6 maneras en las que viajar te convierte en una persona más culta

Por qué viajar es lo mejor que puedes hacer según la ciencia

Por qué viajar es lo mejor que puedes hacer según la ciencia

En una de las excelentes parodias que presentan Fred Armisen y Carrie Brownstein en su icónico programa “Portlandia”, se burlan de todos los clichés de los millenials, como la condescendencia con la que algunos viajeros tratan a sus amigos después de viajar alrededor del mundo. Aquel personaje que encontramos al menos una vez en nuestra vida es una absurda exageración de lo que le sucede a una persona después de visitar otro país. En el show es mucho más irónico. Durante una cena amistosa, una pareja pasa toda la noche presumiendo sus nuevos conocimientos, los cuales fueron adquiridos durante su travesía por España.

Lo cierto es que cuando viajamos, según la psicología, despertamos distintas áreas del cerebro relacionadas con la creatividad. El sentimiento de euforia posterior a la aventura es la reacción de nuestra mente ante lo que encontramos en otro lugar, especialmente si es muy llamativo. Es inevitable querer compartirlo y aunque la mayoría reprime esa alegría, otros no pueden esperar a presumir para mostrar una superioridad indulgente.

Sin importar el tipo de personas que seamos, al adentrarnos en un periplo, durante nuestra travesía, nos convertimos en seres más cultos con un mejor entendimiento del mundo y su funcionamiento. Las siguientes razones muestran que este proceso es inadvertido y relevante en nuestras vidas.

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Conoces otros idiomas

Así seamos aficionados de aprender otro idioma o no, se convierte ineludible una vez que nos encontramos en un país que habla otra lengua. Así sean los términos más pequeños o las frases más básicas que nos permitan  comunicarnos durante el viaje, a cada paso ayuda a que aprendamos un poco más. Psicológicamente, entrar en contacto con un argot con el que no estamos relacionados, nos impulsa a recibir más información como un método de adaptarse.

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Aprendes a comunicarte de diferentes maneras

Además de aprender otros idiomas, la forma de comunicación corporal, oral y verbal en ciertos lugares resulta un descubrimiento interesante. Notaremos que en sociedades asiáticas las expresiones dependen de los ojos, mientras que en algunos países de África, el rostro entero se utiliza para dar a entender una idea. También existen otras formas, como aprender sobre la inclinación para saludar en Japón o por qué los británicos son percibidos como muy hoscos. Nuestra figura se adapta a esos cambios y lo guarda como un reflejo en nuestra memoria.

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Aprendes sobre otras costumbres

Adentrarse en otras culturas nos permite experimentar sus costumbres, desde su gastronomía, hasta tu idiosincrasia. La diversidad del mundo es increíble y cada elemento que hallemos nos motivará a saber más. La psicología lo vincula con nuestro deseo de mejorar siempre la calidad de vida, al notar un hábito ajeno y nuevo se hace inexcusable no implementarlo en nuestra rutina.

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Conoces otras personas

Suena obvio, pero cuando mencionamos “conocer”, es en el sentido más amplio de la palabra. Aprender sobre su manera de pensar puede decirnos demasiado sobre su contexto cultural o cómo influye para esa persona vivir en el país que estamos visitando. Saber sobre sus hábitos e ideas nos puede enseñarnos tanta información que no imaginaríamos en otros contextos.

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Te conviertes en una persona más empática

Al conocer más, rompemos esa barrera que solemos alzar inadvertidamente y nos permitimos acercarnos para tratar de comprender cómo viven otras personas y a conectar con sus dolencias. Entramos en contacto directo con el contexto y la empatía que generamos nos permite ser más abiertos a otro tipo de información.

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Abres tu mente a más posibilidades

Viajar claramente nos permite generar más vínculos con el mundo que nos rodea y sorprendernos con él. No sólo en el aspecto de aprendizaje cultural, sino que, dentro de nuestra moralidad y sistema de valores se genera un cambio. Accedemos a conocer a los demás sin crear un juicio previo y mostramos más de nosotros para marcar un momento que guardaremos en la memoria.

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Mantenernos abiertos a otras culturas, espacios y maneras de vivir nos hace más cultos indirectamente. Viajar es como llenar un bolsillo de experiencias para trasladarlas a nuestra vida en el hogar, aprendemos y ofrecemos conocimiento a quien encontramos en esas aventuras; por eso deseamos con vehemencia que todos conozcan lo mismo que hemos absorbido en las aventuras, pues cambiaron nuestra vida para siempre.

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