NOTICIAS ARTE FOTOGRAFÍA CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Razones por las que te estás convirtiendo en un esclavo y no te has dado cuenta

15 de febrero de 2018

Jazmín Lizárraga

"Ahora uno se explota a sí mismo y cree que se esta realizando", dice el filósofo Byung Chul-Han.



Byung Chul-Han es un filósofo surcoreano que desarrolló su carrera en Alemania, donde actualmente es profesor. Sorprendentemente, se ha vuelto viral en las últimas semanas por una entrevista en la que expone su pensamiento crítico sobre las tecnologías, el consumismo y otros aspectos del ritmo de vida actual. Sus libros se caracterizan por ser ensayos cortos y de lenguaje accesible. En La sociedad del cansancio, por ejemplo, describe de forma concreta pero profunda la era tan ajetreada que vivimos; una en la que el tiempo parece no ser suficiente, donde las personas sentimos como un desperdicio la atención profunda y en cambio hemos aprendido el arte del multitasking. Se trata de una explotación que nos arroja a la vida agotados, fracasados y deprimidos porque en ella nos exigimos rendir, hacer más y ser más felices, creyendo que eso es la realización. Como parte de esta explotación y del narcisismo, hemos hecho de nosotros un producto que se exhibe constantemente para ser consumido, en redes sociales y en la vida diaria, anulando la posibilidad de amar más allá del “consumo de la utopía romántica”.

 




Aunque comúnmente relacionamos la explotación con productividad capital, la explotación de la que habla Chul-Han deja atrás esa idea. Pensemos cómo nos sentimos cuando decimos no haber hecho nada, ni siquiera limpiar o salir de fiesta, ir al gym, ligar, estudiar o trabajar, terminar la serie en curso o hasta preocuparse de lo que viene; nos estamos explotando porque nos estamos exigiendo algún tipo de actividad para no sentir que pasamos de largo, que desperdiciamos el tiempo o la vida misma. Hasta que nos ataca la culpa, la ansiedad o el estrés; sin embargo, la autoexplotación no termina ahí. La culpa lleva la carga de no ser “feliz”, nos convertimos en una especie de víctima y verdugo. Para no sentir el peso del fracaso, queremos mostrar felicidad en todo momento; lo demás, lo negativo no debe existir ni dentro ni fuera, y el único responsable es uno mismo.

 




“El infierno de lo igual” y de la comunicación como intercambio de información puede explicarse con un ejemplo cotidiano: los discursos de diversidad, tolerancia e inclusión que han ocasionado una especie de integración superficial que anula la posibilidad de reaccionar ante cualquier acontecimiento, o generar auténtica empatía o rechazo firme. Se hace evidente en las noticias, en lo relacionado a las minorías, la violencia o los temas políticos, cuando la indignación se produce de forma efímera y simplemente aceptamos que “así es el mundo” y “que todos son iguales”; o nos escudamos en el “mientras no se metan conmigo”. Podemos decir entonces que lo hemos convertido en “normal”, aunque Chul-Han nos dice que la sociedad disciplinaria ha quedado atrás y nos encontramos inmersos en la sociedad del rendimiento, que exige iniciativa y motivación (poder) en lugar de obediencia (deber).

 

Cuando el filósofo menciona que esta violencia no es frontal sino en cadena, se refiere a la repetición incansable. Nos dice que “la pura actividad prolonga lo mismo”, y para cambiar de alguna forma esta ideología es necesario detenerse y aprender a ver. Entonces llega lo más inquietante, cuando nos plantea en uno de sus textos: “¿cómo cambiar sin explotarnos, si la misma ideología nos explota?”. Es decir, trabajar más no propiciará un cambio; por el contrario, repetirá más de lo mismo.

 




¿Pero qué hacer para cambiar las ideas? El filósofo propone una solución radical: regresar al animal original; dejar el exceso de consumo y comunicación para propiciar un encuentro con el otro, lo distinto; dejar de hacer para contemplar. El autor revela no te tener smarthphone, dedica tiempo a cultivar un jardín, viaja lo necesario y no hace turismo para evitar el flujo de mercancías. Sus libros se han vuelto de lectura obligada para quien pretenda entender nuestra época. Aunque no se coincida en todo, su pensamiento es una valiosa referencia para construir una visión mas critica de lo que ocurre a nuestro alrededor.


**


Si quieres procrastinar de manera positiva, te compartimos 6 consejos para peder el tiempo y no sentirte culpable; además, puedes revisar esta lista de los 10 libros que nadie te recomienda pero deberías leer para entender mejor la vida. 



TAGS: Siglo xxi Filosofía Social
REFERENCIAS:

Jazmín Lizárraga


Colaboradora

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

¿Cómo curar un corazón roto? "Hay una luz que nunca se apaga" - The Smiths "One, Two, Three, Four!" Ramones Mujeres que cambiaron la música All You Need Is Love - The Beatles Películas que predijeron los gadgets de hoy

  TE RECOMENDAMOS