
En ese mundo de tendencias como el orbiting, el ghosting y un largo etcétera se ha sumado el cloutlighting, un término surgido de la combinación de dos palabras: ‘clout’ (ganar notoriedad) y ‘gaslighting’ (volver loco a alguien). El cloutlighting es una extraña y cruel tendencia en la que una persona hace enfadar a su pareja de manera deliberada mediante bromas pesadas o comentarios ofensivos. Una vez que su pareja comienza a reclamarle, el otro comienza grabar el momento embarazoso para después subirlo a redes sociales y dejar que los demás juzguen o se burlen de la situación.
Existen muchas variantes en torno al cloutlighting, pero la consigna es siempre ir más allá de una simple broma para humillar o ridiculizar al otro y exponerlo a la mirada de los demás a través de redes sociales. Existen parejas que incluso se hacen estas bromas pesadas de manera consensuada a modo de reto para ver quién es el que excede los límites. El cloutlighting no sólo humilla y exhibe a la víctima de la broma sino que le da notoriedad a quien la practica debido al consentimiento y beneplácito de sus seguidores.
La pregunta para la tendencia del cloutlighting es si es válido exponer a un ser querido a la humillación o el ridículo social. A pesar de que muchas veces, como ya dijimos, las bromas se hacen con el permiso del otro, existe una delgada línea entre el humor y la crueldad o el maltrato a un ser amado. Se supone que el humor y las bromas en una pareja son esenciales para pasarla bien, pero cuando esa tendencia se convierte en ofensa es cuando el juego se puede tornar incluso peligroso e irresponsable.
Surgimiento del cloutlighting
Jessica Lindsay, del periódico británico Metro.co.uk, fue la encargada de crear el término cuando en redes sociales comenzó a circular un video en el que un sujeto se termina la comida de su novia sin el consentimiento de ella. La chica rompe en llanto y su novio comienza a grabar el video para después exponerlo en redes sociales, ridiculizando a su pareja y haciéndola sentir peor.
Lindsay dijo sentirse incómoda ante el video y por la cadena de comentarios surgidos en donde la mayoría se burlaba de la mujer. Otros parecían perturbados por las acciones de su novio e incluso le sugerían a la chica terminar de inmediato con esa relación. “Pensando un poco”, dice Jessica Lindsay en entrevista con la BBC, “recordé un montón de videos que mostraban comportamientos tóxicos y que se habían vuelto virales. En la mayoría de los casos, nadie levantó la voz para decir que había algo malo en la conducta”.
Otro de los videos más tristemente célebres que muestran los alcances y crueldades del cloutlighting fue aquel del youtuber Brad Holmes en el que puso salsa en el tampón de su novia. El video o la broma fue bautizada como Hot Vagina y después de que el material circulara en su canal logró la impresionante cifra de dos millones de seguidores. Más tarde Holmes reconoció su irresponsabilidad no sólo al subir el video sino por los alcances y peligros de la broma. Decidió remover el video pese a las insistencias de amigos y seguidores de no hacerlo.
En tiempos en que las redes sociales dominan gran parte de la actividad y el pensamiento humano surgen nuevos comportamientos y tendencias, una más sorprendente que otra. El espacio cibernético funge como un campo de acción que define el comportamiento de muchas personas.
Los que gustan de hacer este tipo de bromas ¿lo hacen por darse notoriedad o por un sentimiento de odio disfrazado de humor? La visibilidad que otorgan las redes sociales a sus usuarios y la entusiasta respuesta que se origina hacia ciertos actos los llevan a emprender retos, bromas o como se quiera llamar a veces de manera irresponsable. Hacer cloutlighting es jugar entre el humor oscuro y la humillación.
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