
Ya con boletos agotados, desde las 11 de la mañana inició el acceso al evento el cual fue constante durante la tarde, los asistentes, algunos con atuendos alusivos a la fiesta alemana, encontraban una gran carpa que albergaba stands donde obviamente había cerveza, ya sea las alemanas clara u oscura de cebada y de trigo, así como la nacional en diversas presentaciones, para muchos el tarro era ideal para poder disfrutar la experiencia.
Los más pequeños tenían su espacio, con inflables, juegos de tino, bloques, todos los dulces que pudieran tomar, además de una rueda de la fortuna que no dejaba de dar vueltas.
Una mesa de Beer Pong en la parte central mostraba las habilidades de los asistentes, mientras una banda de música tradicional alemana amenizaba la convivencia.
Ya sea en compañía de amigos, familia o pareja, incluso en solitario, Oktoberfest 2019 nos reafirma la relación del mexicano con la cerveza sin importar su proceder.
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