo positivo, como algo que "debe ser". Pero, ¿esto verdaderamente es el amor?



Deconstruyámonos


Es momento de desprendernos de estas ideas tan arraigadas, tan falsas; abramos nuestra mente, seamos objetivos. Deconstruyamos el amor romántico; aunque, ¿qué es deconstruir? Según la RAE significa: "deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual"; es decir, deshagamos la concepción de amor romántico. Es difícil despojarse de estos pensamientos de afecto, pues nos lo han enseñado desde pequeños y no es tarea fácil aceptar que hemos crecido con una idea errónea que nos daña y es dolorosa para nuestra vida.


El amor no es sacrificio; el amor no es sufrimiento; el amor no duele.



Por supuesto, para iniciar con este desprendimiento es importante que, en primer lugar, eliminemos la idea de que debemos esperar el matrimonio para ser felices. No necesitamos de alguien más para sentirnos dichosos o dichosas. Seamos felices desde ahora, seamos felices siempre, con o sin pareja. Amémonos y sintámonos completas y completos a partir de hoy y todos los días de nuestra vida. Deconstruyamos mitos, ilusiones y construyamos —primero– amor propio y un amor genuino, respetuoso, que tenga como base la verdad.



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Si has decidido deconstruir la idea del amor romántico, entonces te recomendamos los siguientes poemas de John Keats que le puedes dedicar a tu pareja.

TAGS: Consejos para amar Feminismo Amor
REFERENCIAS:

Fernanda Lara


Colaboradora

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